Escritos flamencos de Balbino. Enrique Morente, El Gran Adaptador o Pasión por la Poesía

ENRIQUE MORENTE, EL GRAN ADAPTADOR  O

PASIÓN POR LA POESÍA

(Conferencia escrita y leída por Balbino Gutiérrez, el 26/01/2012 en el Instituto Cervantes de Lisboa, aula “Enrique Morente” y dirigida por Francisco Carvajal)

1-El gran adaptador

Sin ser el pionero (Marchena y Niña de los Peines) ni el único (Camarón, Carmen Linares, Manzanita, Diego Carrasco y otros más que se acercaron en sus cantes accidentalmente a la poesía culta…

No ha habido en toda la historia del flamenco un cantaor que haya fusionado su actividad profesional con los textos de los poetas llamados cultos, como lo ha hecho Enrique Morente. Esta asociación es de tal naturaleza que si se disolviera, se mutilaría gravemente su obra hasta el punto de volverse irreconocible.

En ciertos periodos de la historia cultural española, se produjo un acercamiento de algunos poetas españoles, sobre todo los de la generación del 27, al flamenco. No es hora de entrar en detalles sobre el asunto, y de todos son conocidas muchas circunstancias y nombres que protagonizaron dicha aproximación, especialmente Federico García Lorca y con anterioridad Manuel Machado, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez; sin embargo, el proceso a la inversa jamás fue desarrollado por hombre del flamenco en este grado, hasta la aparición de Morente.

Las adaptaciones de poesía culta se encuentran en (20) veinte de los 26 álbumes grandes, además de en  colaboraciones con otros profesionales o trabajos que Morente ha grabado hasta la fecha.

El cante de Enrique Morente con textos de poesía culta los he clasificado en tres repertorios: el culto (unos 90 cantes repartidos entre 25 palos), el moderno (6 cantes) y en sus 37 morentinas  (composiciones complejas tanto musicalmente como por sus letras en las que se mezclan las de poesía popular y de autor) y entre todos presentan una hermosa antología de la poesía española, principalmente, de treinta y nueve (39) poetas de la siguientes épocas: Arábigo-andaluza, anónima medieval, renacentista y del Siglo de Oro, barroca, romántica, Generación del 98, Generación del 27, contemporánea, hispanoamericana, surrealista en los poemas en prosa de Picasso y el Poeta en Nueva York de F. G. Lorca, e incluso poemas en francés e inglés.

Relación por orden alfabético de poetas con el número de poemas o estrofas adaptados de cada uno  y discos o recitales en los que se encuentran sus poemas:

1-Rafael Alberti (1). Negra, si tú supieras (y en innumerables recitales.

2-Dámaso Alonso (cancionero anónimo) (2).  Cruz y Luna. Morente sueña la Alhambra, Martinete), y recitales

3-Gustavo Adolfo Bécquer (2). El Pequeño reloj y recitales

4-José Bergamín (1). Negra, si tú supieras (corte 06). Fantasía de Cante Jondo y numerosos recitales

5- Jorge Luis Borges (1). Cantado en el Teatro Tomás y Valiente de Fuenlabrada (2009)

6-Georges Brassens (1). ‘Le petit joueur de flûteau’. Disco no comercial Malgré la nuit (cantado en francés)

7-Carlos Cano (1). Miguel Ochando. Memoria (colaboración), y recitales.

8-Luis Cernuda (1). ‘Donde habite el olvido’ Morente sueña la Alhambra y recitales

9-Miguel de Cervantes (prosa 1) Morente sueña la Alhambra y recitales como el del T. Español de Madrid que hizo levantarse al  público de sus butacas.

10-Leonard Cohen (4). Omega y numerosos recitales

11-San Juan de la Cruz(8 poemas) (en 8 discos). Cruz y Luna. Obsesión. Fantasía de Cante Jondo. Negra, si tú supieras. La Luz que se apaga.  Misa Flamenca. Morente-Lorca. Morente sueña la Alhambra, e innumerables recitales.

12-Javier Egea (1). Festival Internacional de Tango de Granada 2000

13-Juan del Encina(1). Misa Flamenca

14-León Felipe (1). El pequeño reloj y recitales.

15-Horacio Ferrer(1). ‘Chiquilín de Bachín’ con música de Pazzola, Morente sueña la Alhambra

16-Federico García Lorca (38). (Teatro: Yerma, Así que pasen cinco años). (En 6 discos): Morente en vivo. En la Casa-Museo de Federico García Lorca (monográfico). Morente-Lorca (cuasi monográfico). Negra, si tú supieras. La luz que se apaga. Omega (cuasi monográfico). Algo pa nosotros (colaboración) y Llanto, 2010, Constantemente en recitales.

17-Francisco García Lorca (1). Morente-Lorca

18-Luis García Montero (1).  Diversos recitales.

19-Pedro Garfias (4). Alegro-Solea. Fantasía de Cante Jondo. Essences flamencas e innumerables recitales.

20-Luis de Góngora (1). Pablo de Málaga

21-Ángel González(1). Recital Auditorio de Avilés diciembre 2007 y Teatro Campoamor, acompañándose con gaita asturiana,   noviembre 2009.

22-Nicolás Guillén (3). (corte 07) Negra, si tú supieras y recitales.

23-Rafael Inglada (1). Pablo de Málaga

24-Ibn Hazm (2), poeta cordobés de Al-andalus. Alegro-Solea y recitales.

25-Miguel Hernández (8). Homenaje flamenco a Miguel Hernández. Morente sueña la Alhambra. Negra, si tú supieras. Morente en vivo. Despegando y Poetas para el cante (colaboración) y numerosos recitales.

26-José Hierro (1). Fantasía de cante jondo

27- Santa Teresa de Jesús (1). Obsesión

28-Fray Luis de León (1). Misa Flamenca.

29-Antonio Machado (3). Despegando y numerosos recitales.

30-Manuel Machado (8). ‘Yo pensaba haber cogío, la naranja y el azahar, con hacer leña del tronco, me tuve que conformar’, Fantasía de Cante Jondo. Sacromonte. Essences Flamencas. Niño Josele (colaboración) y constantemente en recitales.

31-Al-Mutamid (2) rey musulmán de Sevilla. Cruz y Luna.

32-Pablo Neruda (1), disco colectivo, año 2004

33-Pablo Ruiz Picasso (1). Canto y cante a Picasso. Pablo de Málaga y recitales.

34-Francisco de Quevedo (1). El Pequeño reloj.

35-Luis Rius (3). Fantasía de cante jondo y numerosos recitales.

36-José Val del Omar (1). Celeste (colaboración)

37-Lope de Vega (1). Misa Flamenca.

38-Walt Whitman(1). Omega y recitales.

39-María Zambrano (1) . Morente sueña la Alhambra.

2 -Pasión por la poesía

¿Cómo fue ese acercamiento, ese primer contacto de un niño humilde granadino, que apenas si había acabado sus estudios primarios, con ese mundo hermético y maravilloso de la poesía?:

“Un día, en Granada, llegó a mis manos una obra de García Lorca, Doña Rosita la Soltera, y mira que yo estaba entonces leyendo nada más que novelas del Oeste y tebeos y, al mirar la contraportada de la obrita aquella, leí que Lorca había muerto en accidente, y siempre había oído yo que lo habían fusilado en la Guerra Civil, y eso me causó tanta curiosidad que abrí el librito y me lo tragué de una sentada. Aquella obra caló muy hondamente en mí, pues olía, vamos que vivía aquellos olores que parecían salir de las páginas de Doña Rosita la Soltera. Veía el Albaicín, que es donde yo nací, con aquellos olores que bajaban de las paredes. Después, seguí leyendo novelas del Oeste, pero no se me olvidó a mí en la vida aquella lectura de García Lorca”.

Y no podía ser de otra manera: Granada, la ciudad del duende y del embrujo, y del poeta que mejor los ha reflejado. Después, también la extraordinaria sensibilidad de un muchacho, que no había podido ir a ningún colegio de pago. Algunos han encontrado un cierto paralelismo entre la figura de Enrique Morente y la de Miguel Hernández: los dos, hijos del pueblo llano con infancias trabajadoras y condicionados por la escasez, por la opresión de una etapa política humillante; pero los dos, dotados de un espíritu esplendoroso que los elevó por encima de las circunstancias determinantes de la existencia.

Conmigo se exagera mucho, muchas tensiones pa arriba o pa abajo. La simpatía que tuve por Miguel Hernández, fue porque en aquella época de mi juventud, el poeta que despertaba más simpatías era Miguel Hernández, para mí que el poeta preferido y más respetado por todo el mundo antirégimen fue Miguel Hernández. Más que los Machado y más que Lorca y que todos: era como el capitán de la poesía póstuma. Pero, vamos, luego vas conociendo a más poetas, y te das cuenta de que hay un abanico grande de artistas en lengua castellana. Yo, a los que más les debo es a Miguel Hernández y a García Lorca, porque son los que me aficionaron a la poesía”.

Pero, ¿cuál fue el primer poeta de Enrique?

“Primero canté a Miguel Hernández, aunque el primero que conocí fue Federico García Lorca”.

(Cortes 0 Miguel Hernández y 01 lorca)…..

Recordando la regañina de Paco Almazán en su entrevista de 1970  en la que poco menos que se reprochaba el hecho de que Enrique se hubiera puesto a cantar poemas de Miguel Hernández, se puede comprobar que el crítico e ideólogo de Triunfo no expresaba solamente algunos de sus temores, sino una opinión más amplia y general de los sectores del flamenco de entonces, opuestos a ese tipo de innovación morentina, opinión que se ha venido repitiendo después durante mucho tiempo.

Señalándole este punto concreto de censura, Enrique se mostraba particularmente sensible y su réplica era durísima:

“Bueno, pues cantaremos sus letras, las que tienen escritas y publicadas ellos. En los próximos discos cantaremos las letras que tienen ellos publicadas, que son muy bonicas, preciosas, pero, yo prefiero tirarlas a la basura. Pero vamos, es que muchos de los que me han criticado en ese sentido, tienen letrillas hechas. Durante todos estos años que se han dedicado a censurar mi trabajo ferozmente, ferozmente, a lo mejor hubiera sido mucho más saludable para ellos haber hecho una revisión de su trabajo y de su literatura, y habríamos ganado todos mucho más: ellos y yo“.

“Pero nunca me puse a criticarlos, ni nunca me voy a poner a dar nombres de gente cuyo trabajo no me ha gustado, porque me parece que eso es una pérdida de tiempo: hay que hablar del trabajo que te gusta y que te parece bien. Y realmente, cuando tú estás destacando excesivamente el trabajo de alguien, para bien o para mal, tú estás dándole una importancia automática, y, ¿para qué? Mejor hablar de algo que te apasiona y que te gusta, ¿para qué hablar de trabajos que se consideran inútiles?”.

“Precisamente, yo he cantado a poetas del habla nuestra, nosotros hablamos castellano, ¿no? Yo no sé por qué el flamenco se ha hecho tan hermético y la crítica se ha hecho tan extraña y ha tomado una forma de observar tan enfermiza. ¿Cómo es posible que cualquier aficionado medianamente culto, medianamente bien intencionado hacia la música y hacia el arte, pueda extrañarse de que un cantaor flamenco, español, cante a un poeta de habla castellana y andaluz? Cuando yo creo que lo raro es que no hubiese venido gente y dijera: “¡cómo no cantan los cantaores flamencos a los poetas andaluces!”, ¿no? Yo creo que se debe cantar la poesía …“Además, los poetas de la generación del 27 eran todos aficionados al cante flamenco, ¡cuántos y cuántos escritos hay de los poetas sobre el flamenco! ¿Cómo es que el flamenco no va a estar en comunicación con ellos? Vino la guerra y pasó lo que pasó, y hubo una incomunicación ahí, una ruptura; pero vamos, estoy seguro que lo hubiera hecho otro cantaor que no habría sido yo, si no hubiese habido una  guerra; y de hecho, ha habido poemas que han sido cantados, que no es decir que somos tan originales, y somos tan listos realmente como me ponen: ¡realmente, esta gente me pone más listo de lo que soy!”.

 

(Corte 02 Alberti: Si mi voz…)

 

Dejemos que sea el propio Morente quien nos explique a través de sus constantes y múltiples declaraciones por qué emprendió la labor de poner en los cantes flamencos los textos de los poetas cultos:

“Y cuando no he tenido o se me ha agotado la inspiración del repertorio popular de letras, que son las que siempre más me han apasionado, pues lo mismo, porque también leo a San Juan de la Cruz, y, ¿por qué no cantarlo?, si es que apetece… Soy un apasionado de la poesía y siempre procuro poner en cada disco un poeta nuevo …”.

Estas opiniones son de principios de los noventa, pero ya en 1973, José Luis Ortiz Nuevo recogió en Informaciones la siguiente:

“¿Cantarías a otros poetas?”

“Yo cantaría a los que tuvieran fuerza, calidad, alma, garra, que digan cosas que me hagan sentir problemas míos o que yo vea que son verdad”.

Y abundando en la idea mucho más recientemente:

 “A mí me gustan todos los poetas que sean buenos, y lo mismo me da que sea antiguo, que moderno, casi me hace mucha más gracia que sea supermoderno, porque se rompe con las métricas y los moldes. Yo hice una vez con Israel Galván una cosa de Kafka, la metamorfosis, no hay prejuicios…”

Con motivo de la inminente publicación de Cruz y Luna en 1983, el periodista Víctor Márquez Reviriego se refirió a Enrique de este modo:

Ahora prepara un disco con poemas de Al Mutamid y de San Juan de la Cruz. Graba los del moro (sic) con una orquesta de Tetuán. Y de San Juan de la Cruz, esa cumbre de la espiritualidad universal y de toda la poesía española, interpretará ‘El cantar del alma que se huelga de conocer a Dios por fe’. Es un poema donde por tres veces se repite el verso ‘aunque es de noche’. Y me comenta: “Y la noche parece luz en el poema”… Le gustan Vivaldi y Schubert y Chopin interpretado por Rubinstein… Y lee a Lorca y a Manuel Machado y a Miguel Hernández y Pedro Garfias y Antonio Machado…”.

(Corte 03, Sacromonte, 1982, Mi pena)….

Cabría preguntarse hasta qué punto podía favorecer a Morente esta imagen un tanto repipi de flamenco culto e intelectual. Pero es que es cierto, a Enrique le gusta la poesía y la cultura. Encima de la mesa del salón de su casa de Madrid, vi, entre otros, los libros siguientes: ‘Textos en prosa manuscritos de Federico García Lorca’, una antología de poesía de la Generación del 27, y un grueso volumen de ‘Cantos Hititas’. Mientras iba con él en coche a su ensayo para el último recital del Teatro Español, de Madrid en el otoño de 2005, Morente escuchaba en la radio la transmisión de un acto literario que tenía lugar en el Ateneo madrileño, entre el poeta Francisco Brines y Mario Vargas Llosa, y me comentó que le hubiera gustado estar presente en el mismo; porque: “es una maravilla escuchar las cosas que los dos escritores decían sobre el significado y valor de la poesía en el mundo de hoy.”

  José Manuel Caballero Bonald estaba de acuerdo con la práctica del cantaor, al parecer, sin comprender ni aceptar su intención:

“A mí me parece legítimo lo que has hecho tú, de cantar, por ejemplo a Miguel Hernández o a San Juan de la Cruz, porque al fin y al cabo, en términos flamencos, las letras tienen una importancia relativa, lo que importa es la música, el acento, el sonido flamenco…”. Pero Morente no estaba de acuerdo. Siempre puso el acento en la importancia de la letra cantada y tenía horror a los mensajes banales o extemporáneos.

Una joven periodista de Diario 16 le preguntó en la víspera del estreno de ‘la Fantasía…’, en el Teatro Real de Madrid, en mayo de 1986:

“¿Qué diablos tiene que ver la Noche oscura del alma con el flamenco, Morente, por  qué cantar a un místico?”.

Y Morente respondió primero con cierta guasa, y después con seriedad:

“Es otra travesura… No, no, verás, yo a San Juan de la Cruz lo leí y me enamoré de su poesía, y ya no me planteé nada más, ¿comprendes? Yo de lo único que me di cuenta fue de que era una poesía de una calidad grandísima, de una belleza muy grande”.

Pero la colega seguía sin entender mucho la historia, tal vez atiborrada de prejuicios sobre los artistas flamencos y dejó en el aire un interrogante que se pudo guardar para sí:

“Y una se pregunta qué hace que un hombre como Enrique Morente diga que un poema tiene una calidad grandísima”.

Siempre en relación con San Juan de la Cruz, Morente declaró un objetivo que estaba en consonancia con el medio de comunicación, Mundo Obrero, en el que se publicó:

“San Juan de la Cruz te da una impresión mística, y yo le puse música de tangos y bulerías  (y malagueñas) para quitarle hierro religioso y dejarlo más laico”.

En otro contexto, yo mismo escribí en las páginas del diario El Sol –a raíz de ciertas experiencias docentes, ajenas y propias– que: “Sus tangos con versos de San Juan de la Cruz se enseñan en Institutos, y los gitanos las cantan y las bailan en sus fiestas ‘aunque es de noche’ (por tangos)“.

Pero la extrañeza que despertó la puesta en música flamenca de los poemas del místico abulense de origen converso, continuó hasta 1991, tal como apareció reflejado también en El Sol, cuya reseña referida a una programación musical en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, volvemos a recordar:

“Sorpresa causará a más de algún aficionado –poético o musical– el tercer concierto, cuyo título resulta ya de por sí explícito, ‘El Flamenco ante San Juan de la Cruz’. Varios son  los argumentos que defiende José Ramón Ripoll para justificarlo, después de reconocer que la propuesta puede resultar chocante. No sólo porque el flamenco aparece tres siglos después de la existencia de San Juan. También porque el poeta castellano nunca se sintió a gusto con los andaluces, demasiado festivos y sensuales para su carácter austero. ‘¿Acaso los versos del místico y el cante jondo no poseen un mismo sentimiento?’, se pregunta Ripoll, coordinador de la programación, ‘¿una música interna más honda que los elementos melódicos o rítmicos que sostienen sus apariencias, que parecen surgidas del mismo corazón?’. (contar que este concierto ha sido seleccionado como grabación histórica por RTVE en su 75 aniversario)

(Corte 04 Credo, Misa flamenca ,1991, S. J. de la Cruz)

Sin embargo, el interés de Morente por la poesía y los poetas no se limitaba sólo al pasado y a los clásicos:

“Tengo el ojo echado sobre escritores como Javier Egea, Luis García Montero, Ángel González. Y todavía no me atrevo a meterle la mano al Federico García Lorca más moderno: el de ‘Poeta en Nueva York’.

Pues sí, se atrevió, y de qué manera. Con relación al segundo de los poetas vivos mencionados, Luis García Montero (al que se concedió el Premio Nacional de Poesía 1995), Morente llegó a cantar un poema, en numerosos recitales a partir del que ofreció en el Auditorio Manuel de Falla de Granada, con motivo del homenaje que le brindó el Ayuntamiento de la ciudad en 1994. También tuvo tiempo de cumplir con otro de los poetas, como ya hemos visto, Javier Egea, antes de que nos dejara para siempre. Y en su recuerdo estas palabras de Enrique sobre el parrandeo y el trabajo:

“Generalmente, yo, la bohemia de los literatos la he vivido muy poco, muy poco. Un poco con Javier Egea, que nos habremos bebido juntos  unas doce bodegas, pero poco más. Los demás amigos, bueno, sí, he echado ratos con Luis Rius, muchísimas veces de fiestas, si eso es la bohemia. Es que no sé lo que es la bohemia, o lo sé…A  mí no me interesa mucho. La bohemia por la bohemia, y la noche por la noche, lo cotidiano, me aburre. A mí me interesa la obra, el trabajo, el curro y el resultado de los artistas”.

Le contó a un periodista de manera informal y lúcida. Y en la revista El Semanal, estas otras palabras entusiastas de amor por la poesía e igualmente lúcidas sobre otro poeta fallecido al que también cantó:

 “Ángel Valente es uno de los grandes poetas españoles, y acaba de desaparecer. La poesía está siempre en mi música porque todos los demás somos expositores de nuestro arte y tenemos una crítica y una recompensa inmediata. Los poetas no. Quien escribe un poema lo hace por nada, casi nunca espera algo a cambio. El resto de los artistas somos unos pedantes que nos exhibimos en público y recibimos críticas y alabanzas. Y sobre todo, sabes que vas a cobrar al día o al mes siguiente. Los poetas no, eso dice mucho”.

Y más tarde, volvería a insistir sobre la condición generosa de los poetas:

“Mi afición por la investigación de las letras del cante flamenco me llevó a preocuparme, a interesarme y  apasionarme por la poesía. Cuando estuve en Japón me tradujeron un poema en japonés y me gustó muchísimo. Yo soy un amante de la poesía japonesa. Desde entonces la gente que más quiero son los poetas: porque son la gente que por lo que hace dentro del arte busca menos obtener algo a cambio que ningún otro”.

Así que con toda sencillez y rompiendo esquemas Morente fue rotundo:

“Para mí la vida sin poesía es una estupidez. El arte tiene que servir para comunicarnos con sinceridad, porque en las demás cosas andamos a hostia limpia”.

Para cumplir con el año del Quijote, el 2005, hay que recordar que Morente recitó y cantó la última carta que Cervantes escribió al Conde de Lemos, en su disco Morente Sueña la Alhambra. Pero he aquí lo que Enrique opinaba del Quijote en el año 2000:

“Si no intentas cosas diferentes, no te diviertes. Mira, El Quijote, por ejemplo. Cuando yo era un cantaor semi analfabeto, me hablaban del Quijote como, ya sabes, algo muy para intelectuales. Y un día estaba en Almuñecar y decidí leerlo. Empecé a reírme en mi habitación, ya de persona mayor, con 30 años. Y no paré. No entendía por qué, siendo tan divertido, no lo leía todo el mundo. Es porque nos lo venden como algo que no es, como algo aburrido. Y no, El Quijote es una panzá de reír. No he visto un libro con tanto ángel, con tanta gracia”.

Y más sobre el Quijote:

“Hace 10 o 12 años (en 1988) hice en Santa fe un espectáculo sobre El Quijote que se llamaba ‘El Loco Romántico’, título que plagié de un cantaor que no conocía nadie; y la idea es retomarlo…Lo que intento plasmar ahí es la locura de algunos que van por el mundo creyéndose que pueden arreglarlo, esa gente maravillosa que es trágica y a la vez cómica, esa mezcla de utopía y tristeza que está tan bien contada en El Quijote”.

Morente cree que Don Quijote es un personaje que la historia ha ido repitiendo en distintas versiones:

“Podría ser un comunista bueno, no uno de esos que iban disfrazados y luego eran nazis; o un misionero como Vicente Ferrer; o un poeta como León Felipe; o un buscador de la justicia como el Che; lo que está claro es que la única esperanza de la vida es que todavía hay Quijotes y Sanchos que mantienen esto medianamente habitable”.

Y sobre don Migue de Cervantes y con motivo de la última carta que escribió al Conde de Lemos a la que ya me he referido:

“…Puteado, genial, gracioso y sabio, que al final de su vida se ve obligado a escribirle una vez más al conde para rogarle que publique sus inéditos. El pobre le llama cinco veces ‘vuesa ecelencia’. ¡Pero lo que le quería decir es ‘hijodeputa’”.

¡Desde luego Enrique Morente siempre estuvo sembrado!

(Corte 05 ‘La última carta’ Morente sueña la Alhambra, 2005)

 

Recuerdo que las adaptaciones de poesía culta se encuentran en (20) veinte de los 26 álbumes grandes, más colaboraciones con otros profesionales sin contar con los trabajos para teatro, cine, televisión, ballet, pop, etc. etc., que Morente ha grabado hasta la fecha. El origen de semejante constancia me lo explicó así:

“La verdad es que en aquella época los letristas que conocía eran malos, no eran buenos letristas; no es que diga que no los hubiera, pero yo no los conocía. Entonces, cuando querías cantar algo que no tuviera los moldes del cante clásico que ya venían cantando un montón de décadas los cantaores anteriores, pues para no cantar cosas vanas, si te gustaba la poesía, podías cantar un poema que estabas seguro de que era una belleza y una obra de arte”.

El gran aficionado Eduardo Pedrero, de la Asociación flamenca El Planeta de Fuenlabrada, en una brillante entrevista a Morente para el programa de flamenco que, junto a los otros dos miembros de su asociación, lleva a cabo en una emisora de radio, le hizo una pregunta clave:

“¿Cuánto hay de flamenco en los poetas que tú cantas?”

“Hay de flamenco lo que se quiera, es decir, un artista hace un poema, escribe una obra y esa obra debe de servir para que cualquier otro artista de cualquier otro género del mundo pueda utilizarla como inspiración y servirse de ella para que pueda continuar el carro. Entonces, ¿qué tiene de flamenco Miguel Hernández o San Juan de la Cruz?, pues mire usted, ¡antes, nada, y ahora, todo!”

“Pues sí, porque si antes no tenía nada que ver con el flamenco, desde ahora tiene que ver, por ejemplo: San Juan de la Cruz. Lo siento mucho, perdone usted, si no le gusta a la peña de Manuel Rodríguez o a la peñología de no sé cuanto, del purista de tal sitio; pero si le interesa al universitario joven o a las personas con actualidad y cultura, para mí es suficiente”.

Y sobre Pedro Garfias, el poeta andaluz nacido en Salamanca, muerto en su exilio de Monterrey, Morente se explayó igualmente, cuando el citado Eduardo Pedrero le confesó que no conocía nada del mismo hasta que le escuchó cantar sus poemas.

“Yo viví un año y pico en  México, él era exiliado, del ejército republicano, comunista, militar en la guerra, y entonces, era un poeta admiradísimo y respetadísimo en México. Y allí no se dice don Pedro ni don Emilio, etc., normalmente se hablan de licenciado; pero, sin embargo, en México a Garfias siempre le llamaban don Pedro Garfias: era respetadísimo por los grandes intelectuales en México, que había muchísimos, y los más importantes, españoles. Era una autoridad allí, aunque murió alcohólico y arrastrao por las aceras (tal como canta en su poema ‘Tambaleándose’), pero la gente lo respetaba y sabía que era don Pedro Garfias.

”Entonces, como tuve relación con Luis Rius, otro gran poeta desaparecido, también español, discípulo de Pedro Garfias, y Pilar Rioja (su mujer), esta gran bailarina que no se la ve bailar en España, que es lamentable, porque es una gran artista de la danza. Pues, por todas esas razones conocí a Pedro Garfias en México. Bueno, además, él era un gran aficionado al flamenco; no es que le gustara, es que era un pasional; no poco o mucho, era un pasional del flamenco, y, claro, era una obligación cantarle, porque es que es un gran poeta y ha hecho una labor importantísima. Bueno, allí en México tuve la suerte de conocer a muchas personalidades: a Octavio Paz, Juan Rulfo, Luis Rius, bueno a muchísimas”.

(Corte 06 bulerías de Pedro Garfias)

 

 

Poema de Luis Rius a Enrique morente

Luis Rius: “Enrique Morente”

Es de barro su voz, es voz de arcilla

nacida con el mundo, voz lejana,

remota voz que de la tierra mana

indescifrable ya de tan sencilla.

Quemante soledad rompe la orilla

umbría del silencio y se desgrana

en esa voz terriblemente humana

martirizada voz de seguiriya.

Oírla es recobrar el ser primero,

regresar al origen, a la fuente

en que el llanto fue luz y fue sendero.

nuestra verdad ganada nuevamente.

Todo lo que es el hombre verdadero

está en el cante herido de Morente.

El poeta Ángel González –Académico de la Lengua y fallecido unos meses antes que Morente– testimonió años más tarde en el sentido de las afirmaciones de Morente, recordando que Luis Rius se lo presentó en México y añadiendo: “se tenían una admiración mutua”.

Una de las incorporaciones originales que Enrique hizo al flamenco fue la de Nicolás Guillén. Una vez más sin oportunismo, porque es preciso recordar que antes de publicar el álbum Negra, si tú supieras, Morente venia cantando desde años atrás temas del gran poeta cubano; y, además, el tipo de poesía de Guillén convenía perfectamente a las necesidades expresivas del granadino:

Alguien dijo que Nicolás Guillén debería publicar discos en vez de libros. En efecto, los poemas de Nicolás Guillén, sobre todo cuando él los recita, son un inicio de canción, de letanía cantada, y ante ellos el oyente no le es fácil reprimir leves gestos de danza”.

Las palabras anteriores pertenecían a Xesús Alonso Montero en Triunfo. Las que siguen, también sobre el gran poeta mulato cubano, son las de una entrevista en Cuadernos para el diálogo:

“Muchos de sus poemas de usted han sido musicalizados (sic) y frecuentemente son cantados en reuniones populares. ¿A qué atribuye usted ese fenómeno?”.

“…Precisamente a que esos poemas representan el sentimiento popular, la  manera de ser de un pueblo, no solamente del pueblo cubano, sino de los pueblos latinoamericanos. Todo ese pueblo viene rítmicamente de África… y eso le da unidad y le da un ritmo bastante homogéneo”.

Es natural, por lo tanto, que Morente disfrutara adaptando este tipo de poesía al flamenco, tal como lo reconocía en una entrevista de El ojo crítico, programa de cultura de RNE,  en 1992:

“Es facilísimo, porque es un  poeta que tiene el ritmo, lees un poema y estás escuchando las percusiones, ¿no? Es el equivalente a un concierto de percusión: leer a Nicolás Guillén es equivalente a eso.”

(Corte 07 de Negra, si tú supieras)

Pero sigamos con la palabra de Morente y las razones de su querencia:

“Yo tuve un maestro en el tema de las coplas que era Pepe de la Matrona. Era muy exigente y con mucho rigor en cuanto al texto y a la poesía flamenca, sabía muchísimo y casi siempre las conversaciones eran a diario alrededor de las letras. Eso me ha marcado mucho, afortunadamente, y de ahí he pasado mi afición a la poesía culta. Yo conocí antes la letra del cante al preocuparme y haberme dedicado pasionalmente mucho tiempo a eso.”

“Por ejemplo, del poema ‘El pequeño reloj’ de León Felipe nació el disco que lleva el mismo nombre. Me impresionó mucho esta imagen: “El mar es el gran reloj, una ola, dos olas, tres olas…”

“¿Cómo elige a sus poetas?”

“Por sorpresa, me voy a archivo, empiezo a buscar y abro una página”.

Así lo primero que coges de la biblioteca”

“No, el  primero, no…”.

Y  así eligió al poeta Pablo Ruiz Picasso, bueno, a los escritos de poesía o prosa  automática del genial pintor. ¿Cómo se le pone música a eso?

 “Me llamó la atención el sentido de la libertad y el desenfado que había en su falta de pretensión como escritor, ya que todas sus líneas estaban escritas con amor y gracejo, sentido que no había perdido de su condición de malagueño, recordando constantemente la luz, los sabores y los olores de Málaga”.

Hubiera sido más fácil poner música a las Páginas Amarillas. He tenido que trabajar con fragmentos, porque Picasso no escribía con métrica, ni comas, ni puntos, sino de forma totalmente libre. Recordaba su infancia, los olores de la comida, de la familia… y constantemente reivindicándose como pintor español. Con sus versos he querido dar sentimiento y vida al silencio en el cante flamenco. El silencio, cuando toma vida, es el tercio más importante…En realidad me parecía que estaba musicando «Poeta en Nueva York». Incluso me han dicho que este trabajo recuerda a «Omega». No lo he pretendido, pero es así…”

“Pablo de Málaga empieza con el canto antibelicista Guern-Irak. –Un motivo más para actualizar Guernica y denunciar el genocidio más importante que nos ha tocado vivir en esta época con este poema de Picasso titulado Sueño y mentira de Franco.”

Estética, ética e ingenio. Morente por siempre

(Corte 08 Guern-Irak)

 

 

 

3-Reconocimientos y estudios sobre su labor de adaptación

 

Lorca en la UNESCO

El 5 de mayo de 1972, cantó en la sede de París de la Organización Mundial de la Cultura dependiente de la ONU, “acompagné à la guitare por Gonzalo Ortega”, según se puede leer en el cartel anunciador. En el repertorio del recital Enrique incluyó el poema ‘El lenguaje de las flores’ (de Federico García Lorca, tema que se convertiría en uno de los más emblemáticos del cantaor, grabándolo con distintos matices rítmicos e instrumentales en tres discos publicados a varios años de intervalo (Morente en vivo (1974), en la Casa-museo de Federico García Lorca (1988) y en el Morente-Lorca (1998). Aprovechó su estancia en París para dar un recital privado –Simone de Beauvoir entre los asistentes- en la mítica librería inglesa del barrio Latino, “Shakespeare & Company. “Supremo hogar cultural” frecuentado por todos los grandes escritores e intelectuales del siglo XX que hablaron y escribieron en inglés: James Joyce, Ernest Hemingway, Samuel Becket, Gertrude Stein, entre otros y otras.

En 1994 Enrique Morente fue galardonado con el Premio Nacional de Música.

Ese mismo año recibió el homenaje de poetas, escritores, investigadores y periodistas en Granada,  y la Diputación Provincial de Granada se hizo la patrocinadora de este homenaje de la ciudad a su cantaor, un homenaje que fue la “madre de todos los homenajes”. La peña La Platería, núcleo impulsor del que partió la iniciativa de rendir honores a Morente pudo finalmente desarrollar un programa de actividades y culminarlo en su hermosa sede albaicinera. El 2 de diciembre se reunieron allí artistas flamencos, socios, aficionados, amigos,  estudiosos y poetas. La nómina casi completa de los vates granadinos leyó sus poemas para el cantaor de la poesía: Luis García Montero, Javier Egea, José G. Ladrón de Guevara, Rafael Guillén, José Heredia Maya, Juan de Loxa y Álvaro Salvador.

Todas sus composiciones se recogieron en un libro editado por la institución provincial organizadora, A Morente, libro  que se completa además con numerosos textos de carácter hagiográfico de un enorme valor por cuanto en cada uno de ellos y en todos se hablaba ya en 1994 del Morente que sería 15 años más tarde.

Pero Enrique, poco amante de actos institucionales o protocolarios sacó a relucir su proverbial ironía

“Lo de la Platería ha sido a consecuencia de una falsa alarma provocada por unos análisis clínicos que no dieron un resultado muy favorable y que finalmente averiguaron que no eran los míos, sino los de otra persona. Un buen día me vieron tomando whisky en Granada y parece ser que el homenaje ya no tenía el mismo sentido, aunque pensaron que ya era tarde para echarse atrás…Es que conmigo los acontecimientos siempre se han desbordado demasiado y eso me desplaza y no me siento cómodo. A mí lo que me gusta es el anonimato y la discreción, no estoy acostumbrado al halago. Es, en definitiva, un detalle de los amigos de la Platería que yo agradezco, y si además esto sirve como pretexto para que en Granada haya un acontecimiento cultural y de buen arte, nos dejaremos querer, pero por una sola vez. Que no vuelva a ocurrir.”

 

(Luis García Montero)

Morente es un artista que se empeñó desde los años sesenta en protagonizar un  viaje de vuelta. Los músicos cultos y los poetas se habían acercado al flamenco para enriquecer sus tonos. Morente decidió que el flamenco, como impulso creativo y fuerza central, se podía acercar a la música clásica y a los poetas para abrirse nuevos caminos, en busca de una libertad indispensable en el arte y en la vida. Consiguió así completar definitivamente el diálogo iniciado por Manuel de Falla y Federico García Lorca en el Concurso de Cante Jondo de 1922.” 

 

 

Sobre Omega

 “La verdad es que parece mentira que tenga que pasarme por Nueva York para hacer un disco sobre Lorca, al que he tenido al lado toda mi vida. Omega no es un disco de ‘nuevo flamenco’, es un álbum de poesía cantada, siguiendo los cánones del jondo…Lo de Poeta en Nueva York es poesía del siglo que viene y yo tenía muy claro que necesitaba una música ácida, que no fuera convencional y que resultara superrealista como la obra de Lorca.” (Morente)

(Corte 09 Omega)?

 

 “García Lorca consiguió a golpes de noche y de comercio que Poeta en Nueva York fuese el libro de la soledad y la multitud, el cancionero de una ciudad que era el resumen de todas las ciudades y el presentimiento de una manera incontrolada de concebir el mundo. Enrique Morente ha penetrado en esa soledad con la ayuda de Lagartija Nick y Leonard Cohen, recibiendo en su voz la mirada perdida del poeta. Omega, su último trabajo, nos acompaña a pasear por los grandes almacenes con guantes de mercurio y de seda, por las hierbas de los inmensos cementerios, por las auroras de una sociedad que se sostiene en columnas de cieno, por las niñas ahogadas en los pozos, por las ventanas encendidas de unos edificios que no conocen el sueño. Enrique Morente canta a Federico García Lorca y la voz trágica y desamparada del flamenco sustituye a los ojos penetrantes de la poesía, marca las heridas de la soledad en el paisaje de la multitud. Entre los versos de metal y los sonidos eléctricos, entre el neón de los coros y los tonos de las ciudades nocturnas, su voz es una soledad, una queja, un desamparo que se desliza por la miseria de las multitudes, por los ríos contaminados y las aristas de los edificios. La queja de Enrique Morente es la nueva piel de la soledad que protesta, la tragedia más pura del cante jondo que descubre en la innovación el sentido dramático de su antigüedad. En la casa del solitario, la música de Omega hace compañía, se enreda en las sombras, deja intuir la verdad personal que se oculta bajo los números de las catástrofes y las simplificaciones de las estadísticas. El arte salva a los solitarios de su propia soledad y de la multitud”. (Luis García Montero)

La joven profesora Irene Mainer, de la Universidad de Zaragoza,(1997) realizó un estudio poético-musical de Omega, aportando un original e interesante punto de vista:

“… La traducción que Morente ha hecho de Poeta en Nueva York no se queda en la mera transcripción de la obra de un lenguaje a otro, sino que es también un brillante trabajo de interpretación y de creación. Musicalmente es un disco difícil en una primera audición, pero como ocurre con las buenas novelas, cada nuevo encuentro resulta más agradable y siempre sorprendente. Literariamente es tan maravilloso como puedan ser Lorca, Cohen y Morente, cada uno en su especialidad. A pesar de que Morente no tenga el vasto conocimiento literario que pudo tener Lorca o pueda tener Cohen, tiene algo equivalente: una gran intuición y un exquisito buen gusto. La introducción de la poesía popular dentro de composiciones surrealistas es un ejercicio arriesgado que Morente hace perfectamente por instinto. No hay nada forzado o artificial en todo el Omega y la música discurre suavemente por entre las palabras de los poemas, unidos como un todo. Morente ha trabajado en este caso como haría un escultor, tallando en la piedra para sacar de dentro la figura. Escuchando los poemas para extraer su melodía y poderlos cantar con su voz tan flamenca. Por eso ha respetado tanto la forma de los poemas de Lorca, porque en vez de superponer una música al texto, ha dejado fluir la música que llevan las composiciones del poeta granadino…”,

Acerca de Negra, si tú supieras (Ludmila Mercerón)

“Enrique Morente llega con su lenguaje flamenco y nos transmite su matiz. Desvela con cierta sutileza la frescura de un sentir cubano visto desde Andalucía. El complejo genérico de la música flamenca abarca una gran diversidad. El pie métrico es el elemento diferenciador en unos casos, mientra que en otros es el tipo de copla y su temática la que define. La rumba, como canción aflamencada, fue la variante rítmico-musical utilizada por Morente para cantar los tres poemas de Nicolás guillén. Su métrica sencilla y su estructura versátil facilitaron la musicalización…el juego melódico es tan natural que traslada al “Negro Bembón” y a la “Negra” de Songoro cosongo a las calles de cualquier rincón andaluz. Morente nose preocupa en forzar ningún verso, no se limita a repetir motivos melódicos y sigue adelante. Espera a los fianels de frase para adornar de tinte flamenco los momentos de mayor cubanía y los dilata.”

“En “Balada de los dos abuelos” respeta fielmente la melancolía con que Guillén trata el sincretismo de las culturasafricana y española. Descubre el dolor de la diferencia en el marco de aquella Cuba. Y aunque el negro lleva más dolor, Morente se muestra neutral. Se siente más atraído por el hecho de juntar dos culturas en una misma idea musical y no se esfuerza en caracterizar melódicamente a cada personaje…”

“Morente quiso conocer un horizonte fértil donde demostrar una vez más que la música flamenca puede florecer en cualquier ámbito, con diferentes idiomas  o, simplemente con otro sentir popular. En Negra si tú supieras lo logró.”

(Álvaro Salvador)

“No voy a descubrir yo ahora nada si subrayo el acierto de los trabajos de Enrique Morente que son ya lo suficientemente conocidos, tanto por los aficionados más exigentes como por el público en general. Pero desde mi posición de poeta, sí quisiera insistir en el extraordinario valor de investigación y difusión que tiene para la poesía este tipo de proyectos, rematados además con tanta calidad y brillantez. Quizás, el trabajo de recuperación y revalorización que se inició en Granada en 1922, se vea recompensado hoy, en lo que atañe a la tradición poética culta, con estos trabajos como el de Enrique Morente, en los que la magia de la palabra poética se funde, una vez más con lo que fuera durante siglos su elemento natural: la intuición musical de los genios populares.”

Cathérine Peyllon, (periodista y escritora francesa)

“Cada cual aspira a la poesía. Morente es aspirado por la poesía, él la sintetiza en el sentido biológico del término. Se deja penetrar por sus ondas, entrega su cuerpo y su alma  a su experiencia, igual que se deja infiltrar por los sonidos y los ruidos del mundo sensible. En el momento en el que no distingue más la percepción interior de la  exterior, allí donde no existe la oposición, alcanza el nivel de la intuición, de la contemplación; su conocimiento se hace metamorfosis interior, y su canto se alimenta de ella.”

Epílogo

En el año 2006 Morente recibió la medalla de las bellas artes en reconocimiento a su ingente labor de dignificación del flamenco y a su acercamiento a otras disciplinas artísticas, cumpliendo con un concepto que le gustaba repetir: “No hay músicas aparte ni artes aparte”. En el 2010, el gobierno de la República Francesa le otorgó las insignias de Caballero de la Legión de Honor. En el 2009 fue propuesto al Premio de las Artes de los Premios Príncipe de Asturias. Un jurado indolente se lo denegó; luego, la muerte nos lo arrebató traidoramente un 13 de diciembre de 2010, pero Morente sigue vivo y su voz quedará unida para siempre a la voz y al espíritu de las mujeres y los hombres más sensibles, aquellos y aquellas que son capaces, como él decía, de regalarnos su poesía.

Despedida ( De ‘Memoria y despedida de Enrique Morente’ por Eugenio Cobo)

Con unción y reverencia habréis de recordar

Todo cuanto aprendisteis de los maestros,

Pero olvidad a los maestros

Igual que el río olvida su lecho madre

Tened presentes todas las búsquedas

Que hicieron otros en la oscuridad,

Pero si queréis conservar mi memoria

Seguid vuestro eco y no el mío.

Sé que el cante existirá siempre.

Cuando la noche se hace íntimo soliloquio

Y uno recuerda todo su ayer,

Sabe que es falso el anuncio de catástrofes,

Aunque esté agotándose el milenio

Y parezca que se renuevan todos los absurdos.

Tantos ojos nos están mirando hoy,

Que la melodía se hace resplandor y gozo.

Y si no es verdad esto que digo,

Que Dios me mande un corazón de piedra,

Que las olas del mar se vuelvan incoloras

Y cubran el cadáver de mi esperanza.

Regresaré a mi hogar granadino

Para dormir el sueño de los justos

Ahora que los duendes sonríen y descansan

Abrazando el espíritu del tiempo.

Guía de Audición

1-    Nanas de la cebolla, Miguel Hernández, disco 1971

2-    El lenguaje de las flores Federico G. Lorca, disco 1974 y 1988

3-    Si mi voz muriera en tierra. Rafael Alberti Disco negra si tú…1992

4-    Mi pena, Manuel Machado, disco Sacromonte, 1982

5-    Credo San J. de la Cruz, Disco 1991

6-    La última carta, Miguel de Cervantes, Sueña la Alhambra, 2005

7-    Bulerías, Pedro Garfias, disco Esencias flamencas 1988

8-    Negra, Nicolás Guillén, disco 1992

9-    Guern-Irak, P. Picasso, disco 2008

10-‘Omega’ Federico G. Lorca, disco 1996

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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