Escritos sociales de Balbino. 1 Cabecitas en internet. 2 Harry Potter, ¿fenómeno sociológico. 3 España continúa siendo diferente

04 Jul 2007

Cabecitas en Internet 

 

No hay duda de que las ciencias avanzan que es una barbaridad, pero las mentes humanas siguen lastradas por sus orígenes naturales. Tradicionalmente la escritura estaba reservada a una élite o elite que era muy restringida. En los tiempos actuales se ha progresado y la escritura se ha democratizado y esto es positivo de manera general. Pero toda situación y circunstancia presenta también su lado proceloso y eso es inevitable. Así, tenemos que aceptar que todos los ciudadanos tengan su derecho a opinar, lo que no debe asustarnos sino llenarnos de satisfacción y regocijo porque a santo de qué sólo van a poder opinar los ciudadanos listos y cultos. También los analfabetos y despistados tienen sus derechos y malhaya el que quiera limitárselos. Estas reflexiones pre ambulares vienen a cuento tras la lectura del foro de comentarios, originado por la información de El País en la que el ministro Rubalcaba daba cuenta de la detención en Francia de varios etarras.

Entre las decenas y decenas de comentaristas sólo un pequeño número se había tomado la estúpida molestia de cuidar su ortografía ¡pobrecillos! Una gran mayoría de comentaristas parecía no haberse molestado en leer el artículo de prensa en cuestión, ¡que más da, lo importante es participar! Otro grupo numeroso se polarizaba en posiciones maniqueas, y aparecían perlas ideológicas como las que siguen: “Recuerdo a algún despistado que ETA es marxista no fascista. Recuerdo también que el fascismo podría encuadrarse dentro del socialismo mejor que dentro del liberalismo. Mussolini y Hitler lideraron movimientos sociales, de obreros cuando lo piensas Rubalcaba no estaría fuera de luegar (sic) en Berlín”. O esta otra de signo contrario: “Demos a ETA el derecho de autodeterminación y acabemos con más de cuarenta años de muertes inútiles. Zapatero tiene la valentía de llevarlo a cabo”.

¿Quién tiene miedo a Internet?

 

 

11 Jul 2007

Harry Potter, ¿Fenómeno sociológico?

 

¿Existe a estas alturas del día alguien que no esté enterado de que mañana tendrá lugar el estreno global de la quinta entrega de Harry Potter? Prácticamente todas las secciones de cultura o espectáculos de casi todos los medios de prensa, diarios, radio, televisión e Internet consagran un amplio apartado a recordarnos el gran acontecimiento que se producirá a escala planetaria. ¿Cuáles son las causas de que la obra escrita y cinematográfica de la autora británica levante tan descomunal interés mediático? De entrada pienso que se deberá principalmente a la calidad artística de los sucesivos textos o filmes ya editados o proyectados. Luego me entran dudas y me planteo que si fuera la calidad el secreto del éxito sin precedentes de Harry Potter, hubiera bastado con un solo libro y una sola película para alcanzar la notoriedad de que goza y no hubiesen sido necesarias cinco entregas. No me imagino A Don Quijote, Cuentos de Perrault o Cuentos de Andersen convertidos en saga. No me imagino un Blancanieves y los Siete Enanitos 3, Caperucita y el Lobo 4, Los Tres Cerditos 5, ni Cenicienta 8. Bastó con una primera edición de dichas obras para que entrasen a formar parte del patrimonio cultural de la humanidad. ¿Pasará Harry Potter a formar parte del imaginario colectivo? Lo dudo mucho. Pero de lo que no cabe duda es que las sucesivas entregas de la archifamosísima obrita han batido récords históricos en tiradas y en cifras de ventas, alcanzando sumas mareantes en millones de dólares e incluso en euros. Tampoco hay duda de que Las aventuras de Harry Potter se han convertido en un fenómeno sociológico que justifica la inmensa atención mediática que podemos detectar. Sin embargo, cabe preguntarse, invirtiendo el razonamiento, ¿no serán las masivas campañas de publicidad y propaganda gratuitas -o tal vez no tanto- de los medios periodísticos las responsables de la creación de dicho fenómeno?

 

 

02 Sep 2007

España continúa siendo diferente

 

Tras recorrer varios miles de kilómetros por las rutas de Francia y España y regresar a Madrid por la frontera de Irún, nuestro ciudadano al que llamo X llega a la conclusión de que este país es todavía diferente. Deja del otro lado del Bidasoa carreteras, autopistas y autovías perfectamente acabadas en las que es raro pisar un solo bache; conductores cívicos que no superan las velocidades permitidas más que en casos contados, áreas de servicios numerosas, limpias y perfectamente equipadas. X se adentra en la autopista del Cantábrico, paga el peaje y de inmediato aparecen las obras: kilómetros y kilómetros de obras con desvíos y cortes de carriles incluidos. Continúa su viaje y circula por la autopista (es un decir) del norte. Algunos tramos son aceptables, pero en su conjunto esta vía de pago! es un verdadero desastre: trazado sinuoso carriles estrechos y venga parches y remiendos en el asfalto, y, a pesar del pésimo estado de la infraestructura, energúmenos circulando a 170 o 180 kilómetros por hora, que si no estás atento, te llevan por delante como un torpedo. Ningún coche patrulla de policía autónoma o Guardia Civil, se diría que se esconden o miran para otra parte.

Nuestro ciudadano enfila la autovía de Burgos en dirección a Madrid, hace parada en un asador a la salida de la ciudad del Cid: suelo llenos de papeles y desperdicios, camarero displicente que no responde al saludo ni parece tomar nota de la petición del viajero, ni siquiera parece advertir su llegada; máquina tragaperras más que ruidosa, escandalosa, y parroquiano enganchado al artilugio gritando en voz alta: “Me cago en Dios, me cago en Dios”, y otras veces: “Joder, joder…”. X prosigue su viaje, peligroso viaje por los conductores-delincuentes que le adelantan sin cesar, atraviesa el puerto de Somosierra e inicia la bajada. Del otro lado de la autovía, el tráfico de vehículos en dirección norte es intensísimo porque estamos en el último viernes de agosto, pero los camiones circulan, e incluso camiones de gran tonelaje que transportan gigantescas turbinas que ocupan prácticamente los dos carriles. Ya sólo quedan 50 kilómetros para llegar a Madrid. La autovía A1 permanece en el mismo estado en que X la conoció en los años setenta, entonces la ciudad contaba con poco más de dos millones de habitantes. No existen tres carriles más que a 30 kilómetros del centro de la capital de la “octava potencia mundial”.

X entra por fin en las calles de su ciudad, sin embargo no puede bajar la guardia. Muchos automovilistas se saltan los semáforos en rojo, dos compiten a gran velocidad para meterse el primero por la boca de un túnel. Cuando X llega a su destino tiene la suerte inmensa de encontrar un espacio libre frente a su domicilio. Apenas ha empezado a descargar los bártulos que llenan su coche, cuando otro coche con música (es un decir) a toda pastilla se le acerca y se para a la altura del suyo. El conductor, joven, al que acompaña una chica joven, le espeta a X como si fuera su colega de toda la vida: “¿Te vas?”…

 

 

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s