Escritos flamencos de Balbino. Miguel Poveda

 

 

 

Dos escritos sobre el cantaor Miguel Poveda

 

Balbino Gutiérrez

 

  1. 1.     Viento del Este

(Texto que aparece en el libreto del CD del primer disco de Miguel Poveda,  Nuevos Medios, año 1995)

 

Aun tras un espectacular éxito en la XXXIII edición del Concurso Nacional del Cante de las Minas, de La Unión, 1993, alzándose con los cuatro primeros premios de los seis estatuidos, muchos creyeron o creímos que el nombre de Miguel Poveda pasaría a engrosar las listas de los galardonados en certámenes, que suelen caer en el olvido y permanecen sólo en el fichero de los especialistas y eruditos. ¿Quién podía apostar por el futuro de un jovencísimo muchacho payo, nacido en las cercanías de Barcelona?

Sin embargo, el nombre fulgurante de Poveda no se perdió; por el contrario, continuó haciéndose oír en festivales, recitales, diarios, revistas, saltando a la televisión e incluso al cine. Entonces otros dijeron: “eso es un invento de los críticos para tener de qué hablar y de los creadores de imagen con el fin de vender, ¿cómo puede ser cantaor de flamenco un catalán que ni siquiera lleva sangre andaluza…?”

Los prejuicios de dentro y de fuera, siempre los prejuicios que tanto dañan a los artistas y al arte. Pero el flamenco ya es más fuerte que todo y puede cruzar el aire, montes y barreras y encarnarse en un joven de 22 años, que vio la luz y creció a cientos de leguas de los seculares y míticos triángulos y fuentes, que riegan o geometrizan Andalucía. La savia vital del flamenco inundó las venas de Miguel Poveda, Badalona, 1973.

Y aquí está su primer disco para demostrarlo. Nueve palos sabiamente elegidos y valientemente cantados, Y una cadena de corrientes e influencias, de Chacón a Mairena, del Gloria a Juan Varea, de Camarón a Joselito Soto, de Pepe Habichuela a Moraito. Tradición y modernidad: Jerez, Triana, y también Madrid “que es donde está el cogollo”. Y una voz clara que se queja con verdad y se quiebra sin romperse. La voz de Miguel Poveda que no se parece a ninguna: ¡un milagro en tiempo de contagios!

 

 

  1. 2.     Miguel Póveda. De la raza de cantaores artistas

 

(Revista del Festival Internacional del Cante de las Minas de la Unión, edición XLVI)

Miguel Poveda canta en la 46 edición del Festival de Cante de las Minas. Miguel vuelve de nuevo al pueblo de La Unión que le vio nacer artísticamente, y que lanzó su nombre a los cuatro puntos cardinales del mundo flamenco. Cuatro fueron los premios que obtuvo el joven cantaor catalán en 1993, que hicieron de él -con las campanas al vuelo de la prensa especializada- una figura resplandeciente, que, sin embargo, no se dejó deslumbrar por los peligrosos encantos de la fama súbita: “Que me vendieran por ganar la Lámpara Minera como el nuevo genio del flamenco fue muy fuerte, porque sólo tenía 20 años y cantaba normalito”, diría Miguel en una entrevista años más tarde, perfectamente consciente de los riesgos superados. Y venció porque en él se daban una serie de características necesarias para lograrlo: su categoría humana, su indudable madera de cantaor, y una voz que no se parecía a ninguna otra. Esto último también lo afirma Poveda de manera consciente, y, un humilde servidor -que tuve el privilegio de escribir la presentación de su primer disco Viento del Este– así lo destacaba: “…Una voz que no se parece a ninguna otra en tiempo de contagios…”. Yo me refería a que estábamos viendo la formación de un joven cantaor que no se dejaba llevar como la mayoría de los de su generación, por la vana pretensión de ocupar la plaza que Camarón había dejado vacante.

Desde entonces han transcurrido once años y la promesa de futuro se ha realizado superando todas las mejores expectativas. Miguel Poveda no sólo se ha reafirmado paso a paso como un gran cantaor, que no es poco; es igualmente un artista creativo e inquieto. El camino recorrido por Miguel desde La Unión es impresionante. Cinco trabajos discográficos propios: tres de flamenco puro, Suena Flamenco y Zaguán, además del primero mencionado; y dos innovadores con la poesía, incluso en catalán ¿por qúe no si apetece?, como materia prima, Poemas del Exilio y Delglaç. Su participación en obras colectivas como Neruda en el corazón o Punto de Encuentro… Sus recitales le han llevado por una gran cantidad de países de todos los continentes y en las más prestigiosas salas, teatros y Festivales. Pero es también su inquietud artística, como señalaba antes, muy digna del mayor elogio e interés. Como hombre de su tiempo, Miguel ha querido abrir su arte a otros géneros colaborando para el cine, el teatro, La vida es sueño de Calderón, o con otras corrientes musicales, la copla con Martirio; el jazz con Joan Albert Amargós, el tango argentino con Rodolfo Mederos, y la música Qawwali de la India… Y por todo eso, Miguel Poveda,  ya está en la senda de los Morente, Carmen Linares o Mayte Martín, quienes, sin venirles de raza, sí han creado la raza de cantaores artistas, que han hecho del flamenco un arte musical de nuestra época y lo han insertado en las sensibilidades de los aficionados y melómanos del siglo XXI.

 

 

 

 

 

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