Espacio de Balbino. Escritos flamencos. Conciertos de Enrique Morente

Para recordar al maestro en estos días tan señalados y para que podamos sentirnos más cerca de él, ahí va el contenido de coplas de este concierto tan extraordinario.

 

25 de abril de 1987, Mezquita de Córdoba

 

1ª parte

Guitarristas: Paco Cortés y Montoyita

Grupo de jaleo

 

 

Martinete y toná:       Ven aquí, mujer del mundo,

y convéncete a la razón,

que no hay un hombre en el mundo

que sea tan fijo como el reloj.

—————————————-

Las marecitas de todos los serranos

                                   toítas iban a despedirlos al tren,

y yo como no la tenía,

nadie me vino a ver.

                                   —————————————–

                                   No te rebeles, serrana,

                                   aunque te mate tu gente.

                                   Yo tengo echao juramento

                                   De pagarte con la muerte.

Vinieron y me dijeron

que habías hablao mal de mí,

y mira mi buen pensamiento

que yo no lo creía en ti.

————————————-

Y si no es verdad,

                                   Que Dios me mande la muerte,

                                   Si me la quiere mandar.

 

Fandangos de Huelva: Hacia mí,

                                   pierdo el rumbo y me desvío

cada vez que me pongo a caminar.

No hay aire, río, mar, tierra, sol mío.

Con lo que yo no soy,

voy siempre a dar.

—————————————-

No sé si me vaya a Ubrique,

o me vaya a Grazalema,

a Alcalá de los Gazules,

o al Alosno que es mi tierra,

no sé si me vaya a Ubrique.

—————————————–

Olas de la mar en calma,

conchas llenas de lunares,

si tú me dieras tus amores,

yo a ti te daría el alma,

María de los Dolores.

 

(Aplausos por la belleza de ejecución)

Sin solución de continuidad

Inicia malagueñas:     (Salida cuadrada)

Se me apareció la muerte,

cuando pensé de olviarte,

como la vida es tan amable,

yo volví de nuevo a quererte.

———————————-

                                   Se la llevó Dios,

a la mare de mi alma,

por qué se la llevó Dios.

Si es que pa él la quería,

eso lo respeto yo.

(Final impresionante)

 

Siguiriyas:                  A mi hermano mataron,

plaza de Guadix,

de las fatigas, mare, que me dieron,

me he visto morir.

——————————————-

Reniego yo,

reniego de mi sino,

como reniego, mare, hasta de la hora

que te he conocío.

————————————-                                                                                                               No quiero a nadie,

yo no quiero a nadie,

que con saber de mi compañera,

tengo yo bastante.

 

Tangos: (Anuncia Enrique antes de comenzar los tangos:

“De dos poetas cordobeses, uno de la época de esta columnas: Ibm Hazm, y el otro muerto en el exilio en México de nuestra postguerra: Pedro Garfias”…El ‘culto’ público de la Mezquita no reaccionó).

Te amo con un amor inalterable

mientras tantos humanos

no son más que espejismos.

 

Si en mi espíritu hubiera

otra cosa que tú,

lo arrancaría y desgarraría

con mis propias manos,

con mis propias manos.

 

No quiero de ti

otra cosa que amor

si lo consigo,

la tierra entera y la humanidad

son como motas de polvo.

(Ibm Hazm)

Dulce María, dime,

verdad que te encontrates,

cuando bajabas la colina oscura

y retumbaba la tarde.

 

Con la mare de Judas

que también era muerto,

y os abrazáteis

y lloráteis juntas,

juntas como dos mares.

(Pedro Grafias)

 

Bulerías:                     Por los rincones a llorar,

por no darle cuenta a nadie

de lo que me va a pasar.

———————————

Bajo sus pies,

florecía la mañana,

y su cabello tenía

la luna clara,

la luna clara en casa.

—————————————–

No siento en el mundo más

que tenga yo tan mal sonío

siendo de tan buen metal.

———————————

De terciopelo era el vestío

que al niño de San Antonio,

como lo lleva en sus brazos,

que se lo tengo ofrecío

—————————————

                                   El iba solo tambaleándose,

borracho de amor,

borracho de hambre,

borracho de alcohol,

borracho quién sabe.

——————————

                                   Vengo de la gran Turquía,

traigo un pañuelo de Holanda

que en España no lo había.

———————————-

                                   Pero, Chiquilla,

que lo que camelas de mis carnes

es que me guillara a la vera tuya.

 

 

 

 

2ª parte   (25-7-87)

Fantasía de Cante Jondo para voz, piano y orquesta sinfónica

 

Tonás:                         Me veía contento,

tenía yo el alma como el pecho

de un amor herío que llora y canta.

——————————

Alegría            ,

alegría es sentir el alma

en cada instante, nuestra y viva,

y es cuando más se siente,

se siente el alma,

cuando la llevamos hería.

 

Siguiriyas:                  Voces doy al viento

y grito al alto cielo,

porque yo tengo una llama viva

dentro de mi pecho.

———————————-

Compañera mía,

siéntate a mi vera,

que con tu aliento,

compañera de mi alma,

puede ser que yo no muera.

 

Fandangos:                 Por ti, me olvidé de Dios,

mira qué gloria tan grande

yo perdí.

Y ahora me voy quedando,

sin gloria, sin Dios y sin ti,

por ti, me olvié de Dios.

——————————–

Que puedes perder el grano,

no siembres en tierra mala,

que puedes perder el grano.

Los beneficios son pocos

en un corazón ingrato.

——————————–

Hago a las piedras llorar

en ver con las fatiguitas

con que te empiezo a llamar.

 

Zambra:                     Yo, poeta decadente,

español del siglo veinte,

que los toros he elogiao

y he cantao

las golfas y el aguardiente

y la noche de Madrid.

 

Y los rincones impuros,

y los vicios más oscuros

de estos biznietos del Cid.

 

De tanta canallería

harto está un poco de ellos,

ya estoy malo y ya no bebo

lo que han dicho que bebía.

 

Porque ya, una cosa es la poesía

y otra es lo que está grabado

en el alma mía.

Ay, grabado lugar común,

alma, palabra gastada, mía.

 

Ay, no sabemos nada,

toíto es conforme y según, ay,

toíto es conforme y según                             

ay…

(Letra de Manuel Machado).

 

                                   Hasta los raíles del tren

me hacen llorar,

tan cerca el uno del otro,

como ni siquiera se alargan

y no se pueden juntar.

 

Por guardar penas y penas,

cuántas lágrimas,

que hasta los raíles del tren,

me hacen llorar.

(Letra de Luis Rius).

                                   (Interpretación emocionada y emocionante)

 

Tangos de Graná:       Allá en el río Jordán,

bautizaron a una dama,

y por nombre le pusieron

María, la flor de España.

 

Tangos dela Plaza:     La plaza por ser la plaza

tiene una mitad de oro

y la otra mitad de plata.

Se enciende el sol por un lao

y por el otro se apaga,

por un lado es abanico

por otro media naranja.

 

Los dos juntos redondean

el círculo de la plaza

en un suelo y en un cielo

que son desiertos del alma.

 

Esa música es ese cante

que es de melodioso eco

que escuchamos con los ojos

y con los oídos vemos.

 

Esa soledad sonora

de música de silencio

ese inaudito invisible

saber que es sabor del tiempo.

 

Esa ilusión del sentío

saber y sabor torero,

es en Vázquez, Romero y Paula

quintaesencia del toreo.

(‘La Plaza’, letra de José Bergamín).

 

(Ritmo de vals):         La tarde que mataron

al Espartero,

Belmonte que era un niño

se quedó quieto.

 

Tan quieto que el torero

que en él había

cuando veía un toro,

no se movía.

(Fragmento de Tauromaquia, de José Bergamín).

 

Jaleos:                                    Ay, dadle a cada cual lo suyo

no tenéis que darle todo,

y al hombre lo que es del hombre

y al toro lo que es del toro.

 

Ni el torero mata al toro

ni el toro mata al torero,

los dos se juegan la vida

y al mismo azaroso juego.

 

No trafiquéis con su alma,

no le perdonéis la vida

al toro bravo en la plaza

que es humana cobardía,

robarle al toro su muerte

a solas con la agonía.

No trafiquéis con su alma…

(Letra de José Bergamín en Tauromaquia)

 

Bulerías:                     Qué lleva el pajarillo en el pico

leré leré.

Qué lleva el pajarillo en el pico,

la flor que quiere mandarme

el ave de mi cariño.

————————–

Vengo de la gran Turquía,

traigo un pañuelo de Holanda

que en España no lo había.

————————-

Encima de las corrientes

que en Babilonia hallaba.

Allí me senté llorando,

allí la tierra regaba

y acordándome de ti,

Oh Sión a quien amaba

era dulce tu memoria

y con ella más lloraba.

(Letra de San Juan de la Cruz)

————————–

En los brazos de la noche

que por vivir quise morirme

que el que vive como yo

sólo cuando duerme vive

vive, vive, vive, vive.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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