Escritos flamencos de Balbino. A la gran maestra del cante Carmen Linares

 

 

Ofrezco a los lectores de estas páginas seis escritos sobre trabajos de Carmen Linares que publiqué  a lo largo de los años en El Sol, El País y La Razón, y que abarcan  dos décadas de la carrera de la cantaora. Con esto deseo felicitarle el año 2012 a ella, a Miguel, y a sus hijos, y presentar a los admiradores de Carmen, que son muchos, un ramillete de textos posiblemente desconocidos para algunos.

 

 

  1. 1.     Expectación y Apoteosis

 

(Carmen Linares, Paco Cortés (toque), El Choco y Emilio de Caño Roto (palmeros) Casa Patas.

 

(Publicada en El Sol el viernes 1 de junio de 1990)

 

Se quedó pequeño el local. Al poder normal de convocatoria de Carmen Linares se añadía, sin duda, la circunstancia capital de poder oírla sin el distanciamiento que produce el protector micro. ¿Sabría defenderse sola? ¡Vaya si supo! En realidad estuvo acompañada espléndidamente en todo momento por la maravillosa guitarra de Paco Cortés, una pura filigrana de la Alcaicería.

 

Logrado un silencio prodigioso, la voz de Carmen comenzó a escucharse frágil y entrañable, primero por malagueñas, después por tientos: “Tú ya no mandas en mí/ me peine como me peine/ ya no me peino pa ti”. Seguidos de unas cartageneras auténticas y no de cualquier cosa que suene a cante de Levante. Y de allí saltó a Huelva para cantar unos fandangos jondos y flamencos.

 

Terminó la primera parte y ya estaba creada la atmósfera de noche grande. Las caras expresaban felicidad por lo escuchado y por la promesa cierta de lo que quedaba. Las alegrías de Cádiz abrieron el repertorio. Siguieron unas bulerías por soleá de las que ya no estamos acostumbrados a oír, flamenquísimas y perfectas de compás. En las siguiriyas, la emoción subió de grado y su tercio final: -“Como sé que contigo no me he de lograr/ así mis penas en vez de pa menos/ siempre van a más”- dejó a la audiencia con los corazones temblando…

 

Carmen Linares demostró también que es una especialista en los cantes a compás. Ya lo había puesto de manifiesto en la bulería por soleá, y lo confirmó con las bulerías y los tangos del Albaicín. El rajo y la cadencia de la de Linares harían ágiles a los cojos y reaccionar a los paralíticos.

Igual que reaccionó el respetable que, puesto en pie, se oponía a que Carmen se callara y le obligara así a reanudar su encuentro con la monotonía.

 

 

 

 

2. Entrevista a Carmen Linares

 

La cantaora estrena el domingo una singular misa

 

“En el flamenco hay gente que nunca se ha tomado en serio a la mujer”

 

(Publicada en El Sol el 14 de diciembre de 1990)

 

Su grito por siguiriyas suele poner lágrimas en los ojos de los aficionados más exigentes. Se dice de ella que posee el estilo de cante más depurado del momento y, tras veinte años de difícil y dura carrera profesional, sigue alentando la misma ilusión de sus comienzos.

 

Carmen Pacheco Rodríguez vive en Madrid desde hace mucho tiempo. Linares, la ciudad cercada por las minas y los aires de tarantas, la vio nacer. Cuatro años en tierras de Ávila, en las que su padre trabajaba de ferroviario, dieron, tal vez, a su voz flamenca ese matiz profundo que eriza la piel de quien la escucha. Su larga trayectoria artística repleta de éxitos y premios entre los que destacan el del Concurso de Cante de La Unión, en 1978, y el Ícaro en 1988, la ha situado en un lugar preminente en la jerarquía del flamenco.

 

“Comencé a cantar a la edad de ocho años en mi casa, porque mi padre tocaba la guitarra y me acompañaba. No es que fuera un gran tocaor, pero tenía un gran sentido del compás y daba los tonos exactos. Por eso yo he estado siempre obsesionada con las guitarras y no puedo soportar a alguien que no me acompañe bien”, recuerda Carmen.

 

La vocación de esta mujer, madre de tres hijos, no tiene parangón en la historia del cante. A excepción de la influencia de su padre, ella no conoció ni vivió lo que se dice un ambiente flamenco. Es solo a partir de los 15 años de edad cuando entra en contacto con aficionados y profesionales de las peñas y de los tablaos, entonces en su época dorada.

 

“He escuchado a mucha gente en Chinitas y en Torres Bermejas, donde trabajé; también en  Los Canasteros. Los tablaos fueron para mí una escuela inapreciable e insustituible. Camarón, enrique Morente, La Perla de Cádiz, Pepe el de la Matrona, y muchos más fueron mis compañeros y de ellos aprendí. Y no es que yo haya querido imitar a ninguno, sino que inconscientemente se me quedaron cosas de todos”, dice con cariño y nostalgia la artista, la cantaora más completa y de expresión más personal en la actualidad, según los entendidos y la crítica especializada.

 

Carmen domina a la perfección todos los estilos, pero es en las siguiriyas donde su nombre está alcanzando rasgos sobresalientes y ya ha conseguido entrar en un Olimpo, habitado hasta ahora, con la salvedad de la Niña de los peines, por varones. Sin embargo, Carmen confiesa con cierta  amargura que ser mujer no le ha ayudado en el ámbito del flamenco, en el que, como en tantos otros, no se las considera lo suficiente:

“Yo nunca tuve problemas a nivel personal, al contrario, muchas personas me apoyaron siempre; en cambio, en el nivel profesional hay gente que jamás ha tomado en serio a la mujer, y a mí tampoco me han regalado nada. Si hubiese sido hombre, me habría sido más fácil llegar a donde estoy”.

 

Sus extraordinarias facultades tímbricas y su gran versatilidad artística sedujeron a varios directores de teatro y danza, que le asignaron papeles relevantes en diversas obras escénicas como  Las Arrecogías del beaterio de Santa María Egipciaca, La historia de los Tarantos, La Verbena de la Paloma, La Chulapona, y El Amor Brujo, entre otras.

Flamenco para una Misa en Navidad, cuyo estreno tendrá lugar el domingo en la iglesia de San Esteban, Fuenlabrada, es un encargo de El Planeta, un activo club  flamenco de esa localidad, que ya promocionó el año pasado un evento de parecidas características, protagonizado por Enrique Morente.

 

Misa Flamenca

“Se trata de una adaptación de textos de misa a los palos flamencos apropiados, aunque con aportaciones personales y la incorporación de los pies en substitución de la percusión normal. Para ello, hemos contado con el bailaor Javier Barón, que es un lujo, y, gracias a su gran clase y al extremo cuidado que hemos puesto en esta inclusión, confiamos en que saldrá algo solemne y respetuoso”.

 

Rafael Riqueni, el virtuoso guitarrista de Triana, se encarga de los arreglos musicales; el maestro Chano Lobato, al cante, y el exquisito tocaor granadino Paco Cortés completan el cuadro de artistas que intervienen en esta peculiar liturgia. “Los he elegido a ellos porque me gustan muchísimo. Todos tienen una gran personalidad y encajan perfectamente en la obra”.

Carmen Linares continúa hablando con pasión del momento en que se dejará oír su voz ante el decorado único de un retablo de José de Churriguera. Y en sus ojos brilla el fuego oculto de quien, después de muchos años de entrega, trabajo y triunfos, no quiere dejar de seguir soñando.

 

 

 

3. En el origen del arte

 

Carmen Linares con Chano Lobato, Rafael Riqueni, Paco Cortés, Javier Barón

 

“Flamenco para misa de Navidad”

 

Iglesia de San Esteban, Fuenlabrada, Madrid, 16-12-1990

 

(Publicada en El Sol el 18 de diciembre de 1990)

 

 

No era preciso ser católico practicante para asistir al acto de fe flamenca organizado por el grupo El Planeta y el ayuntamiento socialista de Fuenlabrada. 30 minutos antes de dar comienzo la peculiar misa, los fieles y aficionados ya abarrotaban la majestuosa iglesia de San Esteban.

Los oficiantes: cinco espléndidos artistas y un conjunto de música de cámara. El planteamiento, absolutamente ortodoxo, casi tridentino: introito, kirie, gloria, credo, santo y agnus dei; es decir, alegrías, peteneras, bambera-fandango, media granaína, malagueña del Mellizo, toná, debla… ¡una liturgia maravillosamente flamenca!

Rafael Riqueni, el guitarrista y arreglista musical de la obra, abrió la ceremonia con un aire por alegrías, acompañado por su grupo. Los sones luminosos de Cádiz inundaron el venerable recinto. La acústica eléctrica comenzó a jugar desagradables pasadas, que fueron milagrosamente corregidas. Después, el recogimiento, la emoción y, finalmente, la explosión de júbilo de todos los asistentes.

Carmen Linares, la primera sacerdotisa hizo estremecer al auditorio. Por siguiriyas y peteneras estuvo sublime, pero en los tientos alcanzó la perfección. ¡Qué hermosura de tonos, de elegancia, de armonías y, sobre todo, qué flamenca! Su voz y su sabiduría son de esas maravillas con las que se sueña.

El maestro Chano la secundó en el cante, y, el hombre de las mil gracias se transfiguró, se volvió solemne. ¡Cómo cantó!, sus bulerías arrancaron unos aplausos calientes e interminables. Y cuando aún no se habían apagado, se apareció un ángel: Javier Barón. Su baile tuvo más alas que nunca, si no, ¿de qué modo podía lograr aquellos zapateados etéreos que ofreció por soleares siguiriyas y alegrías? El joven bailaor sevillano supo acertar en la sobriedad y en el sentido de su papel.

Flamenco para una misa en Navidad no es una misa flamenca más. No es uno de esos montajes repetidos en el pasado, algunos de ellos con grandeza. Se trata de una obra que ennoblece el lugar, al tiempo que el lugar ennoblece a la obra.

 

 

 

4. Círculo perfecto

 

Carmen Linares

 

Recital de canciones populares andaluzas y flamenco

 

(Publicada en El País  el 19-12-1994)

 

Carmen Linares, cantaora; Paco Cortés, guitarra; Miguel A. Cortés, 2ª guitarra; Juan Parrilla, flauta; Bernardo Parrilla, violín; J. A. Galicia, percusión; Julio Blasco, contrabajo. Iglesia de San Esteban. Fuenlabrada (Madrid), 17 diciembre.

 

Federico García Lorca quizá soñó alguna vez que alguien como Carmen Linares cantara las canciones que él recopiló en su tierra. Canciones o cantares de cuna, de amor, de honor, de pasión y de orgullo que la gente del pueblo aprendía de boca en boca o de puerta en puerta, y que después saltaron a los escenarios del mundo a través de versiones más o menos afortunadas en forma de tonadillas o de lieder, según el género del intérprete.

 

La versión que pudimos escuchar en el solemne marco del templo de San Esteban cierra, a mi juicio, el círculo de un proceso y lo hace de manera afortunada gracias a la sensibilidad y facultades excepcionales de una artista como Carmen, que ha sabido intuir el tratamiento adecuado al espíritu originario de esos cantes – 10 en total, con la adición de las Sevillanas del siglo XVIII y el romance de don Boiso o de Rosalinda- que no sería otro más que el del flamenco o, al menos, el del protoflamenco.

Varios estilos les sirven de soporte musical y rítmico en consonancia feliz con cada uno de ellos: de la bulería a los tanguillos pasando por la petenera y las guajiras. Pero no sólo fue inmensa la expresión de Carmen Linares, también su compostura llena de dignidad hizo volcar las miradas permanentemente sobre ella, cientos de miradas de las que no se permiten el más mínimo ruido ni la menor distracción.

 

Hubo una segunda parte con rondeñas, campanilleros y bulerías navideñas, en las que la artista puso de relieve su vertiente investigadora, aportando novedades en las coplas con algunas de Bernardo de los Lobitos y Corruco de Algeciras, un extraño cantaor muerto a los 27 años de edad en la batalla de Teruel. En todo momento, Carmen Linares se sintió a gusto con su grupo, casi una pequeña orquesta de cámara, en el que no sólo destacaron los dos hermanos granadinos, sino igualmente la flauta y el violín de los otros dos hermanos, éstos jerezanos. La percusión de José Antonio Galicia imprimió nervio sin estridencias a un concierto titulado por el ángel del flamenco.

 

 

 

 

 

5. 2ª Entrevista a Carmen Linares

(Publicada en La Razón el 30 de noviembre de 2008

 

Carmen Linares:

“Me he puesto al servicio de la poesía de Juan Ramón Jiménez”

 

Es la máxima representación de mujer, considerada de manera unánime como la cantaora más importante de la actualidad y una de las mejores cantaoras en toda la historia del flamenco. Tras una espléndida y dilatada trayectoria profesional y una extensa y variada discografía, Carmen Linares publica estos días su décimo álbum, Raíces y Alas– un homenaje en el 50 aniversario de su muerte al genial poeta Juan Ramón Jiménez-, con música del guitarrista y compositor Juan Carlos Romero. En este disco, editado en el sello “Salobre” de su propiedad, la artista de Linares interpreta con gran altura jonda, lírica y musical diez poemas “elejidos” entre la inmensa obra del premio Nobel de Moguer. 

 

¿Por qué adaptar al flamenco la poesía de Juan Ramón Jiménez?

 

Yo tenía la idea de cantar poemas de JRJ  desde hace mucho tiempo, pero me daba mucho respeto porque sabía de la gran dificultad de su poesía. Hablé con Juan Carlos Romero, paisano del poeta y poco a poco fuimos trabajando la idea y eligiendo los poemas. Se los pasaba a Juan Carlos, él les ponía su música y yo los cantaba a mi manera, claro. Nos hemos puesto al servicio de la poesía de Juan Ramón. Si ésta nos inspiraba una balada, pues se hacía una balada. La poesía dedicada a Zenobia es una canción.

 

¿Ha sido muy laboriosa la tarea?

 

Hace tres años que llevamos trabajando en el disco. Sin prisas pero si pausas. Hemos leído todos sus cancioneros. Aunque la poesía de JRJ no es fácil, es muy profunda y utiliza palabras sencillas que son sentencias. Pasa algo así con las coplas flamencas tradicionales. Es un poeta muy andaluz tiene un aroma muy andaluz y eso merecía que le dedicáramos todo nuestro esfuerzo.

 

¿Tan mal está la industria del disco para que lo haya auto editado?

 

Sí que está mal… Lo he producido yo… No llegué a un acuerdo con la casa discográfica porque me ponía unas condiciones inaceptables y decidí sacarlo por mi cuenta. Yo quería trabajar a mi aire y dedicando el tiempo que fuera necesario y la casa discográfica no me lo permitía. Así que al final decidí publicarlo yo, aunque me ha costado un dineral.

 

¿Qué aporta este nuevo trabajo a su rica discografía?

 

Este disco es el segundo que yo hago sobre poesía, pero éste es más mío. El anterior fue el que hice con Manolo Sanlúcar en “Locura de brisa y trino”, con textos de García Lorca. El sistema de trabajo con Juan Carlos Romero ha sido parecido. Él ha hecho una música de gran calidad, porque tiene muy buen criterio. Y yo he querido también hacer algo bueno y que sean merecedores la música y mi cante y que le hagamos justicia a ese genial poeta de Huelva.

 

¿Cómo ve el momento actual de la mujer en el flamenco?

 

En el baile hay mujeres maravillosas, en la guitarra no existimos. Y en el cante hay muchas mujeres jóvenes que quieren ser cantaoras, pero claro, están viviendo otro momento muy distinto al que yo conocí. Ahora mismo por el problema de las casas de discos les exigen hacer temas para que el disco dé un pelotazo y ese tipo de cosas. Cuando yo tenía la edad de ellas no tenía ese problema, cantaba lo que yo quería y hacía los discos que quería. Y ahora, discos de flamenco puro, o sea de flamenco tradicional no se hacen muchos, porque se está buscando otro camino. Y yo no sé si influye que las casas de discos quieren temas más comerciales o que el mundo está cambiando. Yo siempre he hecho discos tradicionales y ahora tengo la suerte de poder hacer lo que yo quiera. Y la gente joven que empieza, tiene que afinar aún más y lo tienen un poco confuso.

 

¿Y sobre el panorama general del flamenco?

 

El flamenco está en un momento extraordinario. Yo soy totalmente optimista. Se nos hace más caso en los medios de comunicación. No el suficiente, pero tenemos mucho más apoyo que antes. Y creo que hay un gran interés por el flamenco y no sólo en España, en el mundo entero. Entonces, pienso que es un gran momento para el flamenco. Pero también creo que está cambiando, porque la vida está evolucionando y la gente no tiene los mismos problemas que había antes. Antes había hambre y otros problemas. Entonces las letras cambian. Ahora se canta más a poetas. Se hace más la poesía de autor…Vamos a ver en qué desembocamos.

 

¿Siente responsabilidad cuando sabe que es considerada una maestra indiscutible del cante?

 

Yo me siento responsable, pero ante mí misma. Yo no hago las cosas para que las generaciones que vengan me tomen como ejemplo. Si me toman, ¡fenomenal!…Hago las cosas que creo que tengo que hacer y siempre las hago para mí misma para sentirme yo bien. Lo que hago es lo que me gusta hacer. Si luego me toman de ejemplo, pues magnífico y si luego a la gente joven, le puede  servir lo que yo hago, para orientarles un poco el camino, pues estupendo.

 

Usted posee una colección de premios importantísimos, ¿con cuál o cuáles se siente más satisfecha?

 

El primer premio que a mí me dieron, que fue en un concurso de radio, me hizo mucha ilusión.  Me regalaron una muñeca que se llamaba Cotito. Yo era una niña y ya cantaba  flamenco y eso me hizo mucha ilusión, pero claro no se puede comparar con los premios que tengo ahora. Pero creo que todos los premios tienen su importancia. Hay algunos que a mí me han hecho más ilusión por lo que representaban, por ejemplo, el Premio Nacional de Música, o la Medalla de Oro de Bellas Artes, me hizo mucha ilusión porque me di cuenta de que estábamos compitiendo con otros géneros y que realmente al flamenco se le estaba empezando a considerar un género de música. El estar mi nombre compitiendo con cantantes de ópera u otros… cuidado a mí eso me satisfacía mucho, pero precisamente por eso, porque estábamos entrando en un terreno en el que suponía mucho para el flamenco. Esos premios me los daban a mí pero era también un reconocimiento a la música del flamenco.

 

¿Y sus nuevos proyectos para el futuro?

 

Hay un estreno en el Maestranza de Sevilla con Los desastres de la Guerra, Pero quiero principalmente hacer una serie de conciertos con este nuevo disco, con Raíces y alas y llevarlo al mayor número de escenarios.

 

 

 

 

6. Exquisita Carmen  Linares

 

(Publicada en La Razón el 7 de marzo de 2009

 

XXV Jornadas Flamencas «Raíces y Alas». Cante: C. Linares; guitarra: J. C. Romero; recitados: M. Palenzuela; Percusión: T. di Geraldo. Teatro del C. C. Tomás y Valiente, Fuenlabrada, Madrid.

 

«El alma llena de rosas» dice un verso de Juan Ramón Jiménez que Carmen Linares cantó por tangos. Y lleno de exquisitez fue el concierto que nos ofreció la gran cantaora en su estreno de «Raíces y Alas» en Fuenlabrada. La apuesta de cantar por flamenco al Premio Nobel de Moguer ya la ganó en el disco, que ha recibido el premio de la Academia de Música al mejor álbum flamenco de 2008. Y ahora ganó el reto del directo con la entrega y sobriedad de su cante, con la puesta en escena de Pepa Gamboa en la que se incluían espléndidos recitados del actor Miguel Palenzuela, y, especialmente, por confiar en la música y orquestación de Juan Carlos Romero. Carmen Linares interpretó los diez cantes del CD, que corresponden a otros tantos poemas del genial poeta onubense. Bulería por solea, tangos-rumba, nana y rondeña, alegrías, siguiriyas, fandangos, toná, bulerías, balada y soleares; y supo cantar la hermosa poesía de Juan Ramón extrayendo la propia música de sus versos.

En el desarrollo de los temas se fue incorporando una orquestina de cámara y su armonización fue sutil. Son raras las veces que se alcanza una conjunción tan feliz para acompañar a una voz flamenca. La voz generosa de la de Linares, avezada ya en estas empresas, destacó con su magisterio y el público se lo agradeció arrancando dos propinas. Un magnífico final para la tercera noche del Tomás y Valiente, en unas Jornadas Flamencas que constituyen ya una referencia de programación flamenca a nivel nacional.

 

 

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s