Espacio de Balbino. Escritos sociales

Amigas y amigos:

Desde que abrí el Espacio de Balbino en WordPress en octubre de 2010 y hasta el 31 de enero de 2012 se han contabilizado en mi blog más de 3000 visitas de internautas de  unos 63 países, principalmente de España, USA y Argentina. Quiero agradecer por lo tanto a todos ellos y ellas el interés mostrado por mis escritos flamencos y de ficción (relatos de Balbino).

Vivimos en el mundo, en Europa y España tiempos malos o muy malos por culpa de la política y de la economía. Muchos millones de españoles están sintiendo en sus vidas diarias las desdichas de una crisis que les ha empobrecido y humillado. Yo nunca fui insensible a los avatares de la sociedad ni de los tiempos que me tocaron vivir y adquirí compromisos con la acción y la palabra. En relación a esta última deseo abrir un nuevo apartado social de escritos que añado a los dos anteriores de mi Espacio. Comenzaré por publicar una serie de posts que aparecieron en La Comunidad de El País bajo los siguientes epígrafes: Libertad de expresionismo y Seguimos siendo diferentes. Mi intención es, una vez reflejados los ya aparecidos, continuar con nuevos textos de la misma naturaleza que iré alternando con los de ficción y flamenco que vengo publicando y conocéis.

Muchas gracias de nuevo y os espero.

Balbino Gutiérrez

 

 

 

 

 

 

 

 

10 Jun 2007

Libertad de expresionismo

Declaración de intenciones

 

No hay duda de que en España gozamos de un largo periodo de libertades democráticas y entre estas: la libertad de expresión, sagrada libertad de expresión. Pero no creáis que esto siempre fue así. Pasamos durante siglos por eras de esclavitud y servidumbre. Incluso después de la Revolución Francesa fueron muy pocos los periodos históricos en los que los españoles fuimos libres de pensar y menos aún de decir lo que nos apetecía. De modo que sólo llevamos 30 años aproximadamente pudiendo expresarnos libremente. Y, naturalmente, como no tenemos mucha práctica histórica ni personal, es lógico que a veces confundamos libertad de expresión con libertad de expresionismo.

¿Qué entiendo yo por “libertad de expresionismo”? Pues sencillamente el uso inmoderado de nuestra libertad de expresión. Creer que el derecho a la libre expresión es ilimitado y nos está permitido emitir cualquier pensamiento (mal pensamiento), opinión (descalificación) o desvarío (calumnia) públicamente, por el solo hecho de que la libertad nos ampara y de que además se nos ocurre a nosotros.

De manera que en este blog trataré de descubrir y señalar todas aquellas manifestaciones, especialmente las culturales, sociales y lingüísticas, que yo entienda que se amparan de manera clara en la “libertad de expresionismo”. Y para curarme en salud, deseo afirmar que no es mi intención la de erigirme en censor ni inquisidor sino en intentar señalar con el dedo (sobre el teclado) algunos de los delirios “expresionistas” que continuamente saltan al aire o a la vista.

 

 

12 Jun 2007

RENFE zafia

 

Estación de Atocha, Madrid, entre 11 y 13 horas. Despacho de venta de billetes en la planta de la estación de cercanías. Doscientas personas aguardan impacientemente su turno para comprar billetes para “otros días”, dos empleados para atenderlos. 11h15, uno de ellos se levanta con un paquetito en la mano y desaparece (hora del desayuno). Queda sólo el otro ante un público que contempla incrédulo la maniobra. 11h45, regresa el funcionario primero se sienta y desaparece el funcionario segundo (su turno de desayuno). Murmullos airados, rostros de indignación e impotencia entre los impacientes aspirantes a viajar algún día, entre ellos muchos extranjeros que hablan inglés, francés, alemán. Estos se lo toman más bien a diversión y chufla, parecen decir: “Spain is always different”. Aparece en la sala un señor con uniforme de ferroviario, lleva una insignia del AVE en la solapa. Un rehén de la burocracia le sale al paso para protestar; el funcionario, bajito, fornido, con barba negra, calva rapada y gafas de vista no reacciona y pasa de largo como si fuera un androide sin conectar. El aspirante a viajero en ferrocarril, entonces, le toca el hombro, pero el uniformado sale de la sala; el aspirante a viajero en tren sale tras él tocándole  el hombro izquierdo, ora el hombro derecho, esperando ver con cuál de ellos reacciona. Se vuelve el uniformado personaje con cara de querer morder y le espeta groseramente: “¿Qué quiere?”. “¿Es usted inspector?” pregunta el aspirante a viajar en RENFE. “Claro, que sí, ¿No se ve?”, responde el uniformado con insignia de AVE en el ojal de la solapa izquierda de su chaqueta de uniforme. “Llevo hora y media esperando para comprar un billete, porque sólo tienen un empleado para cientos de personas”, le contesta el aspirante a viajar en tren y añade: “Es posible que ahora los trenes vayan más rápidos, pero la atención de RENFE a viajeros continúa como en la época del vapor”. “Me parece muy bien”, responde ladrando el inspector con insignia de AVE, se da media vuelta y se lo traga un torniquete de acceso a las vías de cercanías..

 

 

 

 

14 Jun 2007

Portillo, un monopolio cutre

 

Si existe un monopolio que merezca plenamente el calificativo peyorativo de cutre es sin duda la empresa de transportes urbanos e interurbanos regulares (es un decir) PORTILLO, en la Costa del Sol occidental. Creada, o ya existente en los años del franquismo continúa a través de los tiempos proporcionando un pésimo servicio, el único por aquello del monopolio, a un gran número de poblaciones importantes y a un elevado número de habitantes de toda una extensa área geográfica de la provincia de Málaga. Les relato el último episodio de esta vergonzante compañía:

Estación de Portillo de Fuengirola, centro ciudad, 13 de junio, 14h30 de la tarde. Instalaciones vetustísimas de los años setenta. Ventanilla única de venta de billetes, agujero en el cristal sin interfono. La vendedora no te oye ni tú la oyes. Pero, la ventanilla está flanqueada en su exterior por dos vagabundo adosados a la pared cual cariátides. Unos de ellos es muy moreno y delgado y no dice nada, se limita a observar detenidamente a cada persona que se acerca a comprar un billete; el otro es muy delgado, alto, rubio y con los ojos azules, informa a los viajeros en español, con acento, y en inglés, sin acento, sobre el precio de billetes y horario de autobuses, a cambio de unos céntimos de euro.

En la calle -la estación ocupa la calle pues no tiene espacio propio- decenas de personas (jubilados europeos en su gran mayoría) aguardan a que abran la puerta del autobús Fuengirola- Marbella, un largo vehículo articulado. Apertura de la puerta, la gente se aglomera sin respetar cola y van entrando uno a uno, dando su billete de papel (pues no se les ha ocurrido expedir bonos ni tarjetas) al conductor. Éste abre la puerta del centro para que pueda subir un anciano semi inválido en silla de ruedas. El autobús, aunque reciente, carece de plataforma adecuada de acceso para tales artilugios. Es preciso levantar al pobre señor e izarlo sobre tres escalones de más de un pie de altura hasta el interior del vehículo. La acompañante, también extranjera como el enfermo, no puede por su edad y aspecto físico bastarse a sí misma para hacer la maniobra. No importa, allí está el vagabundo rubio con su vaso de las monedas en la boca para ayudarle. Entre los dos más un servicial joven argentino (por el acento)  consiguen sentar al pobre turista en uno de los pocos lugares libres del autobús. Se baja el vagabundo, se cierra la puerta y el autobús arranca. Gritos, silbidos, la silla de ruedas se ha quedado abajo en la calle….

 

 

19 Jun 2007

El pueblo agradecido…

 

Pocas son las ilusiones y certidumbres de antaño que nos quedan (nos van quedando) de poder cambiar la sociedad por otra más justa, más libre y, también, más ética. Marxismo, comunismo, socialismo, han ido cayendo como mitos de cartón con el devenir de los tiempos actuales. Hasta el ideal de la democracia parece estar amenazado si juzgamos por algunos signos inquietantes que se han producido durante las últimas elecciones municipales. Alcaldes y concejales, procesados por presuntos delitos graves cometidos durante el ejercicio de sus funciones públicas, han vuelto a ser elegidos, con mayoría absoluta en algunos casos, por sus propios conciudadanos. Resulta chocante e indignante ver esas imágenes de las televisiones en las que grupos numerosos de personas jalean y vitorean apasionadamente, como si fuesen héroes o víctimas, a sus políticos locales a la salida o entrada de las comisarías, los juzgados o los calabozos. Mucho me temo que en una sociedad en la que el valor supremo es el dinero, aquel grito de “el pueblo unido…” sea poco a poco sustituido por este otro de: “El pueblo agradecido jamás será vencido”.

 

 

 

 

 

 

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