Espacio de Balbino. Escritos flamencos. 20 aniversario de Omega

El alfa del Omega

Gracias a Narciso Abril, amigo común, comisario de exposiciones de pintura, entre ellas la de Los Putrefactos, inaugurada en Madrid y posteriormente en la Huerta de San Vicente de Federico García Lorca, me enteré de que Morente andaba ya ensayando con los Lagartija Nick, grupo granadino calificado de música punk con el que el cantaor había decidido colaborar.

La noticia de tan original empresa se justificaba de este modo en El País de Andalucía en el mes de agosto de 1995:

“El cantaor flamenco Enrique Morente y el grupo punk han decidido colaborar en la edición de un disco en el que confluirán el cante jondo y las últimas tendencias del rock basándose en uno de los poemas que escribió Federico García Lorca poco antes de ser asesinado en 1936: ‘Omega’ (poema para muertos). De seguir adelante el proyecto, el disco podría ser editado por la multinacional a la que pertenece Lagartija Nick, a finales de este año”.

“La banda de rock llevaba más de un año acariciando la idea de trabajar junto al reciente Premio Nacional de Música, cantaor por el que los músicos de Lagartija Nick han mostrado en diferentes ocasiones su admiración, hasta el punto de utilizar en muchos de sus conciertos fragmentos de Misa Flamenca como sintonía de introducción”.

“Omega, un poema breve e intenso que cierra el libro Tierra y Luna, será musicado (sic) con un ritmo basado en la chía granadina, una marcha procesional del Jueves Santo, y mezclado con bulerías. Según el líder del grupo, Antonio Arias, la intención no es hacer una fusión entre rock y flamenco, sino profundizar en las raíces de ambos géneros musicales”.

 

Omega y sus prolegómenos

Anteriormente, en Junio de 1994, en unas declaraciones a Nacho Sáenz de Tejada en El País, Leonard Cohen afirmaba: “Si volviera a nacer sería cantaor de flamenco”, y luego, cuando el periodista le informaba de que Enrique Morente quería grabar un disco adaptando sus canciones al flamenco, el cantante y poeta canadiense añadía:

“Es un gran orgullo, un sueño porque el flamenco es el estilo que más respeto en el mundo… Es una música que me llega y si Morente quiere interpretar mis canciones, será un gran honor”.

Posteriormente, en diciembre de 1996, tras el nacimiento de Omega, Leonard Cohen volvía a declarar para El País:

“Estoy muy emocionado porque mis canciones hayan sido cantadas en el estilo del flamenco. Nadie había interpretado mis canciones antes de este modo”.

 

 

Nació Omega

El disco se terminó de grabar a mediados de noviembre y salió a la venta hacia primeros de diciembre de 1996, con una tirada inicial de 10.000 unidades y se convirtió en el trabajo de Morente que más ha difundido y difunde su nombre en el mundo de la música en particular y del arte en general. Algunos consideramos a Morente un genio sólo por esta obra.

Analizando someramente el contenido musical de Omega, se distinguen tres niveles superpuestos y ligados. En el primero, Morente hace la versión de cuatro canciones de Leonard Cohen, en tres de las cuales, ‘El pequeño vals vienés’ (Take this walz), ‘Manhattan’ y ‘Sacerdotes’ (Priests) –unos tangos en realidad- se deja oír más el eco flamenco; mientras que ‘Aleluya’, un himno pop, conserva el estilo de su creador.

En el segundo nivel de cuatro piezas también destaca especialmente, junto a Morente, la presencia del grupo de rock duro Lagartija Nick. ‘Omega’, el primer tema que da nombre al CD es una auténtica morentina: amalgama de estilos flamencos y letras que tiene precedentes temáticos y compositivos en el ‘Kirie’ de la Misa Flamenca y transmitirá su influencia al ‘Martinete’ de Morente sueña la Alhambra. Niña ahogada en el pozo’ -con la guitarra distorsionada de Juan Manuel Cañizares-, ‘Vuelta de paseo’ y ‘Ciudad sin sueño’, completan este segundo apartado.

En el tercero sobresalen a mi juicio los cortes con flamenco más convencional (adjetivo éste que habría que entrecomillar, o como recuerda a menudo Á. Álvarez Caballero, “temas clásicos dentro de todo lo clásico que puede ser Morente”) con músicas del propio cantaor, pero también, y esto es necesario recalcarlo, con músicas o arreglos de artistas flamencos cien por cien: ‘Solo del pastor bobo’, unas bulerias de Juan Antonio Salazar, que compuso temas también para Camarón, entre otros muchos cantaores; un arreglo de Vicente Amigo ‘La aurora de Nueva York´, en soleá por bulerías; y nada menos que tres temas de Isidro Muñoz (Sanlúcar): ‘Adán’, impresionante soleá; ‘Vals en las ramas’, tanguillos; y ‘Norma y paraíso de los negros’, por fandangos con aire de Huelva. Con ser estos cortes los “más flamencos” de Omega, no dejan, sin embargo, de llevar un sello innovador y heterodoxo, que unidos al resto de los temas en los que predominan otras músicas: pop y el rock difíciles de encasillar (como luego se verá más adelante), constituyen la razón de que este disco sea considerado como el más evolucionado y vanguardista de la historia del flamenco. (Seguirá)

 

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