Relato de Balbino. La desventura de un publicista 5

Capítulo 5

 

 

 

Tras liberarse del periodista Darue, y con el fin de rentabilizar al máximo las inciertas horas que lo separaban del trascendental vis-à-vis con su joven abogado de oficio,  Pedro Escobar se dirigió a la biblioteca de la Tensa, donde era uno de los pocos internos que tenía el visto bueno del director de la prisión para conectarse a Internet en calidad de gran especialista de publicidad e informática. Se instaló ante uno de los cinco ordenadores de la dependencia reservada al efecto -tras saludar a su compatriota, el interno convicto 2332, Álvaro González Cid, Vito, un individuo de personalidad turbulenta, de cabeza rapada, barba, perilla, e impresionante musculación-, y se dispuso a continuar con la historia de la vida de su heterónimo, iniciada unas semanas antes, a través de un sencillo programa llamado Creación Literaria para Todos, comprado a una agencia cibernética de Barcelona, www taller clt.com.

-Bienvenido a nuestro programa CLT. Vamos a escribir un relato. En primer lugar regresamos al protagonista. Responda a las preguntas para su identificación.

-¿Es hombre o mujer?

-Hombre

-¿De qué edad?

-Unos cincuenta años

-¿Cómo se llama?

-Pesc

-Identificado. Responda a la siguiente pregunta: ¿Qué hace Pesc en su juventud?

-Pesc regresa a España al comienzo de la década de los setenta inflamado de ideas e ideales revolucionarios, y dispuesto a aportar su gran grano de arena para hacer saltar por los aires la pertinaz, aunque ya ruinosa, dictadura del generalísimo Franco. Organiza en Madrid una célula de la LCUR, dependiente de la sección parisina, que le proporciona medios y dinero para que, liberado, pueda consagrarse en cuerpo y espíritu a su alta misión.

-¿Cuáles son sus antagonistas?

-La madre biológica, y la madre patria. La primera por haber denunciado las inclinaciones concubitantes de su padre (el padre, según la imagen tradicional, es el representante de la autoridad de la burguesía y del poder del Estado en la familia), la segunda por haberlo humillado y abocado al suicidio. Con doña Rufina, nombre de su madre (la biológica), no mantiene ningún tipo de relaciones. Contra el Estado patrio lanza proclamas inflamadas que pese a la poiesis ordálica en la que se debate como un poseso, no deja de proporcionarle algún que otro sinsabor en forma de ligeras palizas y estancias breves en las mazmorras franquistas.

-Su narración debe ser inteligible. Procure siempre ser claro. Introduzca alguna de las proclamas de Pesc.

-Ante el decreto-ley Antiterrorista y las movilizaciones contra el terrorismo anunciadas por los partidos parlamentarios de izquierdas y sus sindicatos-correa: CCOO, UGT y ETC, la LCUR quiere expresar puntualmente: Sobre el terrorismo la mayor parte de los ciudadanos apenas si conocen otra versión que la oficial, es decir, “terrorista es todo aquel que atenta contra el orden establecido y la seguridad del Estado”, y aquí es precisamente donde se halla la raíz del terrorismo, precisamente en el Estado. El Estado es la confabulación de las clases dominantes (capitalistas) y sus cómplices los políticos, para mantener sus privilegios y las ganancias de sus negocios mediante la explotación de los trabajadores; y para que estos no se subleven contra el orden establecido, cuentan con el ejército, la policía, sus leyes, sus jueces, sus cárceles, y si esto no basta, no dudan en emplear el terror y la violencia para mantener sus privilegios. El terror y la violencia constituyen la piedra angular sobre la que se fundamenta el Estado, y todo terror y toda violencia no son sino consecuencia y derivación del Terror Estatal. “La política es la continuación de la guerra por otros medios”, es decir que la política lleva la violencia y el terror inscritos en su mismo…”.

-Sus escritos deben evitar siempre ser tendenciosos o tediosos -interrumpió  el CLT.

Carajo, esto es lo que Pesc pensaba entonces. Después fue evolucionando. En cuanto a que mis escritos sean tediosos hoy, es posible; pero hay que considerarlos en función del contexto histórico. ¡Maldito programa!, se dijo Pedro Escobar.

-¿Qué, sigues con tu novela? -Le dijo a sus espaldas Vito, que purgaba  pena de quince años por tahúr y falsificación de moneda.

-Sí, pero este jodido programa debe de ser algo reaccionario porque parece que me censura ciertos párrafos so pretexto de que son poco claros – le dijo sonriendo.

-¿No quieres meterle este argumento? –le preguntó el tahúr-: Vito. Jugador de póquer en Luanda (Angola). Pop, porno y casinos. En la vida de A.G.C. hay estudios de grabación, programas de radio progres, barajas de cartas y cine erótico. Nació en 1950. Vivió su infancia en Málaga. Fue a Londres con 15 años. Allí se enamora del Pop y reniega del Papa, va a los conciertos de los Beatles y los Rolling Stones. Radio en Madrid, club en Sevilla, Alfonso Guerra, Smash, el rock andaluz. Música por un tubo. Triana: el mito. El cine: porno blando y devoción por el Rocío grande y el Rocío chico. Varios casamientos y sus correspondientes divorcios: un enjambre de críos. Cambio de rumbo y nombre para evitar las pensiones de alimentos: la pasta está en el juego. Los noventa son los casinos. La cultura del pelotazo. Baraja el tema y encuentra una derivación curricular. Jugador profesional. Cuela de vez en cuando dólares artesanos. Le gusta la aventura. Sí, jugador profesional. Le ve un vínculo con la música. Es la emoción de jugárselo casi todo, aunque a veces se juega más de lo que puede perder. Recorre el mundo jugando: Rusia, Polonia, Montevideo, Río, Senegal, Mauricio, Sidney, Wellington, Hong Kong, Tokio, Las Vegas, París…Calcula que, junto a su equipo, gana más de 300 millones limpios y…sucios: cárcel. Sueña con instalarse en Las Vegas. Se siente andaluz de Las Vegas. Allí le gustaría terminar su vida jugando al póquer, porque en Europa le ponen problemas y en cambio allí todo es muy legal. Los jubilados se dedican a jugar a las cartas en Las Vegas. Al principio en España, el pop el jazz  y el rock estaban tan mal vistos como el juego. En cambio, esas músicas tienen ahora una gran estimación social. ¡Quién sabe si no pasará igual con el juego de aquí a unos años! ¿Qué te parece?

-No está nada mal, lo tendré en cuenta para mi próximo relato, y ya veremos qué piensa el puto programa -le dijo sin entusiasmo, y luego añadió desconcertado-: ¡Pero, esa es tu vida, tío, y en ella sólo aparece el dinero !

-¡No me seas hipócrita, joder! ¿Acaso no sabes que lo único que hoy tiene valor es el dinero y lo que produce dinero? Si supiera la técnica, yo mismo escribiría la novela o un guión cinematográfico. Tengo suficiente material para eso.

-Yo tampoco domino mucho la técnica y por eso recurro al CLT –le  dijo-. Los guiones publicitarios los escribía todos mi ayudante, Félix Gonzáles: el tío pedante y parlanchín ése del que ya te he hablado, al que ojalá parta un rayo.

-Introduzca más datos del personaje –reclamó el programa de creación literaria.

-Durante esos años, Pesc simultánea una febril actividad militante por  la autodeterminación de los pueblos del Estado español y la república federal, democrática y socialista, con el estudio entusiasta de cuantos textos ideológicos y políticos caen en sus manos, especialmente de aquellos surgidos a raíz de las experiencias y lecciones de mayo del 68.

-Introduzca ejemplos –reclamó el CLT.

-Los situacionistas, Herbert Marcuse, Wilhelm Reich, los freudo-marxistas, etcétera, forman parte del conjunto de heterodoxias que la heteropraxis del mayo francés iluminó con nueva luz, haciéndolas  aparecer como proféticas. Descartado el proletariado, el nuevo e impersonal sujeto de la Revolución son las máquinas deseantes, cuyos productivos flujos son sometidos por el capitalismo a una descodificación que por medio del capital abstracto instaura a nivel general la esquizofrenia, al tiempo que rechaza el síndrome formal de alienación (al que luego volveremos), a la vez que rechaza y expulsa como lo otro que le niega a los esquizofrénicos individuales. La Historia deja de ser la historia de la lucha de clases cuyo subsuelo son las diferentes formas de relaciones sociales de producción para convertirse en la sucesión de diferentes formas de codificación de los flujos cualitativos del cuerpo que remiten a la producción de las máquinas deseantes (salvajismo, barbarie, civilización o capitalismo). El Mito del Progreso comparece disfrazado de Eterno Retorno selectivo. Repetición que selecciona, que salva, rechazando la nada del no-retorno lo reactivo y lo negativo. Creyentes en la omnipotencia del deseo, la voluntad de creer y la relativa inocencia del amo, las máquinas deseantes cifran sus esperanzas en la exacerbación de los flujos pulsionales y en su perversa multiformidad transgresora.

-¡Me has dejao apataputao –dijo Vito, que había estado curioseando el texto por encima del hombro de Pedro.

-Y eso no es nada, espérate a ver lo que sigue –le dijo Pedro, y continuó introduciendo datos en el programa CLT-: Con  relación al síndrome formal de alienación antes aludido, ambos miembros de la escisión son igualmente hipostáticos, tanto el superior como el inferior; pues la unidad universal-abstracta sólo tiene sentido si se admite que, en efecto, la diversidad particular-concreta es unificable mediante semejante abstracción. Y a la inversa, la diversidad particular-concreta sólo tiene sentido si se admite que su discontinuidad viene determinada por la misma abstracción. Por tanto, se trata del círculo vicioso en que la pescadilla muerde su propia cola, es decir: la unidad universal-abstracta se obtiene mediante la abstracción generalizada a partir de la diversidad particular-concreta. Y la diversidad particular-concreta se obtiene mediante la concreción particularizada a partir de la unidad universal-abstracta. Y ello de acuerdo al anterior esquema.

-¡Qué alucine, qué alucine! –repitió sin parar Vito, leyendo el texto en la pantalla del ordenador-. El menda que escribió eso tuvo antes que haberse fumado por lo menos veinte canutos. ¡Qué alucine!

-Por favor, interrumpa temporalmente su narración. El programa CLT está colapsado –apareció escrito en rojo sobre la pantalla.

-Fíjate, hasta la máquina se ha rebelado –le dijo.

-No me extraña. ¡Hay que ver en lo que se entretenía ese Pesc!

-Pesc soy yo, ¿no te has dado cuenta?

-Claro, tronco:  Pesc, Pedro Escobar, dos majaretas -dijo Vito soltando una carcajada, que no le hizo ninguna gracia a Pedro.

-Shiii –se oyó, desde un punto sombrío de la sala de lectura, y luego la misma garganta susurró-. Silencio, por favor, aunque estemos en una cárcel,  esto es una sacra biblioteca.

La protesta enfervorizada provenía de un famoso escritor español arrestado en París por la Interpol, bajo la acusación de abandono de la prole y del domicilio conyugal. Se comentaba que el prohombre, de aquilatada paciencia y mansedumbre, había tomado tan drástica decisión harto de las continuas mofas de que era objeto por parte de su mujer, periodista y escritora mucho más famosa que él, quien lo ridiculizaba con insensible constancia en La Opinión, diario de Madrid del que había sido redactor en los años ochenta Pedro Escobar. Éste se puso a leer a Vito  una de las columnas de la lindísima señora, publicada en la edición de Internet del citado periódico:

“Pichurri, orangutancita, pichurri”, me grita mi ángel desde el recibidor. Y yo que pienso: Qué querrá éste. Porque siempre que me llama de ese modo es que me va a pedir algo. Me enseña dos entradas: “Las conseguí, pichurri, no sabes lo que me ha costado”. Son dos entradas para Parfifal (Parsifal), esa ópera de Wagner que, dejando a un lado sus bondades musicales dura cinco horas. Esta semana no he parado de comer -gratis-. Con esta vida cultural que llevo, le digo a mi ángel: Estoy cada día más  gorda. “No cariño”, me dice, “tú siempre tan exagerada”. Yo me reboto porque tengo la sospecha de que mmi ángel mme lo dice para que le deje tranquilo. Le cuento que el otro día me encontré a Jodarmás Marcel, que me sacó en su programa de propaganda de libros y guanchi va y me dice: “Pues hablaste muy fluidamente, y fíjate que me habían informado de que eras poco habladora”. Mi ángel se caga de risa y me dice: “Cuando vea a guanchi le diré que tiene que buscarse a otro asesor”. Tengo sentido del humor, pero, la verdad, sus ironías sobre mí, me sacan de mis umbrales. Decía que no he parado de asistir a comilonas. Fui a la comida del jurado del premio Agualfara, al Plaza. No es por nada, pero Parfifal me persigue. Llego a la rotonda inglesa y ¿a quién veo comiendo en la parrilla? a Parfifal en persona, o sea a Flácido Mondingo. Tontadita estuve de acercarme y decirle que me estaba tratando con lexatín y yogatxiquín de cara a mi inmersión wagneriana, pero que si ppor favor podría abreviar el próximo mondingo un poco la representación  a fin de aligerar el asunto de cara a espíritus primarios. No tuve valor porque sé que mi ángel, que es como supermegadiscreto, le hubiera parecido una salida de tono. Me incorporo a la comida agualfareña y soy testigo de cómo el jurado llama a México a la Soniatowska y le comunica que su novela ha sido premiada en el concurso. A los postres, ya cagaditos de vino y pasados los nervios, el jurado se relaja y soy testigo (otra vess) de la siguiente conversación, que por su extraordinario interés cultural, paso a reproducir íntegramente: “Cuando deje el estresante mundo de la edición”, dice Juan Gozales, jefe de Agualfara, ” me gustaría retirarme al campo y vivir como una vaca”.

Se hace un pesado silencio que rompe finalmente el señor Polaco (el gran jefazo de jefes): “No te lo recomiendo, las vacas tienen mucho trabajo”. “No es por llevarle la contraria, pero me da igual”, dice Gozales, “yo sería como una vaca-perro”. “Una vaca no vive como un perro”, insiste jefajudamente el jefazo Polaco. “Yo te recomendaría vivir como un cerdo, tienen muchas más satisfacciones”. Entonces, mi ángel (ilustre escritor y académico, y un poquito cateto, todo hay que decirlo) interviene en su calidad de presidente del jurado: “Estoy de acuerdo con el gran jefe Atxús, en mi casa tuvimos vacas y cerdos, y los cerdos viven infinitamente mejor que las vacas”. Finalmente, Juan Cara, otro jefe, añade no sin cierta nostalgia: “Os confieso que desde que vi Babe, el Cerdito Pastor, siento deseos de convertirme en cerdo”.

Con esto quiero que ustedes intuyan que en dicha sobremesa no sólo había un nivelazo de cultura que te cagas, sino que se respiraba también un alto nivel de humanotoriedad. Después, todos nos fuimos eruptando a la Casa de América, donde se iba a dar a conocer el nombre de la agraciada, la condesita Soniatowska.”

-Pobre hombre -dijo Vito, aludiendo al escritor encarcelado-. No tiene más alternativa que volver con su linda parienta o pegarse dos años de Tensa, que es lo que le piden.

-¡Qué asco de sociedad! –exclamó Pedro, y luego trató de soltar una frase profunda-: Los charlatanes y las putas se sientan en las tribunas, y los profesores tienen que vivir en las catacumbas y las cloacas.

-No sé qué tienes tú contra las putas –dijo Vito protestando.

-Tres putas me han buscado la ruina.

-Ya lo sé. Esas, encima de putas, son zorras. Pero yo he conocido a putas a las que no se les puede llamar así sin insultarlas -dijo Vito.

-Sí, de acuerdo, de todo hay en la viña del señor, lo dice el evangelio. Hay ladrones buenos y malos, celadores buenos y malos, ricos buenos y malos. Pero los ladrones son ladrones, los celadores son celadores, los ricos son ricos, y las putas son putas.

-Y los tontos, tontos son –dijo Vito volviendo a dar una carcajada, nuevamente protestada por un shiiii más potente y prolongado del escarnecido escritor.

-En la ciudad de Sodoma, Lot se niega a abrir la puerta y a ser violado por sus vecinos. Los ángeles entonces deciden destruir la ciudad: llueve azufre y fuego –dijo Escobar, recordando una frase de la Biblia y aludiendo al profesor injustamente encarcelado.

El programa CLT volvió a reclamar su atención mediante destellos verdes y bips sonoros:

-Continúe con la narración de las actividades de Pesc.

-Tras muchos reveses y sufrimientos originados por apasionada militancia, nuestro protagonista, que no tiene alma de mártir, decide abandonar su célula de la LCUR y pasarse con armas y bagajes a una opción política más segura y rentable. Un antiguo compañero de colegio lo coopta para el PCe y le hace entrar en la redacción, aún clandestina, de Planeta Obrero. En su flamante misión, Pesc va dar pruebas de su larvado talento de publicista, participando activamente en la salida a la luz y consolidación del periódico comunista. A él se le debe, entre otros muchos, la redacción del modélico panfleto, La Universidad y los 500 millones: “El lanzamiento de una campaña con el fin de recoger 500 millones de pesetas que aseguren la publicación diaria de nuestro diario Planeta Obrero, no puede entenderse como un mero objetivo partidista. No se trata de conseguir dinero para el Partido, para su funcionamiento, sino de garantizar la presencia en la calle, desde el momento en que las libertades certifiquen el final de la dictadura, del portavoz de los intereses populares. Planeta Obrero no ha de ser únicamente el órgano de expresión de nuestro Partido, sino además, el periódico de los millones de mujeres y hombres decididos a construir una España democrática y socialista…”.

En este punto el programa CLT volvió a interrumpirle.

-Por favor, es aconsejable no abundar prolijamente en detalles, no es conveniente para el ritmo del relato. Introduzca más actividades de Pesc.

-Realiza entrevistas a diversos intelectuales. Viaja a Portugal que ha iniciado su revolución de los claveles.

-Introduzca primero una entrevista.

-Pesc charla distendidamente con uno de los máximos representantes españoles de la antisikiatría, que hacía furor en aquellos evanescentes días:           P. Se te puede acusar de infantilismo, de negarte a asumir la madurez.

R. Me parece muy bien y aceptaré esa acusación. Hay que reivindicar al niño que somos, el niño que todos llevamos dentro. Por otra parte, ese supuesto adulto normal al que se nos quiere remitir siempre que se nos acusa de infantilismo o algo parecido, no puede decirse que sea realmente un adulto. Más bien es una especie de eterno adolescente en el sentido de que siempre se está preparando para algo futuro. Nunca vive el presente. Ni siquiera puede decirse que esté vivo, porque el aplazamiento continuo de la vida no recibe otro nombre más que el de Muerte. Si uno mira a su alrededor, no ve más que moribundos. Y la vida es algo más. Es algo así como un intento permanente de lucidez. Por ejemplo, con relación a los llamados locos. Vamos a ver, ¿por qué los internados no pueden comer en el mismo comedor que los médicos?, ¿por qué no pueden defecar en los mismos retretes? Oiga usted, vamos a desnudarnos y a mirarnos los culos, a ver si hay alguna diferencia entre un culo “cuerdo” y un culo “loco”.

         -Joder, ¿quién era ese tío tan listo? Es verdad -dijo en tono de coña Vito, que no dejaba de mirar a la pantalla-. ¿A ver qué diferencia hay entre el culo de un celador y el culo de un violador? Pues ninguna, ¡está  claro!

Tentado estuvo Pedro Escobar de mandar a tomar por culo a Vito. Pero no se atrevió por miedo a que le impidiera el acceso a la sala de ordenadores, de la que el tahúr era el responsable de mañana. Vito Había aprendido a reparar ordenadores y toda clase de equipos informáticos, llevado de su pasión por estudiar el funcionamiento de las máquinas tragaperras y antiguamente de los juke-box. Había pasado su primera juventud metido en los billares de su ciudad jugando al futbolín y escuchando la nueva música que llegaba de los Estados Unidos.

-Qué tio tan muermo estabas hecho. ¿Tú no te divertías nunca?

-¿Cómo? -preguntó Pedro

-¡Cómo!, ¡cómo! -repitió Vito burlón-. Escuchando música, por ejemplo.

-No

-¿No?, no te gustaba la música.

-Sí que me gustaba, pero no la entendía.

-La música no se entiende, la música se siente.

-Pues no la sentiría entonces.

-Se siente a la manera de Rafael o a la manera de Billie Holiday.

-El primero me parecía un histrión y el segundo no sabía quién era.

-El segundo no es segundo sino segunda, y una maravilla.

-¡Ah! -dijo desconcertado Escobar.

– Y el primero es otra maravilla -continuó Vito, y luego, como cantando: Yo soy muy desmesurado. Sí, sí, sí, pero sin aspavientos, porque soy una persona muy etiética. Yo no he aprendido nunca nada: yo soy el que soy.  I am what I am. Me he hecho a mí. ¿Pero quién hablará por mí?, ¿quién contará la historia de mi pequeño pueblo donde los duendes todavía caminan en libertad?, ¿quién calmará a los vientos y despertará los sonidos que laten en el fondo de sus almas? -concluyó enfático Vito, imitando a su ídolo.

-Cuando yo tenía  tu edad sólo me interesaba por la política. Más tarde sí, me interesé por todo: cine, moda, y, también música -le dijo Pedro Escobar a punto de echarse a llorar.

 

 

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