Espacio de Balbino. Escritos flamencos. Soleá Morente, una musa de hoy

Presentación disco “Tendrá que haber un camino”

Sala Joy, 25 de febrero de 2016, Madrid.

Lleno absoluto

Soleá Morente, una musa de hoy

Tras una gira de rodaje por varias capitales españolas, Javier Liñán quiso presentar en Madrid la última producción discográfica de El Volcán Música, titulada “Tendrá que haber un camino”, y tiene como protagonistas principales a Soleá Morente y Antonio Arias. Noche pues trascendente para la joven cantante y cantaora, hija del genial y añorado Enrique Morente. Prueba vital y artística que demostró la calidad de la pasta de la que está hecha Soleá. Desde su aparición en escena sedujo a la apiñada concurrencia que llenaba la sala. Enamoró no solo por su figura corporal, delicada y sensual a la vez, sino igualmente por el acertado modo interpretativo del primer tema del disco presentado: Yo escucho los cantos, una versión actualizada de un cante por bulerías de su padre en el disco “Despegando” con letra de Antonio Machado. Le siguieron en el mismo modo los trece temas de la obra a lo largo de hora y media aproximada de presencia escénica, en un ambiente tocado por un duende de la magia, pero sobre todo por el papel de musa del arte que desempeñó Soleá, en estado de gracia.

Voz, ritmo, dicción y gestualidad derrochó Soleá en todo momento. Voz sorprendente, melodiosa, dúctil, envolvente. Movimientos naturales y elegantes, comunicación del mensaje, paseo inteligente del escenario. Los arreglos musicales, en connivencia con Antonio Arias, marcaron los dos estilos que se diversifican o se funden en los temas que interpretaron: el modelo pop y el espíritu flamenco. Si el gran Enrique Morente supo utilizar el flamenco como materia para sus composiciones o morentinas, Soleá supo versionar sin traicionarlos los cantes de su padre para adaptarlos a un tiempo y un público diferentes. Así sucedió en temas como el primero comentado, en las sevillanas Están bailando, o en la granaína Eso nunca lo diré, ambos con el toque hermoso de la guitarra flamenca de Edu Pacheco. Pero, lo que más me impresionó fue la interpretación arrebatadora de la siguiriya Mírame a los ojos, un tema musical arduo y difícil, también del disco “Despegando” de 1977, que Soleá, con su magnífica banda al completo, supo reescribir y lograr que el público lo encajase con aplauso y emoción.

La noche encantada contó además con otros momentos dulces y un broche de oro obligado y natural con la incorporación al escenario de la hermana mayor, Estrella Morente; la madrina de Soleá, la maestra Carmen Linares; y un invitado sin par, Tomasito. Todos y todas pusieron final a un concierto gozoso con el que se completa (o se dibuja) definitivamente el triángulo Morente.

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s