Espacio de Balbino. Escritos sociales. Impacientes independentistas

Impacientes independentistas

En los tiempos acelerados actuales todos los procesos sociales se precipitan gracias a las comunicaciones rápidas de la prensa y últimamente gracias al movimiento comunicativo de las activas redes sociales. Así el proceso independentista de Cataluña parece haber entrado en una etapa vertiginosa y pretende culminar en un espacio de tiempo brevísimo: lo que lleva unido siglos se quiere separar en cuestión de meses. Bien, es cierto que las destrucciones son siempre mucho más rápidas que las construcciones, que las uniones. Los matrimonios a veces aguantan décadas y un buen día van y se separan de mutuo acuerdo o por la decisión de uno de los cónyuges. También en las familias los hijos permanecen durante años con los padres y en un momento deciden irse de casa. Esto es lo que parece ocurrir a los catalanes independentistas, se han hartado de convivir con una familia que “los trata mal, que no los quiere” o a la que desprecian, y gritan que mañana se van…

Pero claro, los símiles no son válidos en este caso. Separar traumáticamente a Cataluña de España representa una empresa absolutamente más seria cuyo solo planteamiento encoge o debe encoger el ánimo del que lo proclama y del que lo escucha. Personalmente lo intuyo como una idea desquiciada bajo cualquier punto de vista: histórico, económico, cultural, moral, sentimental y así hasta el infinito…pues así son  los vínculos que unen a Cataluña con España y a España con Cataluña. Centrándome solamente en el vínculo económico, este es de tal naturaleza que su disolución precipitada produciría un desastre calamitoso. ¿Cómo puede deshacerse violentamente un nudo de esa complejidad e importancia? Y romper el sentimental (que se está rompiendo desgraciadamente), ¿cómo podríamos superarlo?

Y ¿en qué consistiría la independencia dentro de una Unión Europea que ya está demasiado atomizada en grandes y micro estados nacionales?  Y, si Cataluña se queda fuera de Europa según las reglas constitucionales actuales, se crearían nuevas fronteras, nueva moneda, nuevo ejército, o ¿qué si no?…en fin un disparate, un auténtico disparate.

Impresiona la vista de la cuerda humana que recorrió Cataluña de norte a sur o de sur a norte, sin embargo más que producirme una sensación de la fuerza de un pueblo encadenado reclamando su libertad, me recordó las manifestaciones multitudinarias, frívolas y festivas, que aspiran a conseguir un récord para que figure en el famoso libro Guinness.

¡Impacientes independentistas: sabéis que las prisas no son buenas!

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