Relatos de Balbino. La desventura de un publicista. Capítulo 2

Capítulo 2

 

 

-Aló, mamá, sí, claro, Alberta, quién va a ser si no. Sí, estoy desayunando y me pediste que te despertara a esta hora. ¿Que por qué?, ¿no sabes qué día es hoy? Pero mamá. En realidad, lo que te pasa es que no quieres seguir adelante con el proceso. Parece mentira que todavía  sientas escrúpulos en acusar a ese voyou que estuvo a punto de matarte. Vale, vale… no te echo la bronca… luego hablamos. Te espero en la galería a las 10 en punto. ¿Carole, también? Llegará tarde como siempre. Bien, bien, un beso mamá.

Alberta pulsó la tecla off de su inalámbrico para terminar la conversación con Katheryn. Daba sorbos de café con leche y ojeaba folletos turísticos para buscar un lugar apropiado donde llevar a su madre tras las odiosas sesiones del juicio que la aguardaban. Creo que éste será perfecto: ¿Quién puede resistirse a la más grande de las islas bretonas? Diecisiete kilómetros de largo por nueve de ancho. Extremadamente bella, diabólicamente suntuosa, irremediablemente encantadora y variada, una campiña suavemente ondulada y verde, playas como no se atrevería a soñar, una costa salvaje hasta lograr eclipsar a la del Pacífico, inmensos espacios invadidos por las gaviotas y por las retamas que allí llaman landas, pequeños puertos naturales infiltrándose entre las rocas, pueblecitos tan rústicos que acabarán por enternecer a su mamá. ¡Resulta casi irritante que todo sea tan bello!

Alberta  terminó su café con leche, y se puso a hojear su diario personal en el que anotaba tanto reflexiones propias como frases e ideas ajenas que había hecho suyas: Otra forma de simplificar las cosas es culpabilizarse de los errores que dos cometieron, pues resulta más consolador tildarse de tonto que de poco inteligente. Si yo escribiera una novela, le pondría letras y no nombres a los personajes, haría flujos de conciencia -que es algo que hizo Joyce-. La novela clásica, de argumento, psicológica, etc., está en sus postrimerías. Lo que hay que inventar son obras híbridas, en las que los flujos de conciencia se interfecunden con la crónica social, el ensayo, la poesía. Cuantos más libros leemos más claro resulta que la verdadera tarea del escritor es elaborar una obra maestra. Cualquier otra tarea carece de sentido. Era una época en la que todo valía y nada valía. ¿Y cuál era esa época?, la nuestra. Tout mon mal vient de Paris. Nuestros viejos amigos son indistinguibles de nuestros enemigos. En literatura hay que evitar caer en la esfera de los sermones y los panfletos. L’Ulysses de Joyce reste associé à deux tchniques novatrices, dont la production romanesque va s’emparer: le symbolisme parodique et le monologue intérieur. Versos, versos, versos. Millones de versos, cientos de moetas, piles de moemarios: Atchum, ¡quién los lee! La sonrisa es lo único que no se encuentra en la tierra en estado salvaje, lo que más distingue al hombre de los animales y lo que más une a un ser de otro ser. La sonrisa es la ventana luminosa del espíritu. Toda obra humana debería estar impregnada, iluminada por la sonrisa, y especialmente las obras literarias. Realidad y ficción son dos caras de una misma cosa: lo existente. Pero la ficción va por detrás de la realidad porque todo lo que se imagina existe, mientras que la realidad reviste formas casi infinitas que la imaginación no puede abarcar. Además, la imaginación está  sometida a la experiencia personal, siempre limitada por necesidad. Unos se inspiran en personajes reales para crear la ficción. Otros imaginan personajes de ficción que luego existen en la vida real. El FBI convoca a los escritores especializados en terror-ficción para conocer los posibles escenarios de nuevos atentados. Tener algo que contar, tener ganas de contarlo y saber contarlo. Javier Solana pide a los Quince que gasten más en sus Fuerzas Armadas. IBM al servicio del holocausto. Un libro describe cómo el régimen de Hitler clasificó a sus víctimas con material de la firma estadounidense. Cada persona internada en los campos de exterminio nazi tenía una ficha informática. Si el interno era judío, su número clave era el 8; si homosexual, el 3; si gitano, el 12. Esas tarjetas que permitieron localizar y clasificar a millones de personas eran fabricadas en EEUU, y los directivos de la compañía sabían perfectamente cuál era su uso en Alemania. En contra de lo que se afirma, pienso que la dignidad humana no es un derecho adquirido, sino un estado moral por conquistar. El dinero puede más que el amor. Por dinero, dos mil te lamerán el culo. Pero ¿quién querrá lamértelo por amor? Confían en Dios, pero adoran al contrario. Gritan ¡Oh Dios! Y luego nacen odios. Cuando un intelectual acepta compromisos con la frivolidad, comienza a ver en los frívolos condiciones de intelectual. Dios es una quimera, una ilusión de los hombres (o al menos eso es lo que era). Aunque también es posible que sea al revés: el mundo, un sueño imposible de Dios. La literatura y el arte no tienen por qué ser necesariamente útiles. Hoy se halaga a la masa y se admira a la fuerza bruta. La aridez de esa literatura estilísticamente revolucionaria, poco partidaria de las historias inteligibles…La literatura sólo sobrevivirá si es subversiva. La peligrosidad de la literatura tantas veces sobre valorada por las censuras es lo que la mantiene viva. De convertirse en mero entretenimiento, entonces sería como una moqueta, no sería nada. Las obras más hermosas son aquellas que el autor ha escrito con más alegría, aquellas en las que menos se nota la contención y el esfuerzo. La trascendencia es una quimera. La realidad es dual. Hoy nadie quiere ser rebelde, todo el mundo pide que las leyes amparen su transgresión.

Alberta interrumpió su lectura al escuchar ruido procedente del cuarto de baño. Mi amigo se acaba de levantar y como cada mañana que se despierta aquí, se ha ido directo al retrete y luego a la ducha. Se valora muy poco todo lo que se tiene cerca. Tal vez la razón principal de que no me guste la poesía sea su casi total carencia de sentido del humor.

-Resulta difícil creer que esta especie animal llamada humanidad sea el más alto producto consciente del cosmos. ¿No crees? –gritó Alberta

-¿Ueh? -gritó una voz de varón, bajo ruido de chorros de agua-. ¡No oigo lo que dices! -añadió de manera inteligible, y la voz varonil se puso a cantar en tono de lied romántico:

 

Et là, dans cette nuit qu’aucun rayon n’étoile,

L’âme, en un repli sombre où tout semble finir,

Sent quelque chose encore palpiter sous un voile.

C’est toi qui dors dans l’ombre, ô sacré souvenir.

 

-Texto de Victor Hugo, música de un servidor – se oyó decir ceremoniosamente y después, el ruido del grifo de la ducha cerrándose.

-Ya sé a dónde voy a llevar a mamá cuando pase el juicio- volvió a decir Alberta.

-¿Ueh? -gritó la voz.

-Sí, la voy a llevar a Belle Île, ¿querrás venir con nosotras? Estoy segura de que te encantará.

-¿Uehueh? -repitió. Se abrió la puerta del cuarto de baño y apareció un hermoso joven atándose a la cintura una bata rosa de algodón:

-¿Están esas tostaditas? -preguntó, frotándose las manos-. Tienes la mejor mesa desayunadora de París -le  dijo a Alberta tras darle un beso superficial en la boca.

-Eso es lo único que te gusta de mi casa -respondió Alberta con un morrito mohíno fingido.

Sentía cierta debilidad por Paul, un flautista extraordinario que había encontrado en la isla de Vert Galant donde ponía y pasaba la gorra. Sería tal vez porque su madre había conocido a Albert veinticinco años atrás en el mismo sitio y en las mismas circunstancias. En una espléndida tarde de primavera del año 1973, Katheryn fue sola a tomar el sol en la proa de la isla de Vert Galant, y allí estaba Albert tocando la flauta de pico, cual el dios Pan en las riberas de un ameno y cristalino río de la Arcadia. El joven era muy delgado y, sin embargo, también muy hermoso, y las notas que salían de su instrumento, cautivantes. Katheryn depositó generosamente una moneda de cinco francos en el viejo sombrero marrón del músico a la vez que le dirigía una encantadora sonrisa que sirvió de acicate al virtuosismo del flautista. Cuando terminó de ejecutar su bella melodía, dio las gracias a Katheryn sentada delante de él, recogió las monedas de su sombrero, se lo caló en la cabeza y se presentó tímidamente a ella, quien lo invitó a gozar de los cálidos rayos de sol bajo un gran sauce cuyas ramas casi besaban las aguas glaucas del Sena. Estuvieron charlando animadamente hasta que el astro rey se puso tras la antigua estación de Orsay, y Katheryn prometió volver al día siguiente. Cuando regresó a su buhardilla de la rue Dauphine, le dijo entusiasmada a Carole que acaba de encontrar al hombre de su vida: Un hombre con alma de lira, precisó. Y Carole se sintió muy triste porque, al parecer, ella amaba a Katheryn. Ésta volvió la tarde siguiente a la isla, y allí estaba Albert con su flauta y sus hermosas cadencias inundando el espacio de indecible ebriedad. Al caer la noche se fueron estrechamente enlazados a la chambre de bonne que el músico callejero tenía en el sexto piso de un desvencijado edificio de la rue de L’Ancienne Comédie, y sin cenar, se amaron en el suelo y en la cama durante horas deliciosamente eternas hasta que la fría luz del amanecer los sumergió juntos en un sueño profundo y dichoso. Mamá era casi una hippie y una ingenua, mientras que yo soy mucho más madura y menos dependiente de los sentimientos. Además Paul es un vago y un pasota a quien lo único que le interesa al día de hoy es tirarse a todas las tías que lo escuchan embobadas, y yo no puedo tomarlo en serio. Sin embargo, es cierto que los músicos son los únicos seres humanos que escaparon a la maldición de Babel.

-Me pregunto por qué seréis tan vanidosos todos los músicos. No hay uno solo de los que conozco que no lo sea –dijo Alberta.

-Pues sencillamente porque somos de todos  los artistas los que tenemos más genes de flor que de mono, y las flores son muy perecederas.

-Ya. O sea que necesitáis halagos y elogios inmediatos, de otro modo es como si no existierais y vuestro trabajo  permaneciera ignorado.

-Más o menos -dijo Paul.

-Sin embargo, desde que existen las grabaciones musicales, tenéis unas circunstancias más parecidas a las de cualquier artista de otro tipo: escritores, poetas, pintores, o cineastas.

-Sí, pero los  músicos somos hijos de Apolo, que era el más hermoso de todos los dioses -dijo Paul bromeando, mientras se aplicaba a untar con abundante mantequilla la mitad de una baguette recién tostada.

-De las flores, de Apolo… ¿Qué antepasados dejáis para el resto de los artistas? –preguntó Alberta sonriendo.

Es uno de los más excelsos poetas en el panorama actual del Payaso (Parnaso) francés. Yo sigo creyendo en una televisión didáctica. Jesús jamás habría pisado el palacio de un dictador como Pinochet. ¿Cómo fiarse de las palabras elogiosas del amigo zafio? El sentimentalismo humanitario es insoportable. Si quieres triunfar en la vida, debes ayudar a cada cual a sostener su máscara. El símbolo de este país debería ser el péndulo: siempre está oscilando de un extremo al otro. Algunos de esos famosillos venales que pueblan nuestras televisiones y que un día caerán en el abismo desde su podio de inmundicias. Pitagórico, silencio pitagórico: Se castigaba mediante un silencio pitagórico. Pitia: sacerdotisa del oráculo de Apolo en Delfos. La cultura del botellón como referente. ¿Vivimos en democracia? No, vivimos en dinarquía: un sistema donde gobierna el dinero.  Basura. Sólo produjo basura a su paso por la tierra. Pañales sucios, papelitos de chupa chups, caramelos, cáscaras de pipas, botellas vacías y rotas, botellones, latas vacías, colillas, condones, restos orgánicos de comida. En los países ricos cada persona produce un kilo de basura al día. Así durante toda su vida una persona de 80 años habrá producido cerca de 30 toneladas de basura. La berenjena por blasón, el caldero como enigma, su majestad la salchicha. Una niña de tres años de edad que pesa 54 kilos. Para encontrar toda clase de bichos raros, no es preciso salir al campo. Nuestro país bate el récord de listos tontos y de tontos listos. La palabra mariquita ha sido sustituida por gay, un término políticamente correcto que justifica todas las obscenidades que horrorizan a un maricón de los tradicionales. Pero las personas realmente inquietantes son las que desean siempre ser el number one. Esta artista tan famosa es una de nuestras vulgaridades permanentes. Léopold Luis Boulanger es nuestro poeta maldito oficial. Sus versos son un punzón que nos deja una herida cuya cicatriz nunca se cierra. Carrozas viscerales. Los fracasados hieden, los resentidos hieden. No tenemos cultura de la denuncia de los abusos sexuales, ni cultura del dopaje de importación, ni menos aún tenemos por costumbre la cultura de la queja. Blair Runner y José Manía Aznar venían con la idea de barajar sanciones contra los países que no colaboren en la lucha contra el terrorismo ilegal. Si no perteneces al lobby gay o al de los cocainómanos, estás condenado al ostracismo. Francia es el país más bello del mundo. Se doctoró muy joven en la academia de genios y no pierde ocasión de proclamarlo. El mirlo blanco es el pájaro más madrugador. Este grandísimo cantante-autor de éxito, que escribe sonetos con cacapedoculopís, es nuestro nuevo Rimbaud del acordeón parisino. La posición de Francia queda definitivamente definitada. Enganchados, el hombre es un ser permanentemente enganchado a algo.

-Por favor,  Paul, te importaría apagar esa radio o al menos poner más  bajo el volumen -dijo Alberta-. No sé cómo puedes soportar a esos opinadores de todo y de nada: no son sino unos charlatanes.

-Sí preciosa -dijo Paul-. ¿No quieres volver a engancharte a esta?

-No seas vulgar, además, sabes que esta mañana no tengo mucho tiempo. Pero esta noche tal vez te perdone tu gesto grosero -dijo Alberta besando apasionadamente en los labios a Paul.

Alberta era esbelta y de anchas caderas y pechos opulentos, con una melena corta y rubia que dejaba al desnudo su fino cuello, ojos negros almendrados de mirada burlona, nariz recta ligeramente achatada que realzaba su sensualidad, y labios pequeños, carnosos (tanto el superior como el inferior hinchados por la gracia de la naturaleza y no gracias al ácido hialurónico) que parecían, empero, fabricados a voluntad.

-¿Cómo va el tema de ese publicitario de mierda?  –dijo,  tras tocarle el respingado culo a Alberta.

-Bueno creo que te he  contado que trató de asesinar a mamá con cólicos saturninos.

-¡Con cólicos qué! -interrumpió Paul.

-Sí, trató de envenenarla suministrándole pequeñas dosis de sales de plomo. Empecé a notar que mamá tenía la cara pálida, terrosa. Se quejaba de dolores de estómago y vientre; tenía vómitos, jaquecas, y también estreñimiento y diarrea. Decía que había perdido las ganas de hacer el amor, que se sentía deprimida y como anafrodíxica. Lo último a su edad era normal, pero no los otros síntomas. Así que hice venir a su médico, quien achacó el psicosomático cuadro patológico a un elixir de la vida que le proporcionaba don Hernán Cortés, un chamán de Nuevo México, amigo de mamá. A contre coeur, dejó de tomar el elixir. y algunas de las molestias remitieron, pero a las pocas semanas, y a pesar de que no volvió a tomarse una sola gota de la jodida poción mágica, todos los síntomas se presentaron con más fuerza que antes.

-Yo quiero envenenarte con besos.

-No te tomas nada en serio.

-Sí, esto –dijo el flautista, intentando introducir su mano en el valle alto de los muslos de Alberta, quien cerró las largas piernas y abrochó su bata de seda que había resbalado de su vientre, dejando ver la completa desnudez de su sexo.

-¿Qué significa eso de sentirse anafrodíxica? -preguntó Paul, sentándose de nuevo y mordiendo un trozo de tostada, embadurnado de mantequilla.

-Pues sencillamente que no se tiene apetito por el coito.

-Igual que tú ahora -dijo Paul

-Sí, igual que yo ahora y siempre contigo, si no te vuelves algo más delicado -dijo Alberta enfadada-. ¿No sabes que estuvo a punto de morirse?

La tensión arterial se le había descontrolado y vomitó sin parar durante toda una noche. A la mañana siguiente, no respondía al teléfono. Alberta, alarmada, fue a casa de su madre y la encontró de bruces, inconsciente en el cuarto de baño junto a su alcoba. La llevaron de urgencia a una clínica, donde pasó todo el día en estado de coma y con el corazón semiparalizado. Luego, inesperadamente, recobró el sentido y el pulso, y mejoró notablemente. En los análisis que le practicaron, descubrieron pequeñas cantidades de sales de plomo en su organismo.

-Era evidente que alguien trataba de matarla. Yo sospeché inmediatamente de Pedro Escobar y, sin decir nada a mamá, contraté a un detective privado para que investigara su vida. Descubrió que salía con chicas del Crazy Fox a las que invitaba frecuentemente a cenar en Maxim’s y la Tour d’Argent . Eso debía costarle una fortuna. ¿De dónde sacaba el dinero?

Con mucho tacto y paciencia Alberta consiguió una información de su madre que le confirmó sus sospechas: Katehryn le confesó que había nombrado a Pedro principal beneficiario de unos títulos de renta variable por valor de 10 millones de francos suizos, de los que le hubieran correspondido 6 millones en el caso de que ella llegara a fallecer.

-Pedro se había gastado en tres putillas y en darse una vida de lujo, la mayor parte del presupuesto destinado a producir una campaña de publicidad con la modelo Inés de la Fressange, ¿sabes, Paul? Y esa había sido la única razón de su presencia en París.

Katehryn no lo quiso creer y acusó a su hija de querer humillarla, negándose durante varias semanas a denunciar ante el juez al publicista español. Sin embargo, la duda había entrado en su cabeza. Una noche, espió a su amante, y lo vio con sus propios ojos, abrazado a una pelirroja despampanante, saliendo por la puerta de camerinos del famoso cabaret. Después de eso, hizo analizar por su farmacéutico habitual el resto del último cóctel que Pedro le había servido y que ella se había ingeniado en guardar.

-Acabó convenciéndose, cuando le informaron de la existencia de residuos significativos  de cerusa, acetato básico, cromato y saturnita en la bebida analizada: la misma que Pedro le había preparado siempre con mucha ceremonia, y que mamá adoraba.

-Desde luego, hay gustos para todo –dijo Paul bostezando, a la vez que sacaba su flauta del estuche que había dejado la noche anterior sobre una mesita de cristal y se puso a tocar la ráfaga burlona de la Flauta Mágica-: Tirurirurí tití, tirurirurí tití. Tíruri turirurirurí tití.

Alberta se levantó entonces para ir a su cuarto. Al cabo de unos minutos apareció arreglada y se dispuso a salir de su apartamento para dirigirse a su galería de pintura y escultura, donde su madre y Carole habían quedado en verse a las diez y media de la mañana.

-Hoy volveré muy tarde, no me esperes –gritó a Paul antes de cerrar la puerta.

El arte tiene la misión de conducir el pensamiento, Michelangelo Pistoletto dixit. Ascensión y caída de las instalaciones que surgen como un nuevo género artístico en los primeros años sesenta. En un banco de la plaza Furstemberg hay una pareja de adolescentes. Él con gafas de vista de cristales gruesos, besa a la chica, también con gafas de vista de montura espesa, que lo aprisiona estrechamente entre sus piernas. Se diría que hacen el amor en plena calle, ¡qué cara! ¿Por qué me molesta? ¿Estaré pensando como la Sainte Famille machin qui croise dans son chemin…?, que decía Brassens. No, es porque son muy vulgares y feos. Los artistas plásticos toman conciencia de las cualidades del espacio expositivo, de la iluminación, del valor escénico, o del significado de los objetos. Kurt Schwitters comenzó a clavar fragmentos de objetos y desperdicios en sus cuadros hacia 1920, y terminó modelando con ellos el espacio de una habitación que llamó Merzbau. Claes Oldemburg en 1960 alquiló un local del Soho Neoyorquino. Para cruzar la calle asegurarse de qué lado vienen los coches, para que no me espachurren como le ocurrió al último y joven amante de mi madre, antes de que conociera a Escobar. Si eso le hubiera ocurrido a aquel novio inglés que tuve, que se tragaba los huevos fritos enteros tomándolos por una punta como si fueran crêpes. ¡Qué asco! En ellas expuso esculturas de papier maché, papel masticado o mascado, que reproducían en colores llamativos la apariencia de prendas de vestir y de comida. objetos que se veían desde la calle. Arte es todo lo que el artista y las galerías quieran que sea. Piero Manzoni logró una tan pronta como resonada fama basada en su inquietante y libérrima invención poética y en su corrosivo humor. Pirámide hecha con latas de conserva conteniendo mierda de artista. Merde d’artiste, artist’ shit, merda d’artista. Arte es todo lo que el artista y las galerías quieran que sea. Todo el mundo con quien he follado. Tienda de campaña en forma de iglú: amigos de colegio, amantes y varios fetos abortados. Mi cama con sudores, orina, secreciones y vómitos como los de mamá. Alrededor, botellas vacías de whisky, colillas, compresas, condoones, y un pequeño tigre de peluche: maneras de que me follen. Merde d’artiste. Arte es todo lo que el artista y las galerías quieran que sea. Vengan a visitar la exposición actual de arte de mi galería, ¡eso sí que es arte del bueno! “El Pop-Art a través de las épocas”, Galería du Berry, 107, rue de Seine: 1- Cráneo de Santa Rigoberta. 2-Muñeca destripada de cuyo vientre salen otras muñecas destripadas. 3-Espada de San Estanislao. 4-Un par de gafas con culos  de hombre y mujer reflejados en los cristales. 5-Tres espinas de la corona de Jesús. 6-Cruz con botellas de Pepsi Cola. 7-Trozos del Lignum crucis. 8- Lamparita de carburo de minero. 9- Servilleta utilizada en la Última Cena. 10- Silla eléctrica a escala reducida. 11- Un diente de Santa Genoveva de París. 12- Mesa de ping-pong con pelotas de escayola. 13- Un pedazo de hueso de San Kevin Kostner. 14- Piezas de motores prensados. 15- Una costilla de Santa Sofía. 16-Casco de motorista pintado al óleo. 17- El mentón incorrupto de San Teófilo. 18- Pila eléctrica en bronce sobre pedestal en el interior de urna de cristal. 19- Costilla de la ballena Moby Dick. 20- Tabla vertical con plato, cuchillo, paquete de “Gitanes” y ducha de teléfono. 21-Colmillo de elefante de Hanibal. 22- Retrete con la tapa levantada. 23- Trozo de la vara de Moisés. 24- Retrete con la tapa bajada. 25- Cíngulo de la túnica de la Virgen María. 26- Paquete de “Camel” a escala gigante. 27- Un basilisco en formol. 28- Lata de sopa Belcamp vacía, tamaño natural. 28- Maná encontrado en el desierto de Afganistán. 29- Rueda de bicicleta que gira sin solución de continuidad dibujando imágenes sicodélicas. 30- Cuerno policromo de unicornio. 31- PC portátil Toshiba modelo T1850. 32- Anillo que San José usó en sus desposorios con la Virgen. 33- Fragmento incandescente de cometa. Antes de cruzar la calle asegurarse de qué lado…

 

 

 

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