Escritos flamencos de Balbino. El cante flamenco, un arte vivo y secular

 

(Algunas consideraciones sobre el cante flamenco en 1992, ahora en español)

El Cante Flamenco. Un arte vivo y secular

Revista La Caña, nº 3. Junio 1992

 

Orígenes y evolución

El cante flamenco aparece en la actualidad como el resultado evolutivo de un fenómeno musical y cultural iniciado en Andalucía a finales del siglo XVIII. Sus bases melódicas, rítmicas y poéticas se derivan del rico folclore andaluz, mezcla de todos los pueblos y culturas que poblaron históricamente esta antigua región del sur de España. El origen local de los diferentes estilos (palos) que componen el cante, se encuentra principalmente en las provincias de Cádiz, Sevilla, Málaga y Granada, aunque con ramificaciones y variantes surgidas en otras zonas de Andalucía, así como de Extremadura y Murcia, limítrofes con ella.

Soleares, siguiriyas, tangos y fandangos constituyen los estilos básicos del cante flamenco, de los cuales se fueron derivando un total de más de treinta palos, cantados actualmente en su gran mayoría: malagueñas, alegrías, bulerías, tientos, peteneras, mirabrás, cantiñas, cartageneras, granaínas, tarantas, tarantos, fandangos de Huelva, rumbas, guajiras, colombianas, etc. La lista de cantaores conocidos durante los dos siglos de historia profesional del flamenco se haría interminable; sin embargo es preciso recordar el nombre de algunos de aquellos que más influyeron en su creación y renovación: El Planeta, El Fillo, La Andonda, Curoo Dulce o Durse, Fosforito el Viejo, Silverio Franconetti, Juan Breva, Antonio Chacón, El Canario, Manuel Torre, Manuel Vallejo, Tomás Pavón, La Niña de los Peines, Pepe Marchena, Manolo Caracol y Antonio Mairena…

 

Una música universal

Partiendo de los límites señalados, el cante se ha convertido en la expresión musical más característica de España en el mundo entero, y su difusión ha traspasado todas las fronteras y continentes. Son muchedumbre los países visitados por nuestros artistas, y en muchos de ellos existen locales y circuitos permanente donde se producen sus actuaciones: Francia, Holanda, Alemania, México, Venezuela, Japón, etc. La vitalidad del cante, lejos de de disminuir, no ha hecho sino incrementarse con los años. El número de profesionales en activo abarca una amplísima gama de edades y matices, que va desde los más jóvenes, como El Potito, 15 años, Aurora, 22, y Charo Manzano, 24, hasta los Enrique Orozco, El negro de Cádiz y La Niña de la Puebla con más de ochenta. No obstante, el sector más importante e influyente es el comprendido entre los 30 y los 60 años de edad. Junto a ellos se encuentran las jóvenes promesas, en algún caso convertidas ya en espléndida realidad, y los “viejos”, ancianos maestros y maestras, depositarios de las antiguas escuelas cantaoras. Además, prolifera un incalculable grupo de cantaores aficionados, o profesionales limitados al reducido ámbito local.

 

Viejas glorias

Contrariamente a lo que sucede en la mayoría de las músicas modernas e incluso en la ópera, los cantaores flamencos suelen alcanzar una longeva vida artística, rodeados casi siempre de una alta estima y afecto por parte del público y de la afición. En el flamenco, la pérdida de las facultades físicas queda compensada generalmente por la adquisición de otros saberes y valores profesionales, los cuales llegan a constituir una especie de herencia, en absoluto desdeñable para los “discípulos” de las nuevas generaciones.

De la relación de 30 intérpretes que permanecen en la brecha es necesario, lógicamente establecer diferenciaciones de intensidad como de dedicación. Existen los que acotan sus intervenciones tanto en el tiempo como en el espacio, es decir, mantienen una actividad esporádica y circunscrita a sus comarcas. Son los casos de El Negro de Cádiz, 79 años, El Perrate, 87, La Perrata, 70, ambos de Utrera, Sevilla; Adela la Chaqueta, 74, Perro de Paterna, 65, Enrique Orozco, 80, El Beni, 63, todos de diferentes puntos de Cádiz y su provincia; Canalejas de jerez, 71, y Tío Juane de Jerez, 72, Gaspar de Utrera, 60, y Curro de Utrera, 63; Pepe Albaicín, 65, Granada. En otro nivel, Juanito Valderrama, 75, Torre del Campo, Jaén, y Rafael Farina, 69, Salamanca, alternan desde siempre el cante flamenco con la canción española.

Pero aparece otro grupo encabezado por Antonio Fernández Díaz Fosforito, 60 años, Puente Genil, Córdoba, que manifiesta una gran vitalidad, demostrada por su participación frecuente en Festivales y recitales a lo largo y ancho de la geografía española y hasta europea. Tal es el caso de Chano Lobaro, 65, Cádiz; Chocolate, 61, Manuel Soto Sordera, 62, María Soleá, 60, María La Burra, 61, Romerito, 60, todos de Jerez de la Frontera; El Chato de la Isla, 66, San Fernando, Cádiz; Paco Toronjo, 62, Huelva; Fernanda y Bernarda de Utrera, 69 y 63 años respectivamente. Mención aparte merece La Niña de la Puebla, Sevilla, pues a sus 84 años, posiblemente la decana del cante, se expresa exclusivamente en clave de flamenco, tras haberlo simultaneado con la tonadilla andaluza durante su dilatada carrera.

 

La plenitud creadora

Para  no fatigar a los lectores con el detalle de los dígitos, omitiré la edad idividual de los artistas que integran el sector más extenso y activo, comprendido entre los 30 y los 60 años. Aquí es necesario establecer tres divisiones formales muy importantes. Una primera, la más amplia y trascendente, agrupa a los intérpretes que se podrían catalogar como cantaores “puros”; se trata de profesionales que dominan un abultado repertorio de estilos y se presentan casi siempre cantando “adelante”, como protagonistas.

A Sevilla y su provincia pertenecen los siguientes: naranjito de Triana, Manuel Mairena, José Menese, El Cabrero, Miguel Vargas, Lole Montoya, Juana la del Revuelo, Aurora Vargas, Calixto Sánchez, Diego Clavel, El Lebrijano, José de la Tomasa, Curro Malena y Manuel de Paula. De Cádiz, Jerez, y los Puertos: La Paquera, Pansequito, Chaquetón, Chiquetete.María Cornejo, Tina Pavón, María Vargas, Manuel Agujetas, Manuel Moneo, Rancapino, Vicente Soto, José mercé, Juanito Villar, El Turronero, Manolo Simón, Gabriel Cortés y Diego Carrasco, también guitarrista.

La segunda división corresponde a la de cantaores que suelen acompañar generalmente al baile, sin que ello suponga que no puedan destacar como magníficos intérpretes de algunos palos determinados: el Indio Gitano, Talegón de Córdoba, Guadiana, Juan José Amador, Enrique El Extremeño, Manuel palacín, Juan Cantero, Juan Reina, El Yeyé de Cádiz, Cancanilla de Marbella, Manolo Sevilla, Toni Maya, Jesús el Almendro, Miguel El Rubio, Alfonso Salmeróan, La Negra, Carmelilla Montoya, La Negra de Badajoz, José Salazar, Alfonso Veneno, El Mono, El Berza, Fernando Gálvez, El Salmonete, El Boquerón, El Torta, El Capullo, Antonio Malena…En tercer lugar, se distingue un apartado de intérpretes y grupos cuyo denominador común es la rumba flamenca o la canción rítmica: Manazanita, Parrita, Bambino, Peret, Los Chichos, Los Chunguitos y los Chorbos.

 

Dos grandes maestros

Al margen de las preferencias subjetivas sobre la valía de cada uno de los nombres antes citados, entre quienes vuelvo a subrayar  los de Carmen Linares, Fosforito, Pansequito, José Menese y José Mercé, cada uno con méritos propios suficientes para llenar un capítulo aparte, se hace inelidible poner de relieve la importancia excepcional de dos hombres del flamenco de hoy: Enrique Morente y Camarón de la Isla. El primero nació en Granada hace 49 años, y el segundo en San Fernando, Cádiz, hace 41. Ninguno mejor que ellos sigue simbolizando la dualidad complementaria del cante payo y gitano, fenómeno que ha marcado una constante en la historia del flamenco.

Si Camarón es un artista de masas que ha alcanzado la categoría de mito viviente, la de Morente se eleva a la del genio que es respetado y reconocido especialmente por una élite de aficionados y profesionales del género. En cualquier caso, ambos han influido ya de tal forma en el arte que cultivan que no hay nadie sensato que ponga en duda su auténtico carácter de cantaores históricos. Dotados de unas facultades vocales portentosas, cada uno de ellos ha ensanchado el horizonte del cante hasta límites insospechados en épocas anteriores. Lo racialmente intuitivo en el de La Isla, se vuelve soplo creador en el de Granada, diluyendo de este modo las diferencias que aparentemente les oponen.

Los resultados están ahí: una inmensa obra renovadora reflejada a través de innumerables actuaciones en vivo por todo el mundo, y por decenas de estilos recogidos en abundantes grabaciones discográficas. Desde sus distintos ecos sonoros, los dos han sabido recorrer y revitalizar la gran mayoría de los palos flamencos, algunos ya olvidados. En el terreno de las letras, no solamente han restituido a la copla flamenca su variado acervo, empobrecido en los últimos tiempos, sino que las han enriquecido mediante la adaptación de textos de poetas clásicos y modernos: Lope de Vega, San Juan de la Cruz, García Lorca, los hermanos Machado, etc., o de la lírica arábigo-andaluza: Al Mutamid o Ibm Hazm. Finalmente, como hombres de su época, inquietos e incoformistas, han sabido fundir y acercal el flamenco a las armonías de la música culta y del hazz, introduciéndose en un ámbito jamás explorado por otros artistas del flamenco.

Gracias a muchos cantaores mencionados, pero sobre todo, gracias a Camarón de la Isla y a Enrique Morente, el cante flamenco ha podido salir airoso del reto que los tiempos modernos le planteaban, y se dispone a encarar el futuro con justifcada confianza.

 

DISCOGRAFÍA BÁSICA ACTUAL DE ALGUNOS  INTÉRPRETES

Camarón de la Isla: Potro de rabia y miel. Philips 1992

Camarón de la Isla: Autoretrato. Philips 1991. 2 LP, recopilación de grabaciones de 1970 a 1990.

Enrique Morente: Essences Flamencas. Auvidis 1998

Enrique Morente: Morente-Sabicas. ARIOLA 1990. 2 LP

Carmen Linares: La luna en el río. Auvidis 1991

José Menese: Firme me mantengo. Pasión 1991

Naranjito de Triana: De amor y lucha. Senador 1988

José Mercé: Hondas raíces. Polydor. 1991

Fernanda y Bernarda: Raza y compás. Pasarela 1990

Juana la del Revuelo: Cachito de pan. Pasarela 1990

María Vargas: Ríos de Primavera. Virgin 1990

El Potito: Andando por los caminos. CBS 1990

Diego Carrasco: A tiempo. Polydor 1991

El Cabrero: Encina y cobre. Senador 1988

Diego Clavel: Mi sentir. Pasarela 1990

El Pele: Poeta de esquinas blandas. Pasión 1990

Paco Toronjo: El mar, el llano y la sierra. Senador. 1987

Manzanita: En voz baja a las flores. RCA 1988

Manuel Moneo: Jerez. Fiesta de cante jondo. Auvidis 1988

Chocolate: Los duendes del flamenco. Senador 1989

Chaquetón: Ayer y hoy. DCD SA 1992

Los Chichos: Sangre gitana. Philips 1991

Manuel Soto Sordera: Cantes de ayer y de siempre. Ariola 1975

Vicente Soto: El ritmo de la sangre. Grabaciones Accidentales 1988

El Lebrijano: Persecución. CBS 1976

Lole y Manuel: Pasaje del agua. CBS 1976

Pansequito: Así es Pansequito.  Fonomusic 1986

José el de la Tomasa: José el de la Tomasa. Perfil 1988

Fosforito: Fiesta en Cádiz. Perfil 1988

Fosforito y Paco de Lucía: Cante por derecho. Ediciones Jercar 1987

El Turronero: Así lo siento. Ediciones Belter 1977

 

 

 

 

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