Espacio de Balbino. Escritos Flamencos. Conciertos de Enrique Morente

En el sexto aniversario, funesto aniversario, de su muerte, la voz de Enrique Morente sigue más viva cada día. Para recordarla y recordarlo, sigue este otro gran concierto celebrado el

26 de marzo de 1988. Sala del Centro Cultural Galileo, Madrid.

 

Guitarrista: Montoyita

 

Caña:                         El pensamiento me anima,

                                   Ay, me anima, a querer,

a querer a esta gitana,

pero temo que me deje

con la vergüenza en la cara.

 

Polo:                           Tú eres el diablo, romera,

que me vienes a buscar.

No soy el diablo, romera,

que soy tu mujer natural.

 

Soleá apolá:               Yo pensaba haber cogío

la naranja y el azahar,

con hacer leña del tronco

me tuve que conformar.

(Texto de Manuel Machado)

 

Taranta:                     Dime, el hombre por qué muere

                                   y el sol se da en alumbrar,

los astros por qué se mueven,

y el mundo en qué ha de quedar.

El sabio que más se eleve

tenga una luz natural,

haga un mundo y lo compruebe

entonces adivinará.

 

Taranto:                    Soy del reino de Almería,

en donde nacen los tempranos,

y al amanecer del día

me encuentro a Pedro Morato

vendiendo verdulerías.

 

Minera:                      Por una estrecha galería,

                                   un minero va cantando,

y en su cantar va diciendo:

que como estará la prenda mía

que me la dejé llorando.

 

Siguiriyas:                  Reniego yo,

reniego de mi sino,

como reniego, mare, hasta de la hora

que te he conocío.

———————————–

Cuando vino el Santo Olio

los ojos abrió,

y a mí me dijo: compañerito e mi alma,

quédate con Dios.

———————————

Se cambiaron los tiempos,

me he cambiao yo,

donde no hay escritura hecha

no hay obligación.

———————————–

Era una madrugá

de Santiago y Santa Ana,

a eso de la una,

las fatiguitas grandes le diñaron

a mi mare Curra.

 

Soleares:                    Pérdias

que aguardan ganancias

son caudales redoblaos,

estoy tan hecho a perder

que cuando gano me enfao.

——————————-

El querer que me mostrabas

como era de polvo y arena

el aire se lo llevaba.

———————————

A rebato,

                                   que me toquen a rebato

                                   las campanas del olvío,

vengan y apaguen el fuego

que esta gitana ha encendío.

(Forma el taco con estos tercios)

———————————–

Sale el sol y da en el cristal,

cuando no quebranta el vidrio

qué es lo que va a quebrantar.

——————————

Pañolón que me llevas

que en el cuello tan florío,

que bien saben los flamencos

que en un tiempo ha sido mío.

————————————

Será,

Dios mío, por qué será,

unos tormentos tan dobles

verte y no poderte hablar.

————————————

Antes por verte, dineros daba,

y ahora por no mirarte,

primita, vuelvo la cara.

 

Bulerías (las liga con los cantes anteriores):

No siento en el mundo más,

que tenga yo tan mal sonío

siendo de tan buen metal.

——————————–

Ay. entré en ese castillito,

que joven y sin pelo de barba,

y ahora que salgo de él

que no hay quien me mire a la cara.

———————————–

Ay Dios mío, por qué será,

los toros y los caballos

por casta se han de buscar.

———————————

Aunque en mis sienes de cal,

mi madurez se proclame,

no encontraré otro calor,

como el que me dabas, mare,

mare, mare, mare.

(Letra de Manolo Sanlúcar)

———————————-

En los brazos de la noche

que por vivir quise morirme,

que el que vive como yo,

sólo cuando duerme vive,

vive, vive, vive, vive.

—————————————-

Cómo quejaba, quejaba,

qué marchita de amores

con el viento y con el agua.

                                   ———————————-

Pero, chiquilla,

que lo que camelas de mis carnes

es que me guillara a la vera tuya.

 

Bamberas:                 Allá, arribita, arribita,

hay una pila de oro,

donde lavan las mocitas

el pañuelo de los novios.

 

Tangos:                      Sola, vete sola,

sola detrás de los muros,

                                   donde están las higueras cerradas,

                                   y soporta mi cuerpo de tierra,

                                   hasta el blanco gemío

                            del alba.

 

Gemía, siete veces gemía,

                                   nueve se levantaba.

                                  Gemía, quince veces juntaron

                                  jazmines con naranjas.

                                  Gemía, siete veces gemía.

                                   (Texto de F. G. Lorca)

 

Bamberas:                 Entre sábanas de Holanda

y colchas de carmesí,

está mi niña durmiendo

que parece un serafín.

 

Tangos:                      Gemía, siete veces gemía,

                                   nueve se levantaba.

                                  Gemía, quince veces juntaron

                                  jazmines con naranjas.

                                  Gemía, siete veces gemía…

 

 

 

 

 

 

 

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