Escritos flamencos de Balbino. Enrique Morente hijo. Un artista nato

Enrique Morente hijo. Un artista nato

 

Balbino Gutiérrez

 

Afirmaba en ocasiones anteriores que Enrique Morente hijo tiene madera de artista. Le faltaba por confirmarlo en la plaza de Madrid, y vaya si lo ha confirmado  en la noche del 23 de junio de 2012, en el Teatro de la Abadía de la capital de España  y en plena Suma Flamenca. Y esto frente a unas circunstancias de presión y tensión en un grado de intensidad como pocas veces se suele dar. El reto máximo que se le puede presentar a un artista joven en sus inicios. Y Enrique Morente hijo, gustó, convenció y triunfó con una sala repleta que se le entregó puesta en pie al finalizar su deslumbrante actuación.

Comenzó detrás de bambalinas con una canción a dúo con su hermana Soleá Morente que, en letra de Aurora Carbonell, expresaba un recuerdo sensible al genial artista, marido y padre, que nos fue arrebatado por la mala fortuna en 2010.  Luego, Enrique se sentó junto a la atenta  y flamenquísima guitarra de Carlos de la Jacoba para ofrecer un abanico de cantes por caña, soleares, malagueñas, granainas y tientos, principalmente del repertorio de su padre, pero evocando el fondo y en ningún modo haciendo la copia de las formas, sino moviéndolas y aportando giros y recursos originales en gran medida. Controlaba los tonos y la voz, el ritmo, la gesticulación: todo un ejemplo de saber cantar y estar en un escenario y ante una audiencia admirada.

A la pareja triunfante se le unió un grupo de siete jóvenes músicos, incluido Tomatito hijo -quien con solo 14 años de edad ofreció antes un recital de auténtico virtuoso-  para continuar con temas de ‘Encima de las corrientes’, por bulerías, más estribillo de ‘Nanas de oriente’, y ahora Enrique Morente hijo tuvo la habilidad de dirigir también a la pequeña orquesta, controlando los tiempos, la intensidad, los remates, para mostrar  un dominio sorprendente del espectáculo muy pocas veces exhibido en el flamenco y con este tipo de números. Una versión por tangos muy personal y muy aflamencada de ‘Chiquilín de bachín’, con todo el grupo en escena, terminó por confirmar las impresiones de excelencia que había ido creando.

Enrique Morente hijo vino, vio y venció. A partir de su noche en Madrid puede tener confianza en sí mismo y sólo ser fiel a tres constantes: afición, trabajo e inspiración.

Enrique Morente hijo con unos meses de edad en brazos de su padre, el 24-6-1990 (foto de Fidel García. El Sol)

 

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