Espacio de Balbino. Escritos sociales. Despojos de la movida madrileña

Despojos de la movida madrileña

Yo nunca fui adepto de la iglesia Almodóvar. De las cuatro o cinco películas que vi del cineasta manchego apenas si guardo recuerdo de dos títulos y algunas pocas escenas de los mismos. No compartí nunca el entusiasmo por su obra y siempre me pareció que se la sobrevaloraba con palabras, premios y prestigio.

Esta última categoría atribuida a Pedro Almodóvar es la que más me sorprende después de ver en la noche del 3 de septiembre, su cuarta película (de 1985) ¿Qué hecho yo para merecer esto?, proyectada en TVE2. Me dispuse a verla con bastante interés y libre de prejuicios, pero nada más comenzar el filme ya me chocó y disgustó aquella secuencia impetuosa de porno blando a la que somete a su chica, Carmen Maura, en el papel de una desgraciada ama de casa. Luego y a medida que se iba desarrollando el guión, ¿guión?, e iban apareciendo los distintos personajes ¿personajes?, se fue apoderando de mí un silencio frío que dio paso a un estado de irritante perplejidad. Vencí mi deseo de apagar la tele o cambiar de canal con el fin de no ser injusto quedándome con una falsa apreciación del conjunto sin haberlo conocido completo. ¡Tiempo perdido!

¿Cine del absurdo?, no, cine absurdo. ¿Cine de esperpento?, no, esperpento de película. No hay personajes ni personajillos solo fantoches, clichés ridículos sin gracia ni arte. ¡Qué bochorno pasarán los actores cuando se vean treinta años después! Seguro que preferirían borrarse de figurar en semejante bodrio.

No es posible que tal despropósito artístico pueda justificarse por el contexto de la Movida madrileña en el que se gestó. Es verdad que junto a situaciones personales que acabaron muy mal, hubo mucho jijí y jajá, mucho: ‘¡qué rebeldes, qué geniales éramos!’, pero sólo la inconsciencia pudo inspirar obrita tan endeble e inverosímil. Porque, ¿qué pretendía contarnos Pedro Almodóvar? ¿En qué sector de la sociedad española de aquellos años fue a encontrar una situación y unos seres tan patéticos como los que se reflejan en el filme? Haberlos, los había y los hay; pero entonces no se hace una comedia banal, se hace un drama.

El guión ensarta una serie de situaciones desquiciadas, una de las cuales gratuita, como el corto televisivo en el que un Almodóvar en atuendo dieciochesco canturrea La bien pagá , de Miguel de Molina, a una cortesana vestida de época y mosca en la mejilla. Pero el episodio más deplorable nos lo ofrece la aparición de Gurruchaga en el papel de un lúbrico dentista, prendado del hijo menor –como de doce años- de la Maura, que lo lleva a la consulta para que le arreglen una carie y lo entrega como esclavo al libidinoso odontólogo. ¿Y la abuela estúpida?, ¿y el marido maltratador?, ¿y el traficante de droga adolescente?, ¿y la puta ingenua?, ¿y el policía impotente?, ¿y el escritor masoquista? En fin, ¡para qué seguir! ¿Queréis divertiros y reíros con esta película?, pues no se os ocurra verla.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s