Relatos de Balbino. La desventura de un publicista. Capítulo 19

Capítulo 19

 

 

 

El Laguna rodeó la rotonda de la plaza Edmond Rostand y enfiló a velocidad media la Rue Gay Lussac, otrora devastada por los jovencitos del sesentayocho, entre los que se encontraba, según propia confesión, Pedro Escobar.

-Mamá, ¿te sientes bien? –preguntó Alberta viendo el abundante sudor que perlaba la frente de su madre.

No adoptes actitudes excesivamente serias ante tus problemas diarios. Despreocúpate del prestigio y estatus. Combate la autocontemplación y cultiva el olvido de ti misma. Riéte de ti misma. Acepta tus propios defectos y cualidades. Cuando un problema tiene solución, piensa en todas las soluciones posibles. Si no lo tiene, olvídalo e intenta aceptarlo de la mejor manera. Recuerda que sonreír consume menos energía que fruncir el ceño. Trata de interpretar de forma humorística algunas situaciones difíciles. Recuerda que una clave para ser socialmente aceptada es que hables y pienses siempre en positivo. Bebé amarillo y blanco. Los dos bebés son gordísimos y con carrillos de hamsters, pero no hay ningún bebé rojo sino blanco. Ello se presta a toda clase de bromas: que si el pintor es daltónico, que si se ha vuelto así el espectador, etc. X-Face-men, escultura en bronce con pene descomunal (¿cómo el de Pedro Escobar?). Mono sobre moto. Dos chimpancés, uno conduciendo y otro en sidecar, salen disparados de una cocina repleta de cacharros de cocina. Pizarras. Tres pizarras enmarcadas y acristaladas: una está cruzada por una raya horizontal de tiza, otra por raya en forma de arco, la tercera, llena de explicaciones como las de los maestros. (Belleza y horror en el arte contemporáneo, apocalipsis ahora). El Pastor. Está vestido con pieles de diferentes piezas y colores que dejan el torso desnudo hasta sus órganos sexuales enormes (¿como los de Pedro Escobar?).

-A tu madre no le pasa nada. She encuentra perfectamente bien –dijo tía Carole, dando una palmadita en el muslo izquierdo de Katheryn-. Lo que neceshita son ondash de choque. Un verdadero rojo para parecer sexy, una pincelada de oro para mirada deshtellante, tonosh pashtel para regalarshe un flash de luz. Tiene que darshe coloresh que shiempre reshultan. Mirada vibrante: pepitash de oro en lash peshtañash, la mejor manera de clarear shush pupilash (lo único infantil que le queda). Ademásh, luz shutil, blanco lechoso o grish nuboso. Afeitesh con efecto, rosa irisado, nácar con reflejosh, polvosh de luna, y una she deja llevar por la ternura. La piel que neceshita. Deja que tu piel te hable. Aunque no tengash un 90 como la top modelo Inésh de la Fresshange. Lo primero esh una piel tónica y shin mácula. Lo eshencial esh que brille. Corto, largo, rizado, tieso, ¡qué importa la forma del cabello!, lo importante esh que brille. Para calmar todash lash pequeñash anshiash del cuerpo, lash aguash revientan el verano. Ligerash como velosh, refreshcantesh como limonada helada, hidratantesh como savia, y tónicash como un cóctel: son fórmulash mágicash para vestirshe con un soplo de perfume. El gran eshcalofrío. Aguash tónicash: cashcadash de energía. Aguash shuavesh: ganash en perfume, pierdesh en alcohol. Juegosh acuáticosh : fluidosh con shenshacionesh. Aguash de eshmero: lluvia de bienesh. Y mantente ligeramente bronceada: para calzarte shin mediash lash sandaliash de tirash finash, y coordinar tu cuerpo en un tono beige dorado. Practica losh eshpraysh: vaporiza, extiende, cubre. Su textura (obviamente fina para ser vaporizada) acelera a la vez shu tiempo de penetración y shecado. Un agua ambarina que she sheca Illico preshto: esh el Flash Bronzer de Langlois. 45 minutosh trash shu aplicación y el color comienza a shubir. Shu shishtema de enfrashcamiento permite pchishtarlo incluso cabeza abajo, para no olvidar ninguna parcela de tu cuerpo. Shol: regreso del placer. Protegershe de losh rayosh  del shol esh una obligación. Pero a día de hoy, shi aumentan losh índicesh, también aumenta el placer. Texturash acariciantesh, fluidosh embellecedoresh y aceitesh inteligentesh: toma el shol correctamente para broncear verdaderamente bien. Losh pequeñosh placeresh de la sombra. Promenade en un jardín inglésh: el Boshque de la Reina en Rambouillet, un auténtico dédalo de pétalosh, de vida privada. Todo lo anterior te permitirá llegar zen al día del proceso.

¡Qué tía más cursi y pesada! y mi patrona sin reaccionar, según veo subrepticimiante en el retrovisor. Todavía no ha dicho una sola palabra desde que se ha subido en el coche. De las mundanidades marranas a los sentimientos más oscuros sólo hay un paso que Pedro Escobar se atrevió a dar. El plan lo trazó con habilidad diabólica y lo llevó a cabo con locura asesina en un ambiente fantasmal, impulsado por la codicia. Pero en el fondo es un vagabundo, un bricolador y un linguëro aturdidor. Está aterrada. La conozco y sé que está aterrada. Daría millones por poder librarse del día del juicio. Pero ya no puede evitarlo. Ciento cincuenta millones de dólares al año se gastan sus compatriotas en sus chuchos. Ella adora los chuchos, pero no puede tener uno en casa porque se lo prohíbe su religión. Después del abogado, iremos a ver una bonita exposición canina. Parece más el verdugo que la víctima. Otro tema de guión sería que todo lo hubiera ideado la tía cursi con el fin de eliminar a su rival, y aunque los hechos y las pruebas no encajan, no deja de ser verosímil. Ella odiaba al “eshpañol” y ahora está feliz por verle quitado de en medio y en chirona. Podía haber sido la instigadora del intento de asesinato y haber fingido ser cómplice de Pedro, y luego tenderle una trampa para tenerle pillado y que no pudiera acusarla, o incluso si lo hacía, quién iba a creer a ese pobre diablo. Su vida disoluta y el móvil del dinero lo señalan como culpable. En realidad, mi hipótesis es bastante tarabiscotée. Ni más ni menos que los guiones de las películas de La Universal o de la Warner, en los que siempre hay algo que queda descolgado, algo qui cloche, como el gánster duroque se enamora locamente de la mosquita muerta tullida que luego resulta una lagarta. Hay que ser serio sin tomarse nada en serio. Madame Mendes-Steiner no es seria, pero se lo toma todo en serio, y al final hace despropósitos de enmienda. ¡Hijo de puta de viejo! Se empeñan siempre en cruzar con el semáforo en rojo. Por poco se mete debajo de las ruedas y me busca la ruina. Otra posibilidad que tiene madame es la de hacer que le eliminen al español. No sería difícil por una cantidad razonable de dinero, y sin riesgos de delación o chantaje, porque ningún funcionario ni ningún preso va a autoinculparse. ¡Un rutinario suicidio y carpetazo!

Fiscal de la República: Usted, con un lenguaje que me parece apropiado para los tiempos en que vivimos, ha dicho un taco y me parece perfecto, y ha dicho que el alcalde le tocaba las tetas y el coño, de vez en cuando, en su despacho. ¿Una persona en esa situación no pide auxilio?

Víctima: Al principio tú te defiendes. Yo me volvía, y le decía: “¡Qué haces¡”. Él me contestaba: “Te estoy tocando el coño. ¿Te molesta, qué vas a hacer, me vas a pegar? Yo te toco el coño cuando me sale de la polla”. Al principio, no le doy importancia, pero cuando me doy cuenta de lo que está pasando, le digo que me voy. Pero él no quiere, no me deja que me vaya, y me dice que lo estoy haciendo muy bien mi trabajo y que no me va a molestar más. Yo no digo que le creyera del todo, pero pensé que me iba a dejar en paz.

Fiscal de la República (en plan borde): Usted aguanta todo esto y cuando usted lo estima oportuno se marcha. Ésa es su contestación, yo la respeto. Pero ¿por qué, en otra ocasión, usted no echó el cerrojo de la puerta de la habitación del hotel de Reims donde el acusado la sometió a presuntas vejaciones?

Víctima: No me fijé si había cerrojo o no.

 Fiscal de la República (en tono sarcástico): No se fijó si había cerrojo, ¿No le parece contradictorio?

Víctima: Le repito que no me fijé.

 Fiscal de la República: Usted, con 24 años (cuando ocurrieron los hechos) tenía encauzada su vida profesional y no precisamente en la peluquería de la esquina, y yo le pregunto: ¿por qué cambia ese trabajo de futuro en París por una cosa incierta, aleatoria, pasajera, como puede ser la de ir en unas listas del EDF para las elecciones cantonales?¡Dígame por qué! (Clama el Fiscal de la República, y luego prosigue en el mismo tono airado): ¿Por qué, usted que ha pasado ese calvario, usted que no es la empleada de Carrefour a la que le tocan el trasero y tiene que aguantarse porque es el pan de sus hijos. Usted que no tenía por qué aguantar eso, por qué ante ese terrible pavor que le producía la presencia del inculpado, por qué no dice basta, se acabó, me marcho, y ahí se queda el puesto de concejal?

Víctima (llorosa y sollozante): Me estaba jugando mi dignidad.

 Fiscal de la República (despreciativo): Su dignidad, su dignidad. Uno se marcha si se tiene dignidad y después denuncia.

La justicia es una mierda, pensó Katheryn.

 Cuando mi padre fue llamado a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara, su situación no era muy envidiable. En el verano de 1955, Joe McCarthy había desaparecido, pero sus discípulos y sus métodos seguían reinando en Washington. Previamente, Oscar White, Josh Brand y Paul McCarny  habían pasado por el sillón de los testigos dándose golpes de pecho, citando nombres y hechos que acreditaban La infiltración comunista en los círculos del espectáculo de Frisco. Otros testigos se mostraron más reticentes o altivos y su “falta de cooperación” había sido castigada con periodos de cárcel y puestos de “honor” en listas negras, cuya existencia se negaba, pero que habían destrozado las carreras de infinidad de artistas e intelectuales. Tras una década de guerra fría, la izquierda norteamericana había sido aniquilada o desmantelada. Pero mi padre (con el apoyo incondicional de mamá) no se dejó achantar. Ni siquiera recurrió a la Primera Enmienda, la Quinta Enmienda u otros recursos judiciales invocados por algunos testigos que se negaron a contestar a las repugnantes preguntas de los cazadores de brujas. Él vio toda la situación como un atropello de todas las libertades en las que había sido educado y había creído. De manera que impugnó la legalidad del Comité manifestando su desprecio por los inquisidores: Estas preguntas son inmorales, yo no voy a responder a cualquier cuestión que se refiera a mis relaciones personales, mis creencias religiosas o filosóficas, mis creencias políticas o cualquier otro asunto de mi vida privada. Pienso que es muy impropio que a un norteamericano se le hagan esas preguntas, especialmente bajo coacciones como estas. El fascismo ya había penetrado en mi país. No se lo perdonaron y lo persiguieron implacablemente. Sí, pero Pedro Escobar no es mi padre. El español es el fascista, el delincuente, y tiene que pagar. La justicia es necesaria, si no, es la jungla. Mi padre era todo un hombre, Pedro es un hombrecillo. Mi padre creía en el Dios de Moisés, Pedro, en ninguno, mi padre creía en la Libertad, Pedro: “Hago lo que quiero”. Mi padre amaba a su prójimo, Pedro lo teme y lo adula. Mi padre tenía palabra, Pedro hace compromisos sin principios. Mi padre creía en la libre empresa, Pedro en el robo y la trampa. Mi padre practicaba las relaciones humanas, Pedro, el politiqueo y el poder sobre los hombres. Mi padre era sabio, Pedro, un especialista. Mi padre buscaba la unión sexual, Pedro, la posesión de la mujer. Mi padre respetaba la Ley, Pedro es un burócrata. Mi padre era un activista revolucionario, Pedro, un camaleón.

Cuando el Laguna se detuvo ante el número 38 de la rue Gay Lussac,  Katheryn había tomado ya su decisión inquebrantable. En el elegante bufete de maître Lenôtre: alfombras, cuadros impresionantes, maderas y cuero por doquier, aguardaba también el abogado de oficio de su ex amante. El joven e inexperto licenciado, que fue becario del despacho en los últimos años de su carrera, había recibido de su antiguo patrón la promesa de un contrato de trabajo y llegó a un acuerdo “entre colegas”con él. “No utilizaré argucias de leguleyo, no presentaré testigos ni recursos en favor del demandado o reo, y me limitaré a plantear una defensa pasiva y breve”, le aseguró a su antiguo y futuro jefe. La vista oral de la causa, demostración o periodo probatorio contra Pedro Escobar se celebraría en la fecha prevista y fijada por el juez. A Katheryn no le tembló el pulso al poner su firma en los documentos oficiales, tras las garantías personales que maître Lenôtre le ofreció de que el “trámite” –así lo calificó- duraría a lo sumo un par de horas, sería a puerta cerrada y sin presencia alguna de periodistas en la sala y sus alrededores. No cabía duda de que el español sería declarado culpable y no podría librarse de pasar los próximos diez años de su vida en prisión: la Justicia francesa no contemplaba ningún tipo de reducción de condena para individuos de la clase de Pedro Escobar.

Alberta y Carole habían permanecido por imperativos legales en la sala de espera aguardando impacientes la salida de su madre y amiga respectivamente. París se estira: La Biblioteca nacional de Francia, el Estadio de Francia, la nueva línea de metro Météor, y la creación de diversos parques y jardines en lugares claves de la vida cotidiana son algunas de las últimas aportaciones de la era Mitterrand, que anunció en 1988 que quería promover: Une Très Grande Bibliothèque d’un Type Entièrement Nouveau. El metro Météor une la estación de Tolbiac con el centro de París. Es una línea muy rápida y automática, que entronca con el deseo de modernidad de los nuevos urbanistas. Como orugas veloces, los vagones no están separados entre sí y serpentean a toda velocidad por los túneles subterráneos. Espacios verdes: hay 450 espacios verdes con 3800 personas trabajando para su mantenimiento. Le Jardín Atlantique tiene sólo 6 años de vida. Es un prodigio de ingeniería. Está enteramente construido en elevación cubriendo las vías férreas de la estación de Montparnasse. Su paisaje rememora el del Atlántico, formado por una gran pradera central llena de ondulaciones y pasarelas, una elegante pérgola de madera a modo de la cubierta de un barco, para tomar el sol, y en medio, la Fuente de las Hespérides, con un mecanismo que imita el oleaje marino. El conjunto logra atrapar la imaginación y crear distintas atmósferas llenas de intimidad. Una creación finisecular de los jardines colgantes de Babilonia en el núcleo más duro de la ciudad. François Nourrissier, Angelo Rinaldi y Jean Didier Wolfromm, son críticos literarios de grandes periódicos parisinos, pero son también miembros de comités de lectura de grandes editoriales. El hundimiento del sueño americano: la democracia se ha convertido en la formación de una capa de políticos que gobiernan para los poderes económicos y que son a la vez unas figuras de la fachada puramente simbólicas. Con la libertad de expresión casi todo puede decirse y publicarse, pero las grandes imprentas están en manos de los intereses más poderosos y sólo se publican las opiniones afectas y seguras, mientras que las demás voces son ahogadas y aplastadas, a excepción de las de algún intelectual de prestigio universal que les sirva de alibi. Hundimiento del sueño americano y del sueño de la Humanidad surgida a partir de la Revolución Francesa. Vuelve el ancien régime. Los jóvenes son mejores que sus detractores, pero el tiempo acabará poniendo las cosas en su sitio. Alberta reprimió un bostezo.

Cuestión personal. La sabiduría de la ciencia oriental. Calma en tu baño. La sexualidad en verano. En vacaciones la vida sexual de las parejas se intensifica. No es difícil entender que esto ocurra. La reina madre de Inglaterra celebró su centenario con una gala en la Ópera de Londres. Fue el último acto oficial para festejar su aniversario. Sin su habitual pamela verde vemos a la reina madre (de verde) a su llegada al Covent Garden con su hija Margaret (de rojo). La reina madre camino de Buckingham con su nieto Charles (de azul marino). A Charles ya le han pasado en altura sus hijos. Siempre ahorrativa, la reina hija Elizabeth acortó el traje que llevó a la boda de Edward para asistir a la gala del ballet. En el Palacio de Justicia de París hay una estatua de la Justicia con un pie sobre una tortuga. El 8 de junio de 1794 se celebra en el parque de las Tullerías la fiesta del Ser Supremo, dirigida por el pintor David. Un carro rojo, arrastrado por ocho bueyes, transporta una Libertad que protege a un arado y a una prensa de imprenta. Un cortejo inmenso le sigue: padres e hijos de un lado, madres e hijas de otro, coronados todos con flores y ramitas. 2400 tambores y músicos participan en la ceremonia. En el estanque redondo levantan la estatua de la Sabiduría recubierta con oropeles negros que representan el ateísmo. Robespedro, tras su discurso, prende fuego al pebetero con gesto simbólico. Muerte de Hasan II. Homenaje a un rey absoluto. 38 años de un reino de hierro y terciopelo. “El adiós a mi colega”, dice consternado el ex presidente de la República y Padre de la futura Patria Europea, Valery Chimpun d’Espaing. Para este musulmán defensor de la causa de las mujeres, los grandes de este mundo (y del universo) llegaron con sus esposas. Fotos en el interior del harén de Hasan II con 37 bellas mujeres rodeando al monarca. Se le calcula una fortuna de 10.000 millones de francos. Su pueblo es analfabeto al 70% y el paro supera el 40%. Ted Turner y Jane Fonda durante su última estancia en España, donde fueron recibidos por el rey Juan Carlos. Con motivo de la entrevista que nos concedió recientemente en su casa de Atlanta, Jane Fonda afirmaba que no se había separado del magnate Ted Turner: “Siempre amaré a Ted, mi marido. El amor verdadero nunca muere.”. Unas semanas más tarde Jane Fonda presentaba su demanda de divorcio ante el tribunal de Fulton County, en el Estado de Georgia. Allí declaró que su matrimonio se había roto de manera irreparable, y que no había  ninguna esperanza de reconciliación. Al día de hoy, Ted Turner revela las razones que precipitaron la ruptura de su matrimonio con la ex-actriz y ex-revolucionaria: “Un buen día vino a verme diciéndome que se había hecho católica y se había bautizado. Antes no era nada religiosa: es un cambio enorme y un gran trauma para mí.”. Y Jane replicaba: “Si mi decisión ha perturbado tanto a mi esposo, es porque no se la esperaba. Y ello por una buena razón. Si se la hubiera anunciado, Ted me habría disuadido. Es un campeón discutiendo”. Carole compuso su cabello.

-Dios está siempre con los americanos. Yo no me arrepiento en absoluto de haber corrido todos los riesgos por aquello que me importaba –salió Katheryn diciendo del despacho personal de maître Lenôtre, y añadió parafraseando a Simone Weil, su admirada judía conversa-: Nada está a salvo del destino. Nunca admires el poder y apiádate del que sufre.

Carole y Alberta, dieron un suspiro de alivio a la vez que depositaron sus respectivas revistas sobre la mesa de cristal de bohemia de la que las habían tomado. Las tres mujeres abandonaron el despacho de monsieur Lenôtre, que salió a despedirlas al rellano, y bajaron en ascensor a la calle donde las esperaba el Renault Laguna y Maurice, que les abrió la puerta de forma más ceremoniosa de la acostumbrada.

-Llévenosh a la exposhición canina, rue Dauphine –ordenó Carole al chófer.

Tops Models. Alain Billy es el más famoso modisto de perros de París. Sus modelos más apreciados son Fay, Battina, Chip y Chop, de la raza Weimaraner. Pase número uno: Evolution of a bottle in Space. Perrita Fay envuelta en tejido brillante de seda a rayas verticales y horizontales, negras y beiges, dejando ver sólo los ojos asustados, la frente y parte de las orejas. Pase número dos: Cockleshell. Perrita Battina cubierta con una falda de seda eléctrica, de la que sólo sobresale una enorme oreja caída. Pase número tres: Lyon King. Perrito Chip con sus ojitos muy rojos y crines simuladas de león, patucos y cola, todo confeccionado en lana de angora. Pase número cuatro: Midsummer’s night. Perrito Chop, pelo negro envuelto en tejidos estampados con flores y hojas de todos los colores del arco iris, con alas y antenas en la cabeza, imitando a una bella mariposa.

Balbino Gutiérrez

 

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