Espacio de Balbino. Escritos flamencos: Rafael Riqueni, el genio trascendido

Rafael Riqueni: el genio trascendido

Que el genio musical de Rafael Riqueni estuvo siempre con él, a pesar de los avatares de la vida y la salud, quedó sobradamente demostrado en el fabuloso y entrañable concierto* que ofreció anoche, 24 de junio de 2015, en Madrid (Suma Flamenca). En el romántico recinto del Teatro de la Abadía, el guitarrista trianero Rafael Riqueni del Canto obtuvo un triunfo que podíamos calificar con muchos superlativos positivos y nos quedaríamos cortos. Para celebrar el felicísimo rencuentro de Riqueni con la afición madrileña, que tanto lo admira, ovaciona y aplaude, quiero recordar la antigua entrevista que le hice a Rafael cuando él iba a publicar su tercer disco Mi tiempo en el sello Nuevos Medios.

Rafael Riqueni, un guitarrista en vísperas de su tercer álbum

El artista sevillano actúa esta noche en El Retiro madrileño

(Publicado en El Sol, el 17 de agosto de 1990)

Balbino Gutiérrez

Está considerado por la crítica y muchos aficionados como uno de los mejores guitarristas de su generación. Rafael Riqueni del Canto, 27 años, trianero residente en Madrid desde hace unos meses, fue lo que se dice un niño prodigio

A los 14 años consiguió los dos máximos galardones para un guitarrista: el Premio de la Cátedra de Flamencología de Jerez y el del Concurso Nacional de Cante Flamenco de Córdoba. Cuenta ya con dos grabaciones importantes, “Juego de Niños” y “Flamenco”, y en septiembre próximo aparecerá su tercer álbum.

-¿Por qué motivos un guitarrista de Triana como usted deja su Sevilla natal y se viene a vivir a Madrid?

-No tenía un ambiente propicio para desarrollar mis inquietudes musicales, de composición y de técnica. Además, hacía ya años que venía a Madrid y la gente siempre me acogía de una manera fabulosa. Esto no quiere decir que en Sevilla no me considerasen, pero de otra manera, porque allí hay otra forma de hacer las cosas, hay otro carácter. Fueron 26 años de Sevilla, de absorberla para mi música, y todavía la necesito, ya que mi venida a Madrid no es ni definitiva ni una ruptura.

-A pesar de su juventud, usted ha conseguido un estilo propio en el que es difícil detectar influencias de otros guitarristas.

-sin embargo, yo creo que se notan. Yo empecé tocando las falsetas de Niño Ricardo y algunos dicen que mi toque recuerda al suyo, y eso me gusta, porque es una forma de no perder nunca el suelo. Pero, la persona realmente decisiva para mí fue Paco de Lucía. Él fue el aguijón para que yo comenzase a tocar. Yo era muy joven, 11 años, acababa de salir “Fuente y Caudal”, uno de sus primeros discos, lo oí y me quedé enganchado. Para mí, Paco es un ídolo y un gran maestro.

-En su primer disco se apreciaba un intento de fusión, el segundo fue de flamenco puro, ¿cómo será su tercer álbum?

-Es un intento de innovación dentro de las formas de hacer flamenco. Pretende canalizar la inspiración flamenca mediante la utilización de la técnica musical, convertir la inspiración en algo con forma e intención; en definitiva, poder agarrar la inspiración. El sistema que he utilizado es de arreglos musicales, para lo cual he tenido que aprender música y poder escribir yo mismo los arreglos. Y pienso que ese es el interés de este nuevo disco, ver que se pueden utilizar cuerdas, violines y una serie de instrumentos que, normalmente, no se utilizan en el flamenco.

Contrariamente a las obras de otros jóvenes colegas suyos, en sus temas aparecen ideas musicales perfectamente armonizadas, ¿cómo es su fórmula?

-Es algo que he buscado desde hace tiempo. Yo nunca quise impresionar técnicamente. Me he preocupado de pensar en la música, de pensar en la raíz profunda de la música, y quizá sea ese mi punto fuerte: el desarrollar los temas con una intención. El hecho de conocer la música escrita ha reafirmado mi forma de componer, en el papel lo he visto todo mucho más claro.

-¿Cree que el panorama actual de la guitarra flamenca es tan hermoso como lo pintan?

-Yo lo veo fabuloso. La guitarra está más viva que nunca y hay cantidad de chavales que tocan muy bien. Hay grandes fenómenos de mi generación como Gerardo Núñez y algunos más, que están haciendo cosas prodigiosas. Cada uno estamos poniendo nuestro granito de arena para que se respete la guitarra y el flamenco en todos los ambientes musicales, y que se nos valore no sólo como creadores de una música improvisada sino también como músicos.

-¿En qué se diferencian Gerardo Núñez y Rafael Riqueni?

-Yo creo que somos totalmente diferentes y eso es lo verdaderamente interesante.

-Cuando se oye hablar del guitarrista Rafael Riqueni, aparece generalmente el calificativo de clásico, ¿piensa que es acertado?

-No sé, es muy difícil definir lo que yo soy, lo que yo hago. Sin embargo, creo que existen cosas dentro de mi música que son realmente nuevas. Lo que ocurre es que innovo de una manera tan sutil que no se notan mucho esas innovaciones. Me gusta el flamenco puro, pero, desde luego, yo no me considero como un guitarrista flamenco conservador.

-¿Cuáles han sido sus preferencias en el campo de la guitarra no flamenca?

-Yo he escuchado mucha música desde que era niño y he tenido influencias de todo tipo: música sudamericana, jazz y, en general, todo lo que tuviera calidad. Ha habido intérpretes que me han marcado mucho, como Baden Powell, Sebastián Tapajos; dentro del jazz, chick Corea, y como guitarrista clásico, Julian Bream.

-¿Le disgusta tener que tocar para acompañar al cante o al baile?

-No, no me desagrada: me gusta el cante y me gusta el baile. Lo que sucede es que no quiero que me impongan a nadie, porque debe haber comunicación entre dos artistas, identificación con lo que el otro hace. Yo siento una gran afición por todo el flamenco, pero me ha tocado jugar otro papel en el flamenco, que es el de intentar hacer avanzar la música flamenca y la armonía. Y a eso me dedico exclusivamente.

Vuelta a hoy:

Riqueni se halla actualmente en proceso de grabación de su nuevo trabajo discográfico, El Parque de María Luisa, de próxima aparición. En el concierto de La Abadía ofreció un tema del nuevo álbum, “Canto de pájaros”.

Breve reseña de un concierto fabuloso.

Duración: una hora y treinta minutos

Toques como solista: taranta, soleares, alegrías, rondeña y bulerías.

Toques acompañado por dos jóvenes guitarristas, José Acedo y Amador: “Canto de pájaros”, bulerías “Romero verde” en recuerdo del fallecido Manuel Molina, fandangos de Huelva en recuerdo del Niño Miguel, y rumba. Hizo un bis con un breve toque a modo de introducción a un tema.

Técnica asombrosa en la que utilizó todos los recursos de la guitarra flamenca dentro de una limpieza vibratoria absoluta. Fraseo flamenco y clásico con pinceladas vanguardistas: sutiles disonancias y ritmos extra flamencos, especialmente en la rumba final con matices de bossa nova.

Cada tema reflejaba sus características singulares dentro de una cuidada factura armónica.

¡Enhorabuena, maestro!

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