Morente, un genio entrañable III

Por Balbino Gutiérrez

Contenido post III

8.- TRES CONFERENCIAS                                                              

     (I. La pasión por las artes)                                                                    

     (II. Enrique Morente, Un paradigma

de creatividad musical)                                                               

     (III. Enrique Morente, cantaor) 

 

En este tercer post de la I parte se recogen tres conferencias de las seis que he pronunciado sobre el maestro en diversos foros y desde la década de los 90: La pasión por las artes según Enrique Morente (2004), Paradigma de creatividad musical (2008) y Enrique Morente, cantaor (2009). Dos anteriores en el tiempo a éstas, que permanecerán inéditas,  llevan por título: La poesía culta en la obra de Enrique Morente (Casa Patas) y Enrique Morente, el transgresor (anfiteatro del Colegio Oficial de Médicos de Madrid). La sexta, A Enrique Morente, un genio entrañable, es posterior a su fallecimiento y la leí el 13 de abril de 2011 por invitación de la Universidad de Navarra y como homenaje que allí se le tributó. Se recogerá pues en la II parte de este libro o Epílogo y IV post . Entre todas ellas configuran un apartado de reflexión y análisis sobre la casi totalidad de la obra de Morente a la vez que nos permiten adentrarnos en el retrato de su personalidad humana.

He creído conveniente ofrecer los textos originales correspondientes a la fecha de su preparación y lectura, con el fin de mostrar la atención que he mantenido a lo largo de las últimas décadas por la figura y la carrera del cantaor amigo. El resto de la obra de Enrique Morente no expuesta en estos trabajos se presenta en otros capítulos de este volumen, completando así mi análisis e inventario de su obra. Soy consciente, sin embargo, de que no agoto ni mucho menos el campo de la investigación de la producción morentina, pero sí pienso que aporto una amplia base de información y estudio de la misma, que me servirá de acicate y ayuda para nuevos trabajos así como para actuales y futuros investigadores del inmenso legado artístico del maestro granadino.

I.                  “La pasión por las artes según Enrique Morente”

Conferencia impartida en el 44 Festival Internacional del Cante de las Minas, 2004.

La pasión por las artes se manifiesta a lo largo de toda la obra de Morente. Una pasión única en la historia del flamenco. No por afán de originalidad y de estar a la moda, sino por la necesidad de Morente de unir aquello que más ama en la vida, que es el flamenco; de unirlo al teatro, al cine, a las músicas, a la poesía llamada culta, a todas las artes, al arte, en definitiva,  porque como él mismo ha declarado en muchas ocasiones: Yo creo que no hay músicas aparte, ni arte aparte. Cuando digo unir, no me estoy refiriendo exclusivamente al término de fusión, de fusionar, sino también al diálogo y al encuentro con otras artes. También me refiero a adaptar. Adaptar música, ecos, sonidos y soniquetes flamencos a las empresas artísticas para las que se solicita la extraordinaria capacidad creativa de Morente, a la manera como se solicita a un compositor de música la banda sonora de una película, o los efectos sonoros que acompañan a un espectáculo determinado.

Para ir descubriendo su pasión recorramos la insólita trayectoria de Morente en la que con su inventiva y su personalidad de cantaor de prodigiosa voz libre, ha contribuido a realzar incluso las artes plásticas: flamenco para una exposición en Ámsterdam del pintor José Antonio Sicilia, y flamenco para cantar una receta de borrachuelos de Málaga de Picasso, y flamenco también para cantar a las manos del genial pintor malagueño. En estos últimos días, está juntando en la Alhambra su voz a la de Ute Lemper, una popular y extraordinaria cantante alemana.

Teatro

Comencemos por la relación de Enrique Morente con el teatro. Dicha relación tiene su origen en la temprana afición de Morente por este arte, en sus primeros tiempos de cantaor cuando frecuentaba el C. M. San Juan Evangelista de Madrid, no sólo para cantar, sino para participar en los montajes de actores amateurs que se representaban en ese Colegio. Más tarde, en la década de los setenta, trabajó ya como profesional con el autor y director jienense Jesús Campos García, un prolífico escritor y personaje anárquico que obtuvo el Premio Lope de Vega en el año 1974.

Con él colaboró en 7000 gallinas y un camello, estrenada en abril de 1976. En ella Morente era cantaor y además representó un papel doble: el director de orquesta y el de un pícaro dicharachero, llamado Tijeretas. Entre los efectos escénicos extravagantes se encontraba el propio cantaor, que era descolgado del techo cabeza abajo por una maroma para ponerse a dirigir una orquesta de cámara. En 1980 se repitió la actuación de Morente como cantaor y actor en un ciclo de obras del autor amigo antes citado, que tuvo lugar en el Teatro María Guerrero de Madrid.

Pero dejando atrás estos escarceos, sin duda interesantes y curiosos, de nuestro cantaor dentro del mundo de la farándula, abordemos la parte esencial de la creación morentina para el teatro, que se manifiesta en varias direcciones, con dos apartados principales. Estos son:

1º. Colaboraciones para obras de teatro de tema andaluz,

2º colaboraciones para tragedias griegas.

La primera de las obras del primer apartado se estrenó en 1981, en el Teatro de la Comedia de Madrid. Se trató de Las Arrecogías del Beaterio de Santa María Egipciaca, del poeta y dramaturgo granadino, José Martín Recuerda. Y cuyo director fue Adolfo Marsillach. Aquí, la música que Enrique elaboró no la cantó él mismo, sino una muy joven Carmen Linares. En una entrevista por escrito que el gran actor y director catalán tuvo la amabilidad de enviarme, decía refiriéndose a Morente:

“Nuestro trabajo conjunto en la obra resultó muy agradable y profundamente enriquecedor. Hasta que conocí a Enrique, siempre me había acercado al flamenco con una irritante mezcla de ignorancia y curiosidad. Con Morente me asomé a ese insospechado balcón del duende y del misterio…”.

Las otras obras de tema andaluz en las que trabajó el cantaor fueron de Federico García Lorca y con la dirección de Miguel Narros. En primer lugar, Yerma, representada en 1986 en el Teatro Español para conmemorar el estreno de la tragedia lorquiana en 1934, con la gran Margarita Xirgu; y en segundo lugar Así que pasen cinco años, estrenada en 1989, también en el Teatro Español. Las colaboraciones para estas dos obras fueron la base del disco En la Casa-Museo de Federico García Lorca, de 1990, y en ellas encontramos asimismo la materia que ha constituido la esencia de tantos y tantos recitales extraordinarios de Morente.

En relación al apartado temático de la tragedia griega, Morente trabajó con el citado Miguel Narros y José Luis Gómez. Para éste hizo de actor y cantaor en Edipo Rey, de Sófocles, estrenada en 1982, en el Festival de Teatro Clásico de Mérida y he aquí lo que el propio José Luis Gómez decía hablándome de la labor de Morente:

“Se trataba de interpretar la música para esta tragedia, compuesta por un gran compositor griego actual. La música está inspirada en los cantos modales de la liturgia ortodoxa. Pensamos entonces en las concomitancias de esa música con el flamenco, por cuanto éste se origina, en parte, en los cantos de la música bizantina, según don Manuel de Falla. Necesitábamos encontrar la persona idónea dentro del mundo del flamenco, cosa que no era fácil. Así que pensamos en Enrique Morente. Su trabajo consistió en “vehicular” los textos de la obra, en traducción de Agustín García Calvo, a través del eco flamenco de la voz de Morente. Se puede hablar pues de una fusión entre la música griega y el espíritu del cante flamenco. El resultado fue espléndido. Y gustó mucho al público y a la crítica”.

Fedra fue la otra gran tragedia griega para la que Morente compuso su música. Con dirección de Miguel Narros y el baile de Manuela Vargas, en el papel de la heroína, la obra fue estrenada igualmente en el Festival de Mérida en julio de 1990 y luego llevada al teatro Albéniz de Madrid en el mes de septiembre. “Fedra por peteneras”, era el título de la reseña que de la obra escribió A. A. Caballero, quien decía: “…Después de su cantatata con orquesta sinfónica (se refería al Alegro-Soleá) y del concierto para una Misa Flamenca, sin duda Morente aportará a esta Fedra una nueva muestra de su talento creador. Ha compuesto un ballet muy moderno, pero sin perder de vista la inspiración flamenca en estilos claramente distinguibles, entre otros la soleá, la bulería y, sobre todos ellos, la petenera…”.

Y, con anterioridad, para la temporada 88/89 del Teatro Español, coordinada por Miguel Narros, Morente cantó la música, compuesta esta vez por Rafael Riqueni, para la obra titulada La Reina andaluza, en una producción del Centro Andaluz de Teatro. De esta obra queda una preciosa soleá en la que Morente da unos tonos realmente originales.

Y para glosar la pasión de Morente por el teatro no puedo terminar sin comentar una empresa singular que vio la luz en abril de 1988, en Santa Fe, cerca de Granada. Me estoy refiriendo a lo que se podía denominar el musical de Morente. Me refiero a El Loco romántico.  Aquí Morente reunía todas las artes que le apasionan: el cante, el baile, la música, la poesía y el drama:

“…Se trata de un montaje escénico basado en la novela más universal de nuestra literatura, Don Quijote de la Mancha, y fundamentado musicalmente sobre los llamados cantes de ida y vuelta… Está dedicado a Luis Rius, poeta español de México…”.

Les comunico algunas de las consideraciones que el periodista Andrés Molinari escribió tras asistir a la única representación que se hizo de este curioso montaje, que muy pocos pudimos ver:

“De plausible y acertada hay que calificar la idea de E. Morente de hacer ese gazpacho entre flamenco de altos vuelos, cantes de ambos mares y teatro de ancho sentido. Por supuesto dejando cada cosa en su sitio…Nunca vi el teatrito de Santa Fe parecido a un corral de comedias. Era de esperar que un andaluz entendiera aquella forma de hacer del sevillano Lope de Rueda, cuando divertía a la concurrencia con sus pasillos cómicos destinados a los entreactos de los dramas serios. Porque sólo en el corral de comedias y en el espectáculo flamenco está permitida la intervención del público con sus interjecciones y adverbios. Y porque sólo por rumbas puede terminar la discusión de Don Quijote y Sancho y la intervención del barbero y el cura. Ingenuidad de los actores, morcillas a diestra y siniestra, carcajada mal contenida en el escenario, auténtica comedia de la que, entre sofisticaciones y bambalinas de altos voltios, está tan sustraída del teatro popular.”

Y en esta obra, que fue un precedente, sin duda, del Rinconete y Cortadillo de Javier de la Torre, contó con la participación de El Güito, que se encargó de la coreografía, y de la cantaora Rosario Muñoz, además de otros conocidos nombres del flamenco, algunos de ellos ya fallecidos, como Montoyita (padre) y Diego Pantoja.

Cine

Con respecto al trabajo de Morente para el cine, en 1988, Morente compuso la música para la serie de televisión de Pedro I el Cruel, realizada por Paco Abad. No era la primera vez que el cantaor había trabajado para el cine. Ya en 1979 prestó unos jaleos y unas sevillanas para que Ángela Molina las cantara en La Sabina, bellísima película de José Luis Borau, para quien Paco de Lucía compuso también una magnífica pieza instrumental. Con anterioridad, en 1975, Morente había participado también en la Carmen de Julio Diamante, junto a Manuel Agujetas, al actor Julián Mateos, fallecido, y otros artistas flamencos, entre ellos, los también fallecidos, Rafael de Córdoba y Enrique el Cojo. (Desgraciadamente, cuando se da un repaso a unos cuantos años de la historia del flamenco, la charla se parece mucho a un obituario).

La serie se emitió en televisión española durante enero y febrero de 1989. Así comentaba Morente su colaboración en Pedro I el Cruel:

Pensaron en un cantaor porque este rey de Castilla, y andaluz en el fondo, era amante de lo judío y lo árabe, y de la cultura. El director quería algo con desgarramiento y con entronque en la música de España. Le busqué una música basada, como toda la música que yo hago, en el cante jondo. Lo que he compuesto lleva percusión, voces, guitarra, violines, flauta, algo de órgano, y también un coro gregoriano. He querido juntar lo místico con lo oriental. Bueno esa es la inspiración. He manejado mi música original, algunas cantigas de Alfonso X el Sabio y dos cantos gregorianos.

Es preciso resaltar que Morente puso después Canto Gregoriano en su Misa Flamenca, sólo que mucho antes de que aquél triunfara en USA y nos lo pusieran de moda por un tiempo en España.

Y esta era la manera entusiasta con que el realizador Paco Abad comentaba el resultado de su experiencia con el cantaor:

“…Después de haber hecho juntos Yo Canto, también para TVE (obra de la que sinceramente no he tenido más referencia hasta el día de hoy), nos pusimos con esta otra serie que para mí fue una experiencia imborrable y fabulosa…Morente se había empapado de Pedro I El Cruel más que ninguno y se metió de lleno en su historia, parecía que se transportaba a la época en la que el rey vivió y a los lugares que frecuentó. Y así salían luego unas músicas y unos gritos andalusíes, que costaba trabajo creer que hubiera podido hacerlos un español del siglo XX. Morente demostró ahí su inmensa talla de creador y de intelectual. Yo escucho frecuentemente en casa la cinta sonora de la serie, habría que intentar sacar un disco de esa obra maravillosa”. (Paco Abad).

La ilustración sonora de Currito de la Cruz, fue la otra gran obra para el cine de Morente. Tuvo su estreno en Sevilla en mayo del 92 con motivo de la Exposición Universal.

“Para crear la banda sonora de Currito de la Cruz, Morente ha querido recoger la tradición musical del pueblo sevillano y andaluz…La composición de más de cuatro horas de música, se ha inspirado tanto en el cante flamenco de la época como en la tradición clásica española. Recopilaciones de don Antonio Chacón, La Niña de los Peines, Manuel Vallejo. Ambientes recogidos y grabados personalmente por Morente en la plaza de toros de la Maestranza y en las calles de Sevilla. Ambientes de la Semana Santa Sevillana de 1991, con voces en la calle, marchas, músicas, etc…”. Leíamos en el programa de mano de la obra.

De su estreno al público el 29 de mayo en el cine al aire libre de la Cartuja nos dio cuenta en una elogiosa y apasionada reseña Manuel Bohórquez:

“Enrique Morente le ha dado voz al silencio. El pasado viernes tuvimos la oportunidad de presenciar un acontecimiento que va a tener una gran importancia en la historia del flamenco…En lo que respecta a la música, Enrique Morente, creo que absolutamente consciente del valor documental de la película no se ha limitado a una mera ilustración de las escenas, logrando una banda sonora con momentos francamente apoteósicos, bellos y emotivos…Su voz tiene tal calidad que en muchos momentos cerramos los ojos para no perdernos ni uno solo de sus prodigiosos melismas. ¡Este cantaor es un verdadero genio!…”. Y concluía el crítico del Correo, valiente defensor de Morente durante toda su carrera profesional: “…Pese a la lluvia los aficionados aguantaron el chaparrón y la cosa terminó con el público en pie aplaudiendo un buen espectáculo: nada menos que dos horas de imágenes de la Sevilla que se nos fue, con música del más importante cantaor del momento” (todavía vivía Camarón) “y del músico más brillante desde los tiempos del gran Silverio hasta nuestros días… Morente le ha dado voz al silencio”, terminaba repitiendo el periodista sevillano.

Músicas

Mayor aún que para el teatro y el cine es la variedad de caminos musicales que Morente ha transitado con su espíritu y voz de cantaor y artista flamenco. Morente ha querido y sigue queriendo dialogar con otras músicas, yo diría que con casi todas las músicas. Y ha dejado su sello y sus huellas desde en la llamada música clásica a la techno, pasando por el canto gregoriano, la polifonía, el jazz, el pop, el son cubano, el bolero, y hasta en la propia música flamenca hecha por otros creadores.

No resulta fácil agrupar la enorme tarea realizada por este genial artista flamenco, aunque lo intentaremos con una pequeña dosis de simplificación. Para mí aparece claro que Morente ha llevado a cabo de manera magistral, inequívoca, y rotunda la tan proclamada, y denostada a veces, fusión del flamenco con otras músicas. Y eso lo consiguió dentro de la música clásica con dos obras bellísimas y complejas: en La Fantasía de Cante Jondo para voz flamenca y orquesta sinfónica, y en el Alegro-Soleá.

La primera de las obras fue estrenada el 16 de mayo de 1986. en el Teatro Real de Madrid, y fue el resultado del trabajo que venía realizando en colaboración con el músico alemán Armin Janssen-Robledo, y que ya había dado fruto con el disco Obsesión y volvería a darlo cinco años después con el Alegro-Soleá. De la gran cantidad de opiniones y reseñas que levantó La Fantasía destacamos los comentarios del programa de mano del citado estreno, que señala la idea de la fusión entre música clásica y flamenco que antes he subrayado:

“Plenamente conscientes de su compromiso, por primera vez en la historia del flamenco y la música sinfónica, un cantaor, Enrique Morente, y un compositor, Antonio Robledo, que ha dedicado la mayor parte de su vida profesional al estudio del flamenco y la música española en general (como Romance de Carmen y don José y La Celestina), se han unido sin ningún tipo de prejuicios ni discriminaciones para crear una obra con el criterio común de que las formas musicales del flamenco son, por su gran riqueza y profundidad, adaptables a un tratamiento sinfónico que en ninguna medida destruye su propio sentimiento…”.

¿Cómo lo consiguieron? Veamos algunas breves explicaciones de los dos protagonistas:

“Es una obra de carácter vanguardista en la que hay influencias no buscadas de la música de Igor Stravinsky…Enrique cantaba letras que él mismo había seleccionado y yo componía y armonizaba a partir de sus tonos y melismas…” , decía Robledo.

Habíamos tenido un trabajo previo muy largo entre Antonio Robledo y yo; y, entonces, las tesituras y todo eso con mi guitarra y mi entonación, primero yo las llevé al piano, al pianista se las llevé yo; las entonaciones, el trabajo gordo previo estaba hecho antes con Robledo… Los ensayos con la orquesta fueron pocos, decía Morente.

Las críticas fueron muy elogiosas en general, pero lo fueron más todavía con la segunda obra de los dos músicos, el Alegro-Soleá, estrenada en Sevilla en septiembre de 1990.

“…Fue hermoso, muy hermoso, en la VI Bienal de Arte Flamenco oír al público acoger con cerrados olés algunas de las flamenquísimas falsetas del piano de Robledo… Y la voz de Enrique Morente, un auténtico prodigio de intensidad expresiva, de identificación con las exigencias de una vía de creación musical nueva, que está comenzando a explorarse. Este Alegro-Soleá es un nuevo hito en la historia del flamenco de nuestro tiempo…este Alegro-Soleá es absolutamente memorable…”. (escribió A. A. Caballero).

“…A Enrique Morente le ha costado trabajo conquistar el alma de los sevillanos, pero al fin lo ha logrado con este Alegro-Soleá…”. (Manuel Bohórquez).

Otra experiencia más insólita con la llamada música culta contemporánea se produjo en marzo de 1993 en la Iglesia San Pablo de Cuenca. Allí tuvo lugar el estreno del Tenebrae Responsoria de Tomás Luis de Victoria, en versión del joven y brillante compositor madrileño, Mauricio Sotelo. Junto al famoso saxofonista Marcus Weiss, Morente cantó flamenco y recitó en latín. De aquel estreno mundial nos decía lo siguiente el musicólogo Faustino Núñez, presidente de la Fundación Antonio Gades:

“…Fue un éxito total, sobre todo en los círculos de la música clásica donde destaca Mauricio Sotelo. Recuerdo que Tomás Marco, que estaba allí, y todas las vacas sagradas de la música contemporánea, se quedaron impresionados, porque se temían que el cantaor no estuviera fundido, y realmente se consiguió una fusión bastante buena y original…”. Y el propio Mauricio Sotelo afirmaba de Morente: “…Infinita paleta de calidades de sonido…Un uso mágico de la memoria. Morente es uno de los archivos vivos más extraordinarios de la música…”.

El segundo camino transitado por Enrique Morente lo constituye el del “diálogo” con otras músicas de otras culturas, algunas de ellas tan cercanas como la andalusí o la cubana y otras más lejanas como la brasileña o el mismo Jazz. Todo ello se refleja en los siguientes encuentros:

El primer tuvo lugar el 18 de abril 1983, con Macama Jonda (Encuentro Jondo de las músicas de las dos riberas del Mediterráneo, la andalusí y el flamenco), en el Teatro Alcalá Palace de Madrid. Con la dirección escénica y argumental del poeta granadino José Heredia Maya y la participación de la Orquesta de Música Andalusí de Tetuán, director Chekara Abdessadaq, y un grupo de artistas flamencos a la cabeza de los cuales, Enrique Morente y La Negra, madre de Lole. Morente ha repetido recientemente la experiencia durante el verano del 2000, esta vez con el hijo y sucesor de Chekara, al haber fallecido éste.

El segundo y el tercer encuentro, basados en los elementos rítmicos y percusivos principalmente tuvieron lugar en Madrid y en Sevilla. El primero, con el Grupo de percusión brasileño Uakti con motivo del Festival de jazz de Madrid de 1987, en el Teatro Albéniz. Morente cantaba incluso en portugués una especie de rumba bayao. El segundo, e1 17 de septiembre 1992, en el Teatro de la Maestranza sevillano, ahora, con motivo de la VII Bienal Sevillana, encuentro con el grupo percusionista de jazz M’Boom, presidido por el gran percusionista septuagenario Max Roach. En el programa de mano del evento aparecían sendos escritos de Morente y Roach explicando el sentido del mismo:

“…La cultura flamenca siempre me ha fascinado. Su forma de crear música es muy similar a como lo hace M’Boom. Los sonidos que emanan de los músicos flamencos tienen una estructura muy sofisticada, y en el campo de la improvisación son tan libres como Charlie Parker, Kenny Clark, Thelonius Monk, Dizzy Gillespie, etc….Los de M’Boom tenemos muchas ganas de hacer esa colaboración con Enrique Morente, porque sentimos que tenemos mucho en común con el gran arte flamenco”. (M. Roach)

Creo que las músicas que han tenido paralelismo en el tiempo pueden continuar escuchándose entre sí, para convencernos de que no hay más que una sola música: la de nuestro propio mundo interior, en el sentido más íntimo y universal de la palabra. Para nosotros los flamencos es un honor poder estrechar la mano musical y amistosa de Max Roach, pues somos conscientes de que estamos ante el sonido puro del jazz…Manuel Torre dijo una vez que la música que no tiene sonidos negros, no tiene pellizco, y, sin querer poner fronteras ni diferencias, quiero afirmar que sólo hay una música que es la que se expresa poniendo el corazón, con sonidos como los de Charlie Parker, Niña de los Peines, Miles Davis, Manolo Caracol, Billie Holiday, Pepe Marchena, Camarón de la Isla y Max Roach. (Morente).

El último, por ahora, de estos encuentros ha tenido lugar más recientemente en el 2002 (20 de julio), en Mallorca. Africa-Cuba-Cai. Espectáculo multicultural estrenado en el anfiteatro Costa Nord de Valldemossa. Producido por el Centro cultural de Michael Douglas. Según el cronista de prensa, “se concretó en un ritual disperso y emocionante, en una carambola en diálogo de fusión y complicidades entre raíces musicales muy distintas”. Morente lo definió como una odisea. Secuencias y diálogos compartidos con músicos de Senegal, Cuba y flamencos. Fue posible la convivencia y el mestizaje del grupo de percusionistas de Senegal, Djanbutu Thiossane, de Reynaldo Crag, de la Vieja Trova Santiaguera, del octogenario pianista cubano Pepesito Reyes, y de Morente y grupo. (se grabó disco para Virgin). (Andreu Manresa, El País).

La última vía explorada por Morente ha quedado toda recogida en grabaciones discográficas, por lo que, al contrario de lo que sucede con muchas otras colaboraciones suyas anteriores, tenemos un fácil acceso a la misma. Estas grabaciones nos ofrecen una diversidad apabullante de músicas que conviene ir descubriendo con cierto detalle.

En la Misa Flamenca de 1991 escuchamos canto gregoriano y auténtica polifonía flamenca. En el disco Negra, si tú supieras, encontramos las tres rumbas cubanas, con textos de Nicolás Guillén, en las que Morente da una extraordinaria lección de sincretismo musical de los sones y ritmos de las dos orillas del Atlántico.

Mención especial merece el año 1996. Omega ha sido el trabajo de Morente que reafirmó a muchos de los antimorentianos en su rechazo al cantaor, pero al mismo tiempo ha sido el disco que más ha difundido su nombre en el mundo de la música en general y de la cultura. Algunos lo consideran un genio sólo por este trabajo que incluso ha servido de consuelo para los moribundos (caso de Internet). Analizando el Omega desde el punto de vista musical, distinguimos tres apartados: En el primero, Morente versionea cuatro canciones de Leonard Cohen, en dos de las cuales, ‘El pequeño vals vienés’ y ‘Manhatttan’, se deja oír más el eco flamenco, mientras que en el resto conserva más el estilo pop de su creador. En el segundo, de cinco temas, destaca especialmente la presencia del grupo de rock duro Lagartija Nick, aunque también el tratamiento flamenco inconfundible de Morente. En el tercero, que ha sido el menos observado por oyentes y crítica, sobresalen los temas más flamencos del disco con músicas del propio cantaor (cuatro temas), pero también, y esto es necesario recalcarlo con músicas o arreglos de hombres del flamenco: un tema de Juan Antonio Salazar, que compuso temas también para Camarón, en Potro de rabia y miel (solo de ‘El pastor bobo’, por bulerías), un tema de Vicente Amigo (‘La Aurora de Nueva York’, en soleá por bulerías), otro de Juan Manuel Cañizares (‘Niña ahogada en el pozo’, jaleos), y nada menos que tres temas compuestos por Isidro Muñoz hijo (‘Adán’, impresionante soleá; ‘Vals en las ramas’, tanguillos; y ‘Norma y Paraíso de los Negros’, por fandangos de Huelva). Con ser estos diez temas los más flamencos de Omega, repito, no dejan, sin embargo de llevar un sello vanguardista y heterodoxo, que unidos al resto de los temas en los que predominan otras músicas, pop  y trash metal, constituyen la razón de que este disco sea considerado como el más evolucionado e innovador de la historia del flamenco. Sobre el Omega se han escrito ríos de tinta y se han dicho miles y miles de palabras. Un estudio completo de esta obra exige todo un tratado aparte y el espacio y tiempo de una conferencia serían absolutamente insuficientes.

Con el Morente-Lorca, Morente, que ya había practicado la polifonía en recitales, y en el disco de la Misa Flamenca, vuelve a la carga en compañía de ese grupo maravilloso de mujeres que componen las “Voces Búlgaras”, y lo hace para darnos una nueva versión de los versos de San Juan de la Cruz, en ‘Cantar del alma’, y en un homenaje fúnebre a G. Lorca en el tema ‘Campanas para el poeta’. En este mismo disco encontramos también una nueva versión de ‘Leyenda del tiempo’, de G. Lorca, cantada por Morente y “sus” mujeres, en ritmo de bolero.

Y un bolero canta igualmente Morente, en una parte del tema Caramelo de El Pequeño Reloj, aparecido el año pasado, última por ahora de sus grabaciones, que tampoco deja de sorprendernos desde el punto de vista musical, al constituir otra vuelta de tuerca de la inagotable creatividad del artista granadino. En El pequeño reloj podemos escuchar una gama variada de géneros musicales que van del bolero señalado, a la música culta del Claro de luna beethoveniano, con parada en la música techno del tema titulado ‘Reloj molesto’. Pero junto a estas innovaciones “degenerativas”, como ha dicho el cantaor en más de alguna entrevista, parafraseando al Pollito de California, Morente se acuerda también de su mayor pasión, la mejor música flamenca, para dejarnos tres auténticas joyas, metiendo su voz a la antológica rondeña de Ramón Montoya, y a una soleá y a la caña del Tío José el Granaíno, de Manolo de Huelva. En fin, Morente, más Morente, si cabe, tal como la crítica ha señalado de manera unánime.

La poesía

Pero con ser inmensa la variedad y calidad de la obra ya comentada, es en este último terreno de adaptación al flamenco de la poesía culta, donde estriba mi juicio la labor de creación más importante que Morente ha realizado a lo largo de su carrera (al margen, claro está de su esencia de cantaor de coplas flamencas populares). Podemos llamarlo con toda propiedad El gran adaptador, (Adaptator). Pero escuchemos nuevamente sus palabras explicando su empeño:

Y cuando no he tenido o se me ha agotado la inspiración del repertorio popular de letras, que son las que siempre más me han apasionado, pues lo mismo, porque también leo a San Juan de la Cruz, y, ¿por qué no cantarlo, si es que apetece?…Soy un apasionado de la poesía y siempre procuro poner en cada disco un poeta nuevo.

Recordándole yo los reproches que sufrió en más de una ocasión cuando comenzó a cantar en flamenco los poemas de Miguel Hernández y F. G. Lorca, Morente se rebelaba y respondía:

Precisamente, yo he cantado a poetas del habla nuestra. Nosotros hablamos castellano, ¿no? Yo no sé por qué el flamenco se ha hecho tan hermético, y la crítica se ha hecho tan extraña y ha tomado una forma de observar tan enfermiza. ¿Cómo es posible que cualquier aficionado medianamente culto, medianamente bien intencionado hacia la música y hacia el arte, pueda extrañarse de que un cantaor flamenco español, cante a un poeta de habla castellana y andaluz? Cuando yo creo que lo raro es que no hubiese habido gente que diga: ¡cómo no cantan los cantaores flamencos a los poetas andaluces! ¿no? Yo creo que se debe cantar la poesía y hasta llegando al punto de vista que…¡vamos, que en el arte se puede hacer lo que al artista le dé la real gana!

 

Luis García Montero escribió para el prólogo de mi libro sobre Enrique: “…Es un artista que se ha empeñado desde los años sesenta en protagonizar un viaje de ida y vuelta. Los músicos cultos y los poetas se habían acercado al flamenco para enriquecer sus tonos. Morente decidió que el flamenco, como impulso creativo y fuerza central, se podía acercar a la música clásica y a los poetas para abrirse nuevos caminos, en busca de una libertad indispensable en el arte y en la vida. Consiguió así completar definitivamente el diálogo iniciado por Manuel de Falla y Federico G. Lorca y otros nombres de llamativa calidad, tal vez menos populares, pero importantes para los verdaderos conocedores de la poesía. Es muy notable que un cantaor de flamenco se haya empeñado en ir más allá de lo evidente, homenajeando a poetas como Pedro Garfias, Bergamín, José Hierro o Luis Rius…”.

Y a esto me gustaría añadir: Por eso es justo que Enrique haya cantado también a Leonard Cohen en castellano, que había cantado a Federico García Lorca en inglés.

Las adaptaciones de poesía culta se encuentran en 15 de los 18 álbumes que Morente ha grabado hasta la fecha, más en algunas colaboraciones en otros discos, así como en diversos recitales. Y son 25 los poetas cantados aproximadamente: Esta es la larga nómina, sorprendente por algunos casos poco conocidos : Alberti (Negra, si tú supieras). Damaso Alonso (Cruz y Luna). Bergamín (Fantasía de Cante Jondo, Negra, si tú supieras). San Juan de la Cruz (Cruz y Luna, Fantasía, Misa flamenca, Morente-Lorca). Juan del Encina (Misa Flamenca). Francisco García Lorca (Morente-Lorca en una emocionantísima granaína-taranto). Luis García Montero (recitales). Pedro Garfias (Alegro-Soleá y Misa Flamenca). Nicolás Guillén (Negra, si tú supieras). Ibm Hazm (Alegro-Soleá). Miguel Hernández (Homenaje Flamenco a Miguel Hernández, Poetas para el cante, Negra, si tú supieras, Despegando, Morente en vivo). José Hierro (Fantasía). Santa Teresa de Jesús (Obsesión). Fray Luis de León (Misa Flamenca). Antonio Machado (Despegando). Manuel Machado (Sacromonte, Esencias Flamencas, A mi niño, de Nina Corti). Al Mutamid (Cruz y Luna). Luis Rius (Fantasía). Lope de Vega (Misa Flamenca). Leonard Cohen (Omega). León Felipe, Bécquer y Quevedo (El Pequeño Reloj). Pablo Neruda (con motivo de un disco colectivo para celebrar el centenario de su nacimiento). De todos ellos, Morente ha “musicado” 84 poemas, uno más uno menos. Todo el mundo conoce que la obra de Federico García Lorca ha sido la más socorrida y que la lírica de su paisano ha sido la base letrística de tres discos y de numerosas colaboraciones para el teatro (En la Casa-Museo de F.G.L., Negra, si tú supieras, Morente en vivo, de 1974, Omega, Morente-Lorca. Los poemas de Miguel Hernández fueron los primeros que Morente cantó y grabó. En esto, se adelantó varios años al disco que Joan Manuel Serrat dedicó al poeta mártir de Orihuela. San Juan de la Cruz ha sido otro de los poetas preferidos y de él nos ha dejado las adaptaciones maravillosas por tangos del ‘Cantar del alma que se huelga de conocer a Dios’, o el ‘Super flumina Babilonis’ y ‘El Pastorcico’ ambos por bulerías. En la Misa Flamenca se recoge un ramillete de poemas místicos del Siglo de Oro y le añade un poema contemporáneo: ‘Dulce, María, dime’ de un poeta andaluz en el exilio, Pedro Garfias, casi ignorado, al que Morente conoció en México en una fase de su existencia en la que Garfias, destrozado por la tragedia de su vida, ligada a la tragedia de la España republicana, iba por las calles de Monterrey “tambaleándose, borracho de amor, o borracho de alcohol, quién sabe!” ¿“Qué tiene Pedro Garfias de flamenco?”, le preguntaron a Morente en una entrevista. Y él respondió con aplomo: “Antes de que yo lo cantara, nada, pero después, todo”. Y en efecto, la estrofa antes citada que Morente canta en el final del Alegro-Soleá, se ha convertido en poco tiempo en un tercio por bulerías que hemos escuchado, ya casi hasta la saciedad, a muchos cantaores de atrás en un sin fin de actuaciones para el baile. Y sucede que es el propio cantaor con su gran versatilidad quien se encarga de aflamencar los poemas cultos. Entre muchos ejemplos más que podía ofrecer, me limitaré a los versos de la “malagueña” de Manuel Machado: “Yo pensaba haber cogido la naranja y el azahar/ con hacer leña del tronco me tuve que conformar”, que Morente cantó primero por rumbas en el disco Sacromonte, y más tarde como soleá apolá en el disco Esencias Flamencas. Pero todo esto es historia. Lo que resulta más raro es descubrir que Morente ha cantado en Francés, en un disco con fines benéficos: ‘Le petit joueur de flûteau’, una canción de Georges Brassens, y hasta en inglés, una pequeña estrofa de tres versos del gran poeta estadounidense Walt Whitman: “One hour to madness and joy/ Oh furious!/ confine me not”. “Una hora para la locura y la alegría/ oh furias,/ no me encadenéis”. Se acordaría Morente al introducir estos versos en el último tema del Omega, ‘Ciudad sin sueño’, de lo que escribió en la contraportada del disco de Homenaje a Miguel Hernández, Juan Ibáñez, el dueño de un tablao de Ciudad de México, llamado El Matapechos, donde Enrique estuvo trabajando a principio de los setenta:

“Morente no es un cantaor sirviente, Morente es un artista”

Epílogo primero.

El 2 de diciembre de 1994, todos los grandes poetas granadinos se reunieron en la peña de la Platería para rendir homenaje a Enrique Morente: Luis García Montero, Javier Egea, José G. Ladrón de Guevara, Rafael Guillén, José Herdia Maya, Juan de Loxa, Álvaro Salvador, etc.

Epílogo segundo

…Fue a principios de octubre de 1994 en un estudio de grabación madrileño, donde Enrique trabajaba en una maqueta sobre tres temas de Leonard Cohen (para el Omega). Escuchando al maestro en ensayo interpretar la música íntima del cantante judío-canadiense, con fragmentos de un texto desgarrador de poeta en Nueva York: “en Viena hay diez muchachas/ un hombro donde solloza la muerte/ y un bosque de palomas disecadas/ Hay un fragmento de la mañana/ en el museo de la escarcha/ Hay un salón con mil ventanas/ Ay, ay, ay,…entonces comprendí cabalmente cuál había sido el verdadero significado y valor de la pasión heterodoxa de Enrique Morente. Él nunca diluyó el flamenco en otras músicas y en otras letras, sino que supo en todo momento integrar a éstas, sin violentarlas, dentro de su inquebrantable sentimiento y eco de artista flamenco.

Agradecimientos:

-Al público

-A la organización del Festival por haberme invitado a contribuir al homenaje Enrique Morente.

-Dar la enhorabuena a los organizadores por dedicarle esta cuadragésimo cuarta /XLIV) edición del Festival de Cante de las Minas a Enrique Morente: un cantaor, un músico y un artista que pasa a la historia del flamenco, y la música, y el arte.

 

II.“Enrique Morente, Un paradigma de creatividad musical”

(Leída el 6-3-2008 en la Sede de la Universidad de Alicante) Apenas un año después, falleció repentinamente el amigo José Antonio Bernicola, de cuya hospitalidad guardaba un recuerdo de gratitud.

 Introducción

Se suele afirmar que la importancia social de un hombre se mide por la importancia de sus amigos y también de sus enemigos. Igualmente podemos afirmar que la importancia de un artista se mide por el nivel de adhesiones que levanta y también por el nivel de rechazo. Así ha sucedido con todos las grandes figuras artísticas innovadoras y así sucede en el caso de Enrique Morente. Porque Enrique Morente es más que un cantaor. Esa es su grandeza reconocida generalmente y también la causa de la oposición a veces feroz de que fue objeto y lo es aún hoy dentro del mundo del flamenco.

Cualquier otro cantaor flamenco que sólo hubiera grabado discos con  Félix de Utrera (Cante flamenco), Niño Ricardo (Cantes antiguos del Flamenco), con Sabicas (Morente Sabicas) o el disco Homenaje a Don Antonio Chacón con Pepe Habichuela, gozaría de un prestigio indiscutido, pues con estas obras habría demostrado de manera sobrada su conocimiento más cabal de la ortodoxia flamenca, categoría ésta que resulta sacrosanta para una gran parte de la afición flamenca. Pero Morente –que se ha hecho acreedor del conocimiento ortodoxo con esos trabajos y otros más, además de en infinidad de recitales a lo largo de su carrera- ha tenido que soportar las peores descalificaciones e incluso los insultos hasta el punto de que podamos hablar de un concepto a contrario, el concepto de antimorentismo.

Pero a la personalidad libre y creadora de nuestro artista no le bastaba con encasillarse en el papel de cantaor puro y duro, esto no era sino la base de partida esencial y necesaria para poder desarrollar una de las obras más extraordinarias que se conocen no sólo en el arte flamenco, sino también en el arte de la música. Pienso que huelga a estas alturas recordar la trascendencia actual de la figura de Enrique Morente. A mí me corresponde ahora analizar y recorrer los puntos y las etapas que han ido configurándola, y de este modo podré justificar el título de esta charla: Enrique Morente, como modelo o paradigma de creatividad musical.

Acabo de decir que Morente es más que un cantaor. Con esto no quiero significar que yo minusvalore la importancia de semejante cometido, al contrario, existen toda clase de cantaores, algunos admirables y dignos de todo nuestro respeto y elogio. Lo que trato de significar es que el profesional del cante suele ser y tener en la mayoría de los casos unas facultades y comportamientos previsibles, y a menudo demasiado previsibles. Además muchos de los cantaores no llegan a alcanzar el grado de artistas, pues no siempre logran superar unos estrechos límites de profesionalidad.

En el caso de Enrique Morente, puedo afirmar que es todo menos un cantaor previsible, una de las cualidades que más se le reconocen es su capacidad de hacer distinta cada una de sus actuaciones (entre otros muchos no deja de repetirlo en todas sus reseñas sobre el artista el veterano crítico de El País), y otra que casi nadie le niega, es que logra convocar a las musas del arte en sus actuaciones o grabaciones. Y esto lo ha conseguido por su excepcional capacidad interpretativa y por su no menos excepcional capacidad de compositor, de creador e innovador del flamenco y de músicas. Gracias a estas dos cualidades se ha ido forjando la carrera de Morente, diría más, el prestigio y la leyenda de Morente.

2) Compositor innovador:

La labor compositora e innovadora de Morente es el resultado de varios factores. En primer lugar el conocimiento profundo de la más extensa tradición flamenca,  tanto del cante jondo como el de la lírica que lo sustenta. Tuvo la suerte de comenzar a profesionalizarse en una etapa  de transición, en la que pudo conocer de viva voz a grandes figuras del cante que entroncaban con la denominada época de oro del flamenco. Por supuesto Sus viejos maestros proclamado tantas veces: Matrona, Aurelio de Cádiz o Bernardo de los Lobitos, pero también Caracol, Marchena, Mairena, Valderrama, Juan Varea y un largo etcétera de grandes profesionales que se daban cita en Madrid, o a los que Morente iba a escuchar allí donde vivieran. Es proverbial su gran afición y su infatigable curiosidad para aprender de unos y de otros, de grandes y de chicos, en todas las fuentes.

Además de su inquietud flamenca, Morente poseía y posee la personalidad característica del autodidacta, es decir, una sed de aprender por sí solo los estudios culturales y artísticos, a los que dada su humilde condición social no había podido acceder en las escuelas o universidades. Comenzó a hacer teatro como aficionado en el Colegio San Juan Evangelista, e incluso trabajó como profesional en obras de Jesús Campos García, estrenadas en teatros de Madrid (7000 gallinas y un camello y Nacimiento, Pasión y muerte de por ejemplo Tú). Se hizo un lector apasionado de poesía española, Generación del 27, Siglo de Oro, y poetas contemporáneos, entre los que tenía y tiene buenos amigos (Javier Egea, L. García Montero). (El gran poeta Ángel González al que conocía desde que Enrique Estuvo en México, pensaba verse con él en Granada pocos días antes de su reciente fallecimiento). La pintura es otra de las aficiones constantes del cantaor, y contó y cuenta igualmente con amigos  pintores, como Antonio Saura, Viola, Ignacio Meco, Juan Vida o Alexanco, quien declaraba en una entrevista de Miguel Mora lo siguiente: “Yo con quien mejor he hablado de arte en mi vida ha sido con Enrique. Tiene una intuición tremenda, un talento natural enorme…”. Y como prueba de esa intuición ahí están las dos exposiciones-montajes de José María Sicilia, para las que éste pidió la música y la voz de nuestro cantaor, y a las que más tarde me volveré a referir. El cine también interesa profundamente a Morente y no son pocas las cintas a las que ha prestado igualmente, como al teatro y a la televisión, su colaboración y sobre las que luego ampliaré detalles. Y cómo no, la música, las otras músicas. Clásica, jazz, étnicas, pop, tango, etc.

A mí me gusta el arte en general. Antes, a los flamencos sólo les interesaba el cante, pero eso ya ha cambiado, declarará el propio Morente. “Morente no es un cantaor sirviente, es un artista”, escribió de él Juan Ibáñez (dueño del tablao mexicano en el que estuvo cantando Enrique varias temporadas) en la contraportada del disco: Homenaje a Miguel Hernández. Y glosando la faceta compositora e innovadora de Morente valgan las opiniones autorizadas que siguen: “La interpretación de Morente no tiene la forma clásica del flamenco, es una auténtica renovación de los elementos tradicionales sin derribarlos, audaz, atrevida, que originará el desprecio de los que se las saben todas y el interés de quienes sienten la llamada del flamenco con la mente libre de prejuicios formales”, escribió Agustín Gómez, el crítico de Córdoba al que ante mencioné y, por cierto, “antimorentiano”, al principio de la carrera de Enrique.

“Sólo un artista como Enrique Morente que lo sabe casi todo sobre los cantes clásicos y lo puede decir con una voz antigua de viejo maestro, podía embarcarse en la aventura de buscar y encontrar nuevos caminos para el cante jondo, sin perderse en el bosque de la confusión o en los arenales de la esterilidad…”. (José G. Ladrón de Guevara) en Ideal. Y Blas Vega: “Sobre todo, Enrique cuenta con una gran condición, que creo que es una de las razones por las que ha prevalecido sobre otros muchos: y es la gran afición…Y ha sido siempre un gran estudioso. Como aficionado se conoce todo el cante antiguo, y luego sobre esas bases, esa inquietud, él ha ido desarrollando, ha ido aportando y ha llegado a convertirse en un cantaor que los mismos cantaores respetan y admiran: es cantaor, como en otros casos, para artistas..” Más opiniones: “Enrique Morente no sólo domina y canta los palos fijos del flamenco sino que los utiliza como materia para componer otras músicas” (Claude Worms). “ Este artista, de una envergadura excepcional, ha sabido dar una base metafísica al flamenco, con toda modestia, con toda humildad, casi a pesar suyo, se podría decir, como quien no quiere la cosa. Se sitúa en el punto de cruce incesante entre las artes, las culturas y todas las formas de expresión. Se desenvuelve en el encuentro, en el momento artístico, en el desmayo del tiempo dentro de un instante eterno: En el hecho musical por excelencia” (Cathérine Peillon, que ejerce la crítica musical en revistas culturales francesas). Y por ahora, para no cansar con la mención de tantas y tantas opiniones distintas y coincidentes sobre la capacidad compositora e innovadora de Morente, una última opinión, la de un cantaor flamenco tan racial como Juan Peña El Lebrijano: “Yo creo que en esta época, en la época mía, ha habido tres revolucionarios: Camarón, Morente y yo…en el caso de Morente, que hace los cantes a su forma, y eso no quiere decir que no esté basado en los cánones, hace lo que le sale. Le sale y lo hace…” (No andaba descaminado El Lebrijano en lo concerniente a Morente. Personalmente yo lo califiqué de “Clásico revolucionario”, en una crítica publicada en el diario El Sol de Madrid en 1991)

3) Corredor de fondo

El apartado de conciertos es inabarcable por su magnitud e importancia: cientos de recitales en salas de los cinco continentes a excepción creo de Australia, por lo que prefiero detenerme en el tipo de actuación morentina o más bien en los tipos de actuaciones, pues el artista ha ido variando el modelo de sus conciertos a lo largo de las sucesivas etapas de su carrera.

Desde el momento en que Morente comenzó a hacer sus actuaciones en solitario, renunciando a presentarse en festivales colectivos, no por miedo a tener que competir con otros compañeros, como sugirió en artículo de prensa Manuel Ríos Ruiz, (en otros tiempos su permanente exegeta), sino por estar totalmente en desacuerdo con la fórmula y las condiciones de dichos festivales, Morente ofrecía (y sigue ofreciendo) actuaciones de dos horas aproximadamente de duración, divididas en dos partes. En la primera parte de 60 minutos siempre se ha ceñido a interpretar el flamenco más clásico, más jondo: soleares, siguiriyas, malagueñas, tientos, tangos, fandangos alegrías, etc.

En la segunda parte el contenido ha ido variando en función de las querencias y composiciones musicales innovadoras del cantaor en cada una de las etapas de su carrera. Por ejemplo, a principios de los ochenta, cantaba tandas de cantes americanos: colombianas, guajiras, vidalita, milongas, otras veces, tandas de fandangos de Huelva, de Lucena. Luego tandas de los cantes con poesía culta:  de la Romería de Yerma o cantes con  letras de los Machado, San Juan de la Cruz, Alberti, etc. A mediados de los 80, la segunda parte la consagraba a la Fantasía de cante jondo o más tarde a interpretar El Alegro-Soleá siempre en conciertos de relieve. En los primeros 90 introducía temas de sus discos: Misa flamenca, y Negra si tú supieras. A mediados se atrevió con temas sueltos de Omega, y todos recordamos el revuelo que se formó en el festival CajaMadrid del 96 en el Albéniz de Madrid, cuando después de haber hecho su concierto más clásico irrumpió en el escenario con los Lagartija al completo y en plena forma…En otros momentos de esa década y la actual Morente se ha presentado con la orquesta andalusí de Tetuán o las mujeres de las Voces Búlgaras, a raíz de la participación de estas en el disco Morente-Lorca de 1998. Desde entonces hasta hoy Morente ha interpretado total o parcialmente los temas de sus dos últimos grandes discos, o ha ido tirando de repertorios, según convenía en cada ocasión.

4) Discografía

De los 19 álbumes propios grandes más otros de menor extensión que Morente ha publicado hasta febrero 2008, me atrevo a afirmar que no hay ninguno que sea superfluo. Mi propósito no es el de enumerar y analizar cada uno de ellos pues eso lo dejamos para otra ocasión, sino el de destacar algunas de las características principales que a mi juicio se desprenden del conjunto de su discografía. En primer lugar creo que dividiendo su número entre los años de carrera profesional de Morente, nos da una frecuencia de producción muy razonable, a pesar de que a veces hubo entre la aparición de algunos de ellos mayor espacio de tiempo. Por ejemplo entre Despegando y Sacromonte pasaron 5 años de silencio discográfico, y posteriormente, otros 5 más entre Cruz y Luna y Esencias flamencas o Essences Flamencas, que fue el título original de ese trabajo. Y cinco más entre Morente-Lorca y el Omega

Otro punto importante y que lo distingue de muchos de los trabajos discográficos de otros artistas que ponen primero el carro antes que los bueyes, es que Morente interpretaba, rodaba en los recitales los temas que después iba a grabar unos años más tarde. Baste como ejemplo mencionar que los cantes con textos de Miguel Hernández o de Morente-Lorca los estuvo cantando en directo muchos años antes de que aparecieran en discos. Y consecuentemente Morente seguirá cantando los temas de sus discos años después de publicados estos, y eso contrasta, así ha sido observado por profesionales de la crítica musical, con el procedimiento de otros artistas  que hacen discos en estudio y luego se olvidan para siempre de sus contenidos en el directo.

El tercero y más importante es el punto relacionado con la naturaleza de los contenidos, punto en el que me detendré más detalladamente en el siguiente apartado que dedico al repertorio o mejor dicho a los repertorios de Morente, pero que adelanto de manera esquemática:

La esencia de la discografía de Morente la clasifico en cinco apartados a los que llamaré conceptos: un grupo de discos con cantes clásicos y letras populares: Cante Flamenco, Cantes antiguos del flamenco, Homenaje a don Antonio Chacón, Essences Flamencas y Morente-Sabicas. Un segundo concepto más innovador tanto en la de factura de los cantes como por la aparición, amén de las populares, de letras de Morente y cultas: Se hace Camino al andar, Despegando y Sacromonte. Un tercer concepto de cantes clásicos y letras populares junto a otros con canciones aflamencadas y con letras de poetas cultos: Morente En vivo, Homenaje flamenco a Miguel Hernández y Cruz y Luna. Un cuarto con cantes clásicos o  “modificados” y letras exclusivamente de poetas cultos: En La Casa Museo de Federico García Lorca, Misa flamenca, Negra si tú supieras y el posterior Morente-Lorca. Y un quinto concepto, el más alejado de la ortodoxia, en el que Morente altera los cantes y mezcla letras populares con letras de poetas cultos: Obsesión y la Fantasía, más el Alegro-soleá, con Robledo; Omega, El Pequeño Reloj,  Morente sueña la Alhambra, y el próximo dedicado a Picasso con letras del pintor malagueño.

5) Repertorios:

Volcándome en el estudio de esta vasta obra, he recogido y publicado 4 repertorios de cantes, temas y letras: un repertorio popular, repertorio moderno, repertorio culto, y un cuarto repertorio de “morentinas”. Para ello he rastreado prácticamente toda su discografía, incluido un gran número de colaboraciones, y un conjunto de conciertos, entre 1970 y 2005, distribuidos estratégicamente a lo largo de los años. Con esto no pretendo ni mucho menos haber agotado completamente  toda la producción artística del Morente intérprete o compositor. Primero, porque queda una gran tarea de recopilación de las obras que cantó o compuso para el teatro y la televisión, o las músicas de Mauricio Sotelo. Sus contenidos se encuentran perdidos o dispersos en manos particulares y no fueron grabados en soportes para su difusión. Segundo y en lo relativo a los recitales, hubiera sido preciso asistir a todos, absolutamente a todos los recitales de Morente, pues en cada uno de ellos introduce casi siempre nuevas letras populares o sorprende con algún texto culto de poetas no siempre fáciles de identificar. “Este hombre no tiene fin”, me dijo en una ocasión Pepe Habichuela, refiriéndose al hecho de que Morente introducía nuevos giros de cantes o coplas con los que le sorprendía en cada actuación conjunta.

El repertorio popular

Es sin duda el más extenso y uno de los más largos de cualquier cantaor de cualquier época del flamenco. En el mismo he recogido 460 cantes con otras tantas coplas populares, repartidas en 42 palos (desglosando las variantes de fandangos y cantes sin guitarra o libres). De ese elevado número de cantes, 154, aproximadamente un tercio del total, son versiones originales de Morente, es decir, se trata de nuevas adaptaciones flamencas de coplas populares andaluzas o del resto de España del siglo XIX y principios de XX, que vienen a sumarse al acervo del cancionero flamenco. Como decía el propio Morente: Son coplas que yo he recogido y cantao y de las que no exitía ningún registro en el cante. Ello representa una de las mayores aportaciones enriquecedoras y bastaría por sí sola para otorgar a Enrique Morente, un papel destacadísimo entre las escasas figuras renovadoras del flamenco. El orden y número de sus creaciones, de las que ofrecí pruebas documentadas y contrastadas son estas: 12 alegrías (34 alegrías en total), 2 bamberas (3 bamberas total), 19 bulerías y bulerías por soleá (37 bulerías y 11 bulerías por soleá), 1 caña (8 cañas), 3 colombianas (8 colombianas), 3 martinetes (14 cantes sin guitarra), 1 taranto (4 tarantos), 15 fandangos (41 fandangos), 2 jaberas (3 jaberas), 3 jaleos (5 jaleos), 1 petenera (4 peteneras), 3 rondeñas (4 rondeñas), 6 rumbas (6 rumbas), 4 sevillanas (4), 9 siguiriyas (39 siguiriyas), 18 soleares (72 soleares), 38 tangos (61 tangos), 3 tangos-rumba (6 tangos-rumba) y 10 tientos (27 tientos).

Repertorio moderno:

Se trata de 11 cantes o temas que se mantienen dentro de los estilos convencionales del flamenco, y de los que Morente es tanto el autor, ya sea de los textos, de las músicas, o el adaptador de las letras que le brindaron varios compañeros de profesión, cantaores y guitarristas. Quiero destacar unos verdiales muy clásicos, con letra de Morente y que aparecieron en el mini disco de encargo Canto y cante a Picasso con motivo de la inauguración en 2003 del Museo Picasso de Málaga: Nacieron para volar/los pajarillos del cielo/ y las manos de Picasso/pa pintar y dibujar. También una toná con letra de Morente igualmente: Me veía contento/tenía yo el alma como el pecho/de un amor herío que llora y canta (Fantasía…). El resto de los cantes llevan letras de Manolo Sanlúcar, de Isidro Muñoz, padre del anterior; Diego Carrasco, Pedro Peña; temas musicales de Juan Carlos Romero, adaptados por Morente; Isidro Muñoz, hijo; así como letras y músicas de otros profesionales.

Repertorio culto:

Si no el pionero en adaptar poesía culta a los cantes flamencos, Morente es el primero tanto por la cantidad como por la calidad del trabajo realizado, sin parangón posible en el presente o pasado. Yo le dediqué un capítulo con el título de El gran adaptador, de manera que juzguen ustedes si me equivoqué. Morente se interesó al principio de su carrera por dos poetas: Miguel Hernández y F. García Lorca. Los dos tenían en común y tienen el haber sido dos enamorados absolutos de la poesía y la música popular. Así que la intención primera de Morente para cantarlos en flamenco fue la de agradecerles esa pasión que ellos habían sentido. Como dijo el poeta Luis García Montero, Morente hace el camino de vuelta que antes habían emprendido algunos poetas españoles hacia el flamenco. A M. Hernández y a F. G. L, le seguirían en las preferencias de Morente, y en toda lógica, los Machado, Antonio y Manuel, hijos nada menos que del folclorista Machado y Álvarez, Demófilo. Luego vendrían otros muchos ya más alejados del espíritu de estos primeros hasta componer la lista que sigue y repartidos en casi toda las grabaciones de Morente.

Este repertorio está formado por 84 cantes correspondientes a igual número de poemas o estrofas, repartidos en un amplio abanico de palos clásicos, más una serie de canciones flamencas (por bulerías, rumbas, tangos, tientos y zambra), a lo largo de 16 discos mayores, amén de otros menores, o en colaboraciones, o cantados en diversos recitales.

Creo que como no corren tiempos felices para la poesía, aún no se le ha reconocido a Morente el extraordinario valor de su empeño. Confiemos en que más pronto que tarde, se le rinda el homenaje que merece quien tantos honores ha hecho a los poetas.

Repertorio de Morentinas:

Di el nombre de morentinas en mi libro: “Enrique Morente, la voz libre”, (2º volumen) a las composiciones y cantes de Morente que no podían ser clasificados de manera convencional, ni por las letras ni por los estilos clásicos, y que constituyen una parte muy importante de su producción creadora  o interpretativa de los últimos doce años. Las morentinas representan unas composiciones de amalgama de letras, ritmos y músicas que Morente ha elaborado como reflejo de su madurez, dominio y conocimiento del cante flamenco más tradicional. Consideré que todo el disco de Omega está configurado con morentinas y que estas se encuentran igualmente en los dos últimos discos publicados: El pequeño reloj y Morente sueña la Alhambra, y, también en el aún inédito, pero que no tardará en salir a la luz, basado en textos de Pablo Picasso. Estas morentinas sientan las bases de la futura evolución de un flamenco nuevo, que ya no podrá ser nunca como el anterior al tiempo y a la línea trazada por Enrique Morente, y su influencia ya ha comenzado a hacerse notar en la obra de otros artistas flamencos (Arcángel, Poveda, Israel Galván). Son 36 las morentinas que yo recogí y publiqué, y sobre las que no encontré el modo de establecer un índice de estilos, a causa de la complejidad de sus estructuras tanto de letras como musicales.

6) Un clásico revolucionario. De la ortodoxia a la fusión

Ya dije antes que califiqué a Morente de clásico revolucionario.

En esta última parte de mi lectura trataré de mostrar mediante ejemplos concretos los pasos del camino recorrido por Morente desde el flamenco más clásico o jondo hasta llegar a sus innovaciones y experiencias (como lo denominan algunos) más audaces y rompedoras.

Con el disco Homenaje a don Antonio Chacón (1977), Morente nos demostró dos cosas fundamentales: La primera su conocimiento del flamenco más tradicional que entroncaba con el siglo XIX, a través del gran sucesor de Silverio Franconetti, Antonio Chacón. Y la segunda cosa, su inconformismo. Eran años de mairenismo excluyente, y aunque Morente siempre respetó al personaje, Antonio Mairena (luego veremos como en su repertorio se encuentran múltiples influencias del gran cantaor sevillano), no estaba dispuesto a amoldarse  a las imposiciones de unos seguidores y de una escuela que se pretendía la única verdad del cante flamenco de entonces y de siempre.

En el disco comentado, que recibió un premio de un millón de pts. del Ministerio de Cultura, Morente dio una lección magistral del cante de Chacón, a su manera, naturalmente, como dijo Pepe Habichuela, su acompañante al toque. En dicho disco, Morente cantó por  siguiriyas, 3, por soleares, por malagueñas, 5, por cartageneras, 2, y por mineras, tientos, peteneras, mirabrás, caracoles, tonás y granaínas.

Pero no era Chacón la única fuente clásica de la que bebió Morente, ni mucho menos. Analizando su repertorio popular, del que ya dije que  comprendía prácticamente todos los palos del flamenco, y centrándonos sólo en los cinco estilos fundamentales: fandangos, malagueñas, siguiriyas, soleares y tientos tangos, encontramos, además de una gran cantidad de cantes en cada uno de ellos: 41 por fandangos, 18 por malagueñas, 39 por siguiriyas, 72 por soleares, y 98 por tientos tangos, las nóminas más completas e ilustres de artistas que pudieron influir principalmente en Morente. Así por fandangos: El Niño Gloria, Corruco de Algeciras, El Carbonerillo, Marchena, Jorge Manrique, de Poemas del amor Cortés (Por ti me olvidé de Dios/mira qué gloria más grande yo perdí…) Jacinto Almadén, Matrona, Manuel Torre, Porrinas de Badajoz, Isabelita de Jerez, Paco Isidro, Paco Toronjo, Frasquito Yerbabuena, Cojo de Málaga, Bernardo de los Lobitos, Chocolate…

Por malagueñas: Matrona, El Canario, Chacón, La Trini, Manuel Torre, Vallejo, La Rubia de Málaga, Enrique el Mellizo, Bernardo de los Lobitos, Aurelio Sellés o de Cádiz.

Por siguiriyas: Enrique el Mellizo, Francisco la Perla, Silverio Franconetti, Chacón, Vallejo, Mairena, Curro Durse, Niña de los Peines, Matrona, Loco Mateo, Luis del Cepillo, Tomás Pavón, María Borrico, el Viejo de la Isla.

Por soleares: Mairena, Manuel Torre, Juan Varea, Chacón, Niña de los Peines, Matrona, Marchena, Paquirri el Guanté y Curro Durse: (Los pájaros son clarines entre los cañaverales...  Aurelio Sellés, Tomás Pavón, Bernardo de los Lobitos, La Rubia de Cádiz, Curro Frijones, Fernanda de Utrera, Manolo Caracol, Silverio y Chacón: (Los lamentos de un cautivo/no pueden llegar a España/porque está la mar por medio/ y se ahogan en el agua).

Por tangos-tientos: Chacón, Niña de los Peines, Caracol, Cayetano Muriel (Niño de Cabra), Sordera, Pericón, Matrona, Silverio Franconetti, Jacinto Almadén Antonio Chaqueta, Fosforito, Mairena, y el propio Morente, pues son de su factura nada menos que 48 tangos-tientos. Y con ser realmente apabullante la lista de nombres que le influyeron, es preciso añadir que no están todos los cantaores de los que Morente aprendió, o como se dice en jerga flamenca, trincó algo, pues saberlo con certeza sólo él lo puede decir, si es que lo quiere decir.

Poesía culta para el flamenco.

Con semejante bagaje del flamenco tradicional, no resulta extraño que Morente se embarcara en la tarea de poner flamencos a los poetas cultos.

Y aquí se produjeron los primeros resultados innovadores y también los primeros rechazos que iba a sufrir Morente en su carrera y que él no comprendía. Y hablo de innovaciones porque la tarea no es tan sencilla como ahora se puede creer, cuando ya hoy parece casi banal (y a veces extravagante) tirar de poetas cultos por parte de muchos profesionales del flamenco. Había y hay una dificultad enorme en introducir textos libres en métrica y versificación como los de la poesía culta en los rígidos límites de los palos flamencos, para eso hacía y hace falta mucho conocimiento, talento e intuición…Pero había también que saber descubrir la música propia de esos textos y eso ya es una cuestión de genio. La profesora de la Universidad de Zaragoza, Irene Mainer, escribía con respecto al disco de Omega:

“No hay nada forzado o artificial en todo el Omega y la música discurre suavemente por entre las palabras de los poemas. Morente ha hecho en este caso como haría un escultor, tallando en la piedra para sacar de dentro la figura. Escuchando los poemas para extraer su melodía y poderlos cantar con su voz tan flamenca. Por eso ha respetado tanto la forma de los poemas de Lorca, porque en vez de superponer una música al texto, ha dejado fluir la música que llevan las composiciones del poeta granadino.”.

Y yo añado, también del resto de los poetas a los que Morente  ha cantado. Me ocurre que cuando vuelvo a leer cualquiera de esas poesías no puedo disociarlas de las melodías que el cantaor les insufló.  En la reciente comparecencia en Madrid de Morente, con un recital de flamenco clásico, se acordó de la elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández que figuraba ya en el disco Despegando de 1977. La cantó con el toque de Pepe Habichuela, como en el disco, y el Teatro Albéniz al completo se puso en pie cuando finalizó la interpretación de los dos compañeros.

Conocimiento y riesgo:

El riesgo se añade al conocimiento. En este sentido todo el disco Omega significa el momento cumbre de la capacidad innovadora –de la osadía dirán algunos- de Morente. Pero hubo un antes y un después de Omega. Ese antes y después lo vemos en dos niveles de creación, un primer nivel dentro de los límites plenamente reconocibles de los estilos tradicionales flamencos, y un segundo nivel en la relación del flamenco con otras músicas, simplificando diré en el nivel de la fusión.

a)      Dentro del flamenco

En se hace camino al andar, Despegando y Sacromonte, aparecen temas que llevan el añadido de “Morente”: tangos, siguiriyas, tientos, fandangos, alegrías (de Enrique). En todos esos temas el cantaor introduce algo más que su nombre. Introduce nuevas tonalidades y ritmos distintos a los habituales de esos palos, que muchos otros cantaores observarán con interés e incluso admitirán su influencia, como en el caso máximo de Camarón de la Isla, que versionó siguiriyas, soleares, alegrías, tientos y fandangos de Morente, después e incluso antes de que este los llevara a sus grabaciones (esto ha sido señalado por numerosos especialistas y artistas flamencos, Faustino Núñez, Gamboa, Manazanita, Pepe Habichuela, Juan Habichuela, y el propio Morente). Pero al margen de las numerosas influencias sobre extraños, yo quiero señalar la influencia que sobre la propia obra del cantaor tuvieron las siguiriyas de ‘Voces doy al viento’, de  Se hace Camino al andar. Aunque sin salirse de la ortodoxia, Enrique dio a este cante unas entonaciones y un soplo que sorprendieron por su “rareza” a cantaores como Rafael Romero el Gallina, a quien, según Morente, tuvo que mentir humildemente diciendo que se las había escuchado a un viejo cantaor de algún sitio indeterminado, ante las insistentes preguntas del veterano artista acerca de la procedencia de semejante pieza original. Estas siguiriyas prefiguraban las cantadas por Morente con la guitarra de Cañizares en la película de Carlos Saura, Flamenco, y que al oírlas hacía preguntarse extrañada a doña Pilar López: ¿Pero, qué está cantando Morente?

Al disco Despegando pertenece uno de los pocos temas “comerciales” de Morente, quizás el único, pero de gran frescura y musicalidad, la canción por tangos ‘La Estrella’, que dio al cantaor el dudoso privilegio de que sus cintas se vendieran en los bares de carretera de toda España, y que a pesar del tiempo transcurrido desde su creación no ha perdido un ápice de calidad. No hay más que escuchar la versión para guitarra que de ella hizo no ha mucho tiempo Riqueni, quien supo sacar las mejores virtudes rítmicas y musicales de la canción, que por cierto lleva texto del propio Morente y fragmentos de coplas encontradas en cancioneros populares del s. XIX. Por último, no quiero pasar por alto la influencia que ejercieron los tangos y rumbas del disco Sacromonte, sobre artistas y grupos del flamenco madrileño y especialmente  de la escuela de Caño Roto.

b)       En el nivel de la fusión

O mejor en el de las fusiones, Morente ha mantenido una relación estrecha, sucesiva y permanente a lo largo de su carrera con músicas y músicos de otros géneros alejados del flamenco. De esa relación y de la pasión del cantaor por la música, por todas las músicas ha surgido el cuerpo de obra más heterodoxa de toda la historia del flamenco, el que más quebraderos de cabeza ha proporcionado a Enrique dentro del mundo de la afición flamenca y, paradójicamente, el que más fama y prestigio le ha dado fuera, aunque también dentro, de él. “¿Fusión?”, se pregunta Morente. Los nombres son siempre etiquetas perecederas, pero es verdad que ahora la comunicación y el entendimiento con los músicos es más fácil que nunca, y es muy bonito intercambiar sentimientos con músicos de un sitio y de otro. Yo creo que no debemos ser ajenos a ningún sonido que  nos importe o que tenga sentimiento.

Y el primer “sonido con sentimiento” al que se acercó Morente fue al de la música clásica o contemporánea. Y ello a través de un músico y compositor alemán que antes se había acercado al flamenco, Armin Janssen o Antonio Robledo, marido de una bailaora alemana llamada Susana, y a la que el joven Enrique el Granaíno cantaba atrás en sus actuaciones. (En sus comienzos, Enrique también le cantó a otras bailaoras, entre ellas, a la suiza Nina Corti y a la sevillana Manuela Vargas, recientemente fallecida). Con Armin Janssen, Morente grabó tres obras absolutamente innovadoras, en donde por vez primera en la historia la voz de un cantaor flamenco era el instrumento solista de la orquesta: la Fantasía, y el Alegro-Soleá para orquesta sinfónica y Obsesión para orquesta de cámara. Comentaré brevemente las características de esta última por ser prácticamente desconocida para la mayoría. Obsesión, grabada en Alemania en 1985, es una pieza experimental de unos 25 minutos de duración, basada en variaciones sobre tonos de bamberas, con letra de Santa Teresa y San Juan de la Cruz. La voz de Morente sirve de hilo conductor a la intervención de diversos instrumentos, órgano, flauta, tamboril, arpa, piano, así como almireces, carrañacas y una rondalla de cuerda. El ritmo lento de las bamberas se va acelerando in crescendo hasta concluir con un aire de milonga o tango argentino. El resultado, a mi juicio, es de gran belleza y originalidad, y sería de desear que el disco consiguiera ser reeditado y distribuido convenientemente.

El segundo sonido con sentimiento al que se acercó Morente fue al de la música andalusí. Ya mencioné anteriormente Macama Jonda, en cuya grabación no pudo participar nuestro cantaor. Sin embargo este trabajo fue el inicio de la larga colaboración que ha durado décadas con el director de la Orquesta Andalusí de Tetuán, Abdessadak Chekara, al que tras su muerte sucedió su sobrino Llalal, y con quienes Morente ha ofrecido multitud de conciertos sonados en escenarios de España y de otros países.

El jazz, sus percusiones y su música, también han interesado a Morente, habiendo participado en varios festivales del género y trabajado con grupos como el brasileño Uakti y músicos de la talla de Max Roach y Pat Metheny. De su colaboración con Uakti en el Festival de Jazz de Madrid de 1987 nos queda el recuerdo de un Morente cantando una balada en portugués y adelantando una primera versión de la rumba de los ‘Dos Abuelos’, que grabaría unos años después en el disco Negra, si tú supieras. Con Max Roach ofreció un concierto memorable en la VII Bienal de Sevilla del 92. Y con el gran guitarrista Pat Metheny, con quien volverá a vérselas en un concierto conjunto, anunciado en la programación venidera del Palau de la Música de Barcelona, nos ha dejado esas piezas maravillosas, dos auténticas morentinas, ‘Generalife’ y ‘Donde habite el olvido’, que escuchamos en el disco Morente Sueña la Alhambra.   Y en su anterior disco, El pequeño Reloj, Morente recurrió esta vez a jazzistas caribeños: el pianista Caramelo, el percusionista Horacio el Negro, el bajista Alain Perez y el trompetista Jerry Gonzáles para componer ‘Caramelo de Cuba’, otra auténtica morentina, (tal como podrán comprobar en la copia que luego proporcionaré).

La música polifónica también ha seducido a nuestro cantaor y dentro de ella ha creado algunos de sus temas más rupturistas. Todo comenzó en su fascinación por el canto gregoriano, del que puso unas gotas en la banda sonora que compuso para la serie de Pedro I el Cruel, en 1988, y antes de que esa música religiosa tuviera un importante boom en España. Pero fue en su Misa Flamenca ¿dónde mejor si no? en la que Morente introdujo grandes dosis de cante gregoriano, especialmente en el corte del ‘Kirie’. Con esta parte de su Misa, con este tema del ‘Kirie’, Morente abriría un panorama espectacular en su trayectoria creadora como compositor, pues en él se encuentran ya las claves básicas de composiciones posteriores tan importantes como la introducción al tema ‘Omega’, morentina cien por cien,  que abre el disco de Omega, y su ya mítico martinete, con el que se inicia y cierra el Morente sueña la Alhambra. Y música polifónica es la que nos brindó en varios temas de su Morente-Lorca, gracias a esas maravillosas mujeres de las Voces Búlgaras Angelite haciendo eco a la voz de Morente en el  ‘Cantar del Alma’, sus tangos con el sublime poema de San Juan de la Cruz: ‘Aunque es de noche’, que estrenó en Cruz y Luna. También usó la polifonía para la composición del último tema del Morente-Lorca, ‘Campanas por el poeta’, una pieza larga de 7 minutos de duración y muy compleja, en la que se mezclan o superponen sonidos ambientales del Albaicín, tañer de campanas, las Voces Búlgaras, y las voces de Estrella Morente y del propio Morente.

Pero ha sido el encuentro, o, más bien, el choque con una banda de rock duro inclasificable, granadina, Lagartija Nick de los 90, la experiencia más sonora de Morente hasta la fecha, la que ha hecho correr ríos de tinta, la que más ha difundido su nombre en todos los ámbitos y, también la que ha llegado hacer creer a un cierto número de aficionados al flamenco que Morente era ya irrecuperable para este arte. Por supuesto no sólo disiento de estos sino que estoy convencido de que el disco de Omega, a excepción de ‘Peqeño Vals Vienés’ y ‘Manhattan’, que son dos versiones aflamencadas de las mismas canciones de Leonard  Cohen, representa la expresión más evolucionada del flamenco hasta nuestros días.

Como para hablar de Omega se necesitaría todo el tiempo de otra conferencia, me limitaré a  destacar los cinco temas de la obra en los que interviene Lagartija Nick: ‘Omega’, ‘Niña ahogada en el pozo’, ‘Vuelta de paseo’, ‘Aleluyah’, y ‘Ciudad sin sueño’. Yo recogí como morentinas  todos los cortes del disco, porque son difíciles de clasificar dentro de los palos tradicionales del flamenco, pero son los cinco temas señalados los que se ajustan plenamente a mi definición del principio. Veamos la estructura musical del primero de ellos, Omega (ver morentina 1)

He encontrado en el mismo las siguientes partes diferenciadas. A) Se abre el tema con un martinete con la voz de Morente, con polifonía y bajo electrico; B) continúa con un grito lamento de Morente para dar paso a un solo obsesivo de batería y con él la voz de Morente cantando en bulerías por soleá. C) Le sigue una siguiriya, acompañada por la batería eco polifónico fúnebre y terminada por samplers con las voces de Chacón, Niña de los Peines, Caracol, etc; D) sigue el coro en bulerías por soleá, E) vuelve el grito lamento de Morente, precedido por golpes de batería y acompañado por palmas e instrumentos desaforados, F) para dar paso a unos tangos estilizados, G) y todo termina bruscamente con guitarra flamenca, instrumentos y las voces de Morente y coro en las bulerías por soleá de antes. Las letras que sirven de soporte son por este orden: fragmento del poema de F. G. L., ‘Luna y panorama de los insectos’, de Poeta en Nueva York, /’Omega poema para muertos’, /siguiriya popular con pedigree de Manuel Torre: “A queos, a queos….” /letra del ‘Omega poema para muertos’, copla popular, pero que Morente ha cantado por soleares, bulerías y tangos: ‘Tú vienes vendiendo flores…’, /fragmento de ‘Omega, poema para muertos’.

‘Niña ahogada en el pozo’, ‘Vuelta de paseo’ y ‘Aleluyah’, con textos de F. G. L. Los dos primeros y texto de Leonard Cohen el tercero, los desarrolla Morente por jaleos, granaínas, y canción-soleá con remate de soleares, estas puras y ortodoxas. No puedo añadir nada más ahora.  El quinto tema con Lagartija Nick, ‘Ciudad sin sueño’ resulta también de infarto como el primero: escuchar a Morente gritando por siguiriyas en su inglés suis generis, unos versos de Walt Whtiman a golpes sonoros de batería, no es para menos. Pero antes ha desarrollado una caña antigua o polo natural, según él, donde en lugar de los ayeos convencionales del estribillo, Morente canta los versos de Lorca: no duerme nadie/por el cielo nadie/nadie, no duerme nadie. El tema se termina por siguiriyas a ritmo de bulerías frenéticas, con voces e instrumentos eléctricos y percusivos en una mescolanza intencionadamente caótica.

7) Moviendo el flamenco y la música

Me dijo Pepe Habichuela en una ocasión hace mucho tiempo: “Enrique mueve el flamenco”. ¡Y cuánta razón tenía! Cuando parecía que tras el Omega no era más posible seguir creando, innovando, aparecieron los últimos dos discos El Pequeño Reloj y Morente sueña la Alhambra, en los que Morente no sólo va a mover el flamenco sino también las músicas. No me es posible entrar en el detalle de cada uno de los temas que componen estos dos álbumes, entonces trato de dar a mi charla un giro acelerado y sintético con el que pretendo reflejar la caótica armonía flamenca y musical que Morente ha logrado con sus últimos trabajos. Fiel a ese trasiego continuo entre tradición y vanguardia, Morente nos ofrece una visión vertiginosa del flamenco del pasado, del presente y del futuro: rondeñas, soleares, cañas, alegrías, antiguas y modernas. policaña de nunca o del povernir. Porque se tenían referencias de ese palo, pero al parecer nadie sabía cómo era, y Morente nos lo sirve mirando al mañana. Letras de soleares que se cantan por tangos y viceversa, fandangos y tientos amalgamados, coplas populares y versos cultos de León Felipe y Quevedo que se mezclan con algunos de cosecha morentina sin solución de continuidad, ritmos que se aceleran o se pausan confundiendo a los especialistas (la gran versatilidad de Morente). Montoya, Manolo de Huelva y Sabicas -los tres muertos- tocando para el cantaor. Niño Josele, Tomatito y Pepe Habichuela, vivos afortunadamente, que también le tocan. Rimas de Bécquer por bulerías jamás ante escuchadas. Boleros, guajiras, milongas: morentinas, morentinas. Hasta el propio Beethoven (oh herejía) se pone flamenco por gracia de la voz de Morente.

Y se acerca de nuevo a la música electrónica o electro acústica que escuchamos en el último corte de El Pequeño Reloj y que continúa en el martinete de Morente sueña la Alhambra cantado parcialmente en latín, y se termina con la postrera carta de Cervantes al Conde de Lemos. Y en medio de los dos, cante jondo con las guitarras acústicas de Cañizares, Paquete y Tomatito y la eléctrica del Pat Metheny, una perfecta morentina, siguiriyas, soleares, muchas soleares: “Si me descuido hago una antología de la soleá”, diría Morente. Con versos excelsos de San Juan de la Cruz, Cernuda, María Zambrano, anónimos castellanos…Y un tango argentino de Astor Piazzola.

También cante jondo y música electrónica o electro acústica con textos de Pablo Ruiz Picasso, que escucharemos en el próximo disco dedicado al genial pintor. Yo quería haber terminado hablando del mismo, pero ya saben que no se debe contar el argumento a quien no ha visto todavía la película. Sólo adelantaré que Morente canta y compone con la escritura automática salida de la pluma del gran malagueño.y que habrá sorpresas. Morente nunca ha dejado de sorprendernos.

Esquemas a paradigma

Resumen 1

 

Discografía de Enrique Morente (conceptos):

1.         Cantes clásicos y coplas populares. Discos: Cante Flamenco (1967), Cantes antiguos del flamenco (1968), Homenaje a Don Antonio Chacón (1977), Essences Flamencas (1988), Morente-Sabicas (1990).

2.         Innovación tanto en la factura de los cantes (aún convencionales) como por las letras de Morente y cultas. Discos: En vivo, Enrique Morente (1974), Se hace camino al andar (1975), Despegando (1977), Sacromonte (1982).

3.         Cantes clásicos y canciones aflamencadas con coplas populares y letras de poesía culta. Discos: Homenaje flamenco a Miguel Hernández (1973), Cruz y Luna (1983).

4.         Cantes clásicos o “alterados” y letras mayoritariamente de poesía culta. Discos: En la Casa- Museo de Fedrico García Lorca (1990), Misa Flamenca (1991), Negra, si tú supieras (1992);  Morente-Lorca (1998).

5.         Cantes “alterados” (Morentinas) y mezcla de coplas populares con letras de poesía culta. Discos: Obsesión (1985), Fantasía de cante Jondo y Alegro-soleá(1995), Omega(1996), El pequeño Reloj (2003), Morente sueña la Alhambra (2005, Pablo Picasso, malagueño (inédito) (2008)

Morentina 1

Tema ‘Omega’ (10 minutos apr.) del disco Omega (año 1996)

Martinete                   Como la noche es interminable

Cuando se apoya en los enfermos

Y hay barcos que buscan ser mirados

Para poder hundirse tranquilos

Si cada aldea tuviese una sirena

Mi corazón tendría la forma de un zapato

(Fragmento de ‘Luna y panorama de los insectos’

de Poeta en Nueva York, de F. G. L.)

Grito lamento            las yerbas, las yerbas

Bulería por soleá        Que no lo sientan, que no lo sientan

Tengo un guante de mercurio

Y otro de seda y otro de seda

Se cayeron las estatuas

Al abrirse la gran puerta

Yo me cortaré la mano

Me cortaré la mano derecha

Con un guante de mercurio

De mercurio y otro de seda

Se cayeron las estatuas ay que

Al abrirse la gran puerta

(‘Omega’ Poema para muertos, de F.G. L.)

Siguiriya                     A quéos los golpes

A quéos por Dios

Que se le arrancan las alas

Que se le arrancaban de fatigas

Las alas a mi corazón…

(Samplers cantaores) Como doblaron las campanas

(Siguiriyas del repertorio de Manuel Torre)

Bulerías por soleá      No solloces silencio

(coro)                          Que no lo sientan que no lo sientan

Tengo un guante de mercurio

Y otro de seda y otro de seda

Se cayeron las estatuas

Y al abrirse la gran puerta.

Grito lamento             Las yerbas las yerbas las yerbas

Tangos estilizados      Tú vienes vendiendo flores

(Morente y coro)         Las tuyas son amarillas

Las mías de tós colores

(Repertorios de Morente por soleares, bulerías y tangos)

Bulería por soleá          No solloces silencio

(Morente y coro)          Silencio que no lo sientan

Se cayeron las estatuas

Al abrirse la gran puerta

Músicos: Morente, Lagartija Nick, Miguel Ángel Cortés (guitarra flamenca) y coro.

Morentina 2

‘Caramelo de Cuba’ ( 9 minutos) El Pequeño Reloj (año 2003)

Bolero                            Anda, que te anda

Que te anda, reloj

Anda que parece

Que tienes alma

Hiere como el viento

Como el viento frío

Corre que te corre

Anda que te anda

Que te anda reloj.

Algunos morirán por nada

(Popular versión de Morente)

Mira que no soy de hierro

(Variación en el primer tercio de soleares pop.)

Canción-soleá                 En la cumbre, mare

Canta un ruiseñor

Si él canta de amores

Yo, lloro de amor

(Popular versión de Morente)

Van y vienen las olas, mare

A la orilla del mar

Mis penas con las que vienen

Mi bien con las que se van

(Referencia analógica también en Rodríguez Marín como seguidilla del siglo XVII: “Parecen mis penas olas de la mar/ porque vienen unas /cuando las otras se van”. Versión de Morente)

Puñalaítos doraos son mis dos luces

Que los llevo clavaos hasta las cruces

(Popular versión de Morente)

Rumba                                         Tu pena y mi pena son dos penas

(Referencia soleares de Curro Frijones)

Son, son, son, soniquete. Son…

(Versión de Morente)

En una cierta reunión

En una fiesta que había

Allí se partió un melón

Única fruta que había

Yo partí una sandía

Se la ofrecí a una casada

Me contestó desconsolada

Muchas gracias, caballero,

Que estoy de luto y no puedo

Comer fruta colorada.

(Letra de milonga de Pepe Marchena)

Son, son, son, soniquete. Son

(Letra de Morente)

Cuba, perla del Caribe,

Cuba, linda te venero

Por tu belleza sin par.

(Letra de guajira de Marchena)

Bolero                                           Anda, que te anda, que te anda, reloj

Soleá por bulerías             En un tiempo era yo

La alegría de mi casa

Y ahora no me pueden ni ver

Porque he caío en desgracia

(Soleares del repertorio de Niña de los Peines y Matrona)

Morentina 3

‘Reloj Molesto’ arreglo musical tecno ( 8  minutos) En El Pequeño Reloj, año 2003

Fandangos-tientos                  Aire, vida, conciencia, patio

Sentencia a las doce en la audiencia

(Cantos Populares Españoles 7.772

Con variaciones. Versión de Morente)

En lo que yo me entretenía

Cuando yo estaba en prisiones

En contar los eslabones

Que mis caenas tenían

(Letra en C. P. E. 7.727. Versión de Morente

por fandangos en repertorio popular)

Qué tienes que contar, que contar

Reloj molesto

(Letra de Francisco de Quevedo)

Que yo me entretenía

En contar los eslabones

Que mis caenas tenían

Ay…

Y hasta el reloj de la audiencia

Tiene venganza conmigo

Que me cuenta los minutos que

Y las horitas que paso contigo

Hasta el reloj de audiencia

Tiene…..

(Versión de Morente por tientos en repertorio

Popular)

Tangos                                                Déjame pasar las horas

(Morente y coro)                   Al ritmo de tango

Déjame pasara las horas bailando

Al ritmo de tango

Déjame pasar las horas bailando

Al ritmo de tango

(letra de Morente)

Qué tienes que contar, que contar

Reloj molesto

(F. de Quevedo)

(Morente)                              Ritmo de esperanza en Brasil

Ritmo de esperanza en Brasil

(Letra de Morente)

Es un soplo de vida desdichada

Que se pasa tan presto

Qué tienes que contar, que contar

Reloj molesto.

(F. de Quevedo)

Tangos

(Coro y Morente)                   Déjame pasar las horas bailando

Déjame pasar las horas

Ay, al ritmo de tango

Aires de samba                      Lula, Brasil, Lula, Brasil

(Morente                                Lula, esperanza de Brasil

(Letra de Morente)

Morentina 4

‘La Alhambra lloraba’ ( 6  minutos) en Morente sueña la Alhambra

Caña “al golpe”

o bulerías                               Hasta las personas reales

viene la muerte y se lleva

Ay,

Y conmigo no ha podío

Cuando la llamo

(coros, Estrella)                      Ay que, ay que, ay que

De veras

(Letra popular por cañas con variación)

Bulerías por soleá

(Morente)                              Le quise cambiar y no quiso

Que yo le quise cambiar y no quiso

Un pañuelo de lunares

Por otro de fondo liso

(Coro, Estrella)

Jaleos                                     un pañuelo de lunares

Por otro de fondo liso

Ay…

(Morente y coro)                   Eran clarines, eran clarines, eran clarines

Los pajaros son clarines

Entre los cañaverales

(coro)                                     Que le dan los buenos días

Al divino sol que sale

(Repertorio popular, versión de Morente por

soleares y jaleos)

Si unos ojos te llaman

Mira primero

donde pones el alma

no llores luego

(Repertorio popular por jaleos)

Bulerías al golpe                    Y cantar y repetir

A quien escuchar se debe

Cuanto a penas

Y cuanto a pobre

Cuanto a tierra se refiere

(Fragmento de “Sentado sobre los muertos”, de Miguel Hernández. Repertorio culto de Morente por romances)

Jaleos

(Estrella)                                Vengo de mi Extremadura

Que de ponerle a mi caballo

De plata las herraduras

(Copla popular de jaleos extremeños)

Bulerías por soleá

(Morente y coro)                   Las mimbres del río

Iban con Bernarda

La Alhambra lloraba

Cantando a Fernanda

Las mimbres del río……

(Letra de Morente)

III.                “Enrique Morente, cantaor”

( Extractos  de la conferencia leída el 19 de noviembre de 2009 en el Club de Prensa de Oviedo, con motivo de la celebración del 25 aniversario de la Peña Flamenca Enrique Morente de Asturias)

Introducción

La figura de Enrique Morente en 2009, tras cerca de 45 años de carrera profesional dedicada al cante flamenco, aparece envuelta en una serie de facetas creativas que van desde la adaptación de la poesía y prosa de los autores llamados cultos a la composición para música clásica o a la fusión con las músicas caribeña, andalusí, rock, pop, tecno, etc. pasando por la composición de bandas sonoras para cine y teatro, como en el caso reciente de la música flamenca compuesta para la segunda versión de Fedra de Miguel Narros, obra que está recorriendo las principales plazas de España tras su estreno en Nápoles, en la primavera de este año. Este trabajo colosal le ha valido al maestro de Granada ser considerado por especialistas y prensa nacional e internacional como alguien más que un cantaor, como un músico de talla universal que trasciende las barreras de su género comparable a figuras como Bob Dylan, John Cale, Robert Wyatt, Lennie Tristano, Edgar Varèse….Pero si todas esas valoraciones y comparaciones son ciertas, se debe sencillamente al hecho fundamental de que Enrique Morente ha sido y es ante todo y sobre todo un cantaor de flamenco, un cantaor al que se coloca en la galería de las figuras históricas como Chacón, Marchena, Niña de los Peines, Mairena o Camarón de la Isla.

Y este es el objetivo y el contenido de esta charla en la que quiero resaltar y destacar la figura del maestro granadino como Cantaor.

1. Cantaor para la historia

Enrique Morente Cotelo nació en Granada el 25 de diciembre de 1942, en el seno de una familia humilde del popular barrio del Albaicín. Comenzó a cantar a la edad de 16 años en festivales por diversos puntos de España y en tablaos de Madrid:. En 1967 y 1968 respectivamente grabó sus dos primeros discos, Cante flamenco y Cantes antiguos del flamenco, en los que dejó constancia de un gran conocimiento del cante jondo clásico así como de una personalidad vocal original. Varios de los estilos que aparecieron en dichos discos fueron recogidos posteriormente en las históricas antologías de Hispavox por: Soleares, Siguiriyas, Malagueñas, Tonás-Deblas y Martinetes, Romances y Alboreás. Desde aquellos primeros años hasta hoy la obra discográfica de Enrique Morente se completa con  21 trabajos posteriores, Además de la extensa discografía propia con 23 títulos, Enrique Morente ha prestado su voz para una larga lista de recopilaciones y colaboraciones en obras de músicos flamencos u otros géneros como música contemporánea, jazz, rock y música pop:

Enrique Morente ha recorrido España, la mayoría de los países europeos, América del norte y del sur, el norte de África y Medio Oriente, La India, Japón y ha dado recitales en los principales teatros de innumerables ciudades del mundo. Resulta imposible aventurar el número de sus actuaciones, pero sí, en cambio, afirmar que desde los primeros años ochenta se ausentó de los festivales y que sus intervenciones revistieron el formato de concierto ya fuera en solitario o haciéndose acompañar por su grupo, o ambas cosas a la vez.

De su intensa y extensa labor como cantaor a lo largo de los años, se desglosa el repertorio popular más extraordinario de todos los cantaores vivos actuales y uno de las más importantes de toda la historia del flamenco. Enrique Morente ha grabado o cantado en recitales la práctica totalidad de los palos del género, es decir, unos 48 estilos diferentes. En los aspectos meramente cuantitativos destacan las cifras elevadísimas de cantes por soleares, siguiriyas, tangos, fandangos, bulerías, alegrías, malagueñas  y tientos; lo que significa el dominio exhaustivo de los estilos considerados básicos. En los aspectos cualitativos, observamos la variedad y calidad de las fuentes tradicionales del flamenco ya sean de tipo musical o poético. Enrique Morente ha sido capaz de asimilar lo más valioso del legado flamenco, que conoce como nadie, para crear un cante radicalmente moderno, vanguardista, en más de un sentido, pero que conserva al mismo tiempo, el sabor de la vieja escuela..

El repertorio culto de Enrique Morente constituye una hermosa antología de la poesía española de diferentes épocas. Son treinta y siete (37) los poetas y escritores cuyos textos, en menor o mayor número, han sido cantados en flamenco por la voz y la música del cantaor.

El magisterio de Enrique Morente -considerado como “cantaor de cantaores” o “artista de artistas”- ha ejercido una influencia señalada en grandes figuras flamencas de su generación y posteriores: Camarón de la Isla, Guadiana, Ramón el Portugués, Carmen Linares, Maite Martín, José Mercé, El Moro, Pepe Habichuela, Rafael Riqueni, Gerardo Núñez, Niño Josele, Javier Latorre, Belén Maya, Eva Yerbabuena, Sara Baras, Israel Galván, Miguel Poveda, Arcángel, Esperanza Fernández, Gemma Caballero,  y, naturalmente, su hija, Estrella Morente, entre otros artistas más de la guitarra, el cante o el baile.

2.      ¿Cómo canta Enrique Morente?

Un artista de renombre y su obra son objeto de opinión y crítica unas veces negativas y amargas y otras amables y constructivas. Con Morente ha habido sectores de la crítica periodística y de algún tipo de aficionados que produjeron de las primeras, Aquellas y aquellos son hoy una minoría prácticamente insignificante. La gran mayoría se ha rendido al genio del maestro. He recogido una buena cosecha de opiniones que reflejan el perfil complejo de nuestro cantaor y su significación como artista. Opiniones de personalidades de dentro y fuera del flamenco, de periodistas, poetas, también de personas anónimas o que firman con su alias en las páginas de internet, y, naturalmente, los propios juicios de Enrique sobre su oficio. Todo ello constituye un rico, diverso y matizado muestrario de ideas, historias y datos que van de la subjetividad a la objetividad, desde lo escueto a lo prolijo, desde los prosaico a los poético, desde la templanza a la pasión. Ninguno nos deja indiferentes, del mismo modo que el cante de Enrique Morente, nunca nos dejó indiferentes…

Capacidad interpretativa

Morente fue dotado por la naturaleza de unas excelentes facultades físicas de voz: fuelle, es decir, gran potencia torácica para emitir la voz durante largos espacios de tiempo sin tener que inspirar. Gran dominio de registros sonoros: graves, medios y agudos. Intuición y un oído privilegiado para mantener siempre la afinación en cada uno de esos registros. Memoria retentiva fuera de serie. A la pérdida lógica de fuelle con el paso del tiempo, Morente ha sustituido su maestría moduladora que le permite impostar la voz en una gama variada de tonalidades, en una gran variedad de recursos musicales.

Las numerosas opiniones, variadas y coincidentes sobre su cante y personalidad las he agrupado en distintos apartados. Comenzaré por las declaraciones de Morente repetidas en entrevistas de periodistas publicadas en diversos medios.

El proceso evolutivo de mi cante se debe, quizás, a las influencias recibidas de otras personas, de otras músicas. He recorrido un poco de mundo, he conocido a mucha gente y esto ha tenido que hacer mella en mí, para bien o para mal. No quise circular como una maleta, facturado como un paquete. Tomé conciencia de muchas cosas que ocurren en la vida, y por eso mismo, aprendí más a valorar la raíz del flamenco, la obra de los cantaores viejos.

Me di cuenta de mi realidad y tuve necesidad de explicarla. Por supuesto, mi línea de evolución tiene varios aspectos. Hubo momentos de politización que me llevaron por otros derroteros. Hoy he vuelto a ver las cosas de otra forma. Quiero cantar lo más flamenco posible, siempre dentro de lo que yo sé y entiendo.

Realmente yo aprendí a cantar en Méjico. Estuve viviendo allí un año y medio, y la lejanía da muchas veces más inspiración y te hace amar más lo que no tienes en ese momento a mano. Esto es así de disparatado, pero te aseguro que existen casos más extraños que el mío. Sabicas enseña a tocar por correspondencia a todos los guitarristas de su tiempo. Fue como una universidad a distancia. Desde Nueva York a través de sus amigos y artistas enviaba sus discos a Madrid, Sevilla o Cádiz, para que aprendieran los demás. Ejemplos como este rompen los moldes y los esquemas de cómo tiene que ser el arte, de cómo se debe aprender, de si se hereda o no se hereda, de dónde viene. En Nueva York no había fraguas ni comarcas ni escuelas cantaoras. De todas formas, volviendo al principio de la pregunta y aparte bromas, yo soy andaluz nato y mi sentido de cante siempre ha sido la campana de la Torre de la Vela de Graná. Esa ha sido mi inspiración de metal de voz y de sonido. El cante es un instrumento que sale de dentro, y mi inspiración viene, por supuesto, porque mi madre canta como todas las madres de cantaores.

No me considero un innovador. No, no me gustan los innovadores en el cante porque en el fondo soy un clásico. Lo que lleva la etiqueta de la innovación es siempre pasajero…Cuando yo canto ortodoxo clásico, no creo que nadie pueda decir que lo hace más ortodoxo que yo. Las primeras partes de mis conciertos son siempre clásicas.

 

Enrique se compara

Yo me siento cerca de Pepe de la Matrona, lo que sucede es que mi voz está muy lejos de la suya, son dos mundos muy diferentes, desde luego. Pero, por ejemplo, los cantes por siguiriyas y cuando cojo y hago cosas por soleá, su concepto está en mí. Si yo hago un cante, una malagueña o todas esas cosas, que a lo mejor sea una malagueña de Pepe, que el cante por malagueñas yo lo aprendí de Pepe. Los cantes de Chacón, la mayoría, también los aprendí de Pepe, y tarantas de Chacón y todo eso.

Y otras veces cojo detalles de Bernardo, hay momentos en que hago una cosa que lleva la idea de Bernardo, algunas cosas por siguiriyas que hago, y cuando bajo la voz, voy más a la forma de Pepe. Aurelio me ha servido para comprender el carácter del cante de Cádiz, la forma de cantar flamenco en Cádiz, aprender a saborear el cante de Cádiz, que lo trasmite muy bien. Yo puedo imitar el cante de Aurelio y de Bernardo también, pero el cante de Pepe no lo puedo imitar; pero sí estoy más influenciado por él que por ninguno.

Nunca me he planteado demasiado dónde estoy.

Soy un aficionado al flamenco más clásico, más rancio, pero me aburre estar siempre pensando que el cante debe estar en un museo. Hace muchos años intentamos empezar a romper y a hacer barbaridades. Me ha tocado jugar una papeleta más dura de lo que yo quería: ser el revolucionario del flamenco, en un tiempo en el que España estaba política y culturalmente bastante anquilosada. Llevo veinte años en esto. Empiezas aficionándote al cante, que es por donde hay que empezar. Luego pasa el tiempo, vas viajando, vas perdiendo pureza en un cierto sentido (la pureza y la ingenuidad primeras), pero si tienes sensibilidad vas ganando otras formas de pureza…

Eso influye para bien o para mal. Surgen nuevas ideas, y tomas conciencia de lo que es ser profesional. Y eso es indispensable. Todo lo que hago está basado y entroncado en los cantes clásicos, pero nunca pretendo imitar o repetirme. Si tengo que cantar a un poeta, lo canto, pero modifico también la música hasta donde intuyo que se puede, sin desvirtuar la raíz, respetando la profundidad y el sentimiento que lleva el flamenco.

¿Por qué no seguir construyendo?

Llevas razón cuando mencionas la necesidad de innovar, eso es en efecto: una necesidad. Pero no es que me venga estrecho lo que está hecho, es que lo hecho, hecho está, y muy bien, por cierto. Si te parece recojo tu propia pregunta: ¿Por qué no seguir construyendo? ¿Por qué no elaborar temas nuevos? Que la historia juzgue: ahí está mi soleá, mis fandangos, mis alegrías; ¿qué tienen de incompatible esas creaciones mías con las que grabé, acompañado por el desaparecido Niño Ricardo, en el disco Cantes Antiguos del Flamenco, donde interpreto ciñéndome a toda ortodoxia una gama de estilos clásicos? ¿No se puede trabajar lo uno y lo otro?

La cuestión está en la calidad que imprimas a tus innovaciones. Piensa que a excepción del fandango, los demás cantes –soleá, siguiriya, alegrías…– permanecen inmutables desde hace, por lo menos, medio siglo. Eso a mí me parece una barbaridad. No podemos repetirnos continuamente, por muy bien que nos repitamos. ¡Que no! Que se pueden hacer cantes nuevos por alegrías, por caña, por siguiriyas, y que eso en nada estorba al Nitiri, ni a Curro Durce; que –por otra parte– el cante sobre el que se ha escrito y comentado ha sido circunscrito sistemáticamente a la Andalucía baja y también podemos hacer cosas por aquí. Créeme, a mí me encantaría, a todos los niveles –incluido el discográfico– dedicarme a los cantes flamencos de siempre, pero sin menosprecio en absoluto de lo clásico, innovando, recreando, como en mi disco Despegando, o en el que grabé con Manzanita. No hay –repito– que seguir cantando necesariamente la malagueña de La Trini, o necesariamente la malagueña de Chacón.

 

Interrelación aficionao-cantaor:

Yo he entendido siempre el flamenco como una interrelación aficionao-cantaor; así, tanto como cantaor, como cuanto aficionao, he perseguido el cante donde quiera que estuviese: me han hablado de un Aurelio de Cádiz, de cualquier cantaor que interpreta tal o cual cosa de manera interesante y he ido a escucharlo, a preguntar, a aprender. En definitiva, he dedicado gran parte de mi vida a recoger, a estudiar mucho el flamenco; esa es la base de mi inspiración y el trasfondo de mis creaciones, y de mis cantes clásicos, se entiende. Por dar algunos datos: la malagueña del Canario que grabé en Cantes Antiguos del Flamenco, la recogí directamente de Bernardo de los Lobitos; de Pepe el de la Matrona tomé la malagueña de la Peñaranda –ni uno ni otro las habían grabado entonces–.”.

…Tal vez yo no tenga eso que se llama carisma popular, pero en todo caso hay  mucha gente que estima el valor de lo que hago, la ‘Estrella’ me abrió muchos sectores, algunos de ellos, incluso, no específicamente vinculados al flamenco; a través de la ‘Estrella’, se han aficionado al flamenco y a Enrique Morente. No lo digo en tono masoquista. Yo suelo ser problemático, polémico en cualquier lugar donde cante, y la verdad es que no me desagrada que sea así; el hecho de ir contra corriente te ofrece la posibilidad de salir de ti, de ir contra ti mismo y estudiarte desde fuera: creo que esa condición hay que valorarla positivamente.

 

No era aceptado

En la época de mayor auge de los festivales flamencos –con Mairena, Fosforito, Chocolate, Terremoto, Lebrijano, Menese… todos esos extraordinarios cantaores en pleno vigor– en absoluta reivindicación de la pureza y recuperación del cante, yo hacía los palos, desde el punto de vista de la flamencología al uso, con mucha más seriedad que hoy… y no era aceptado; ¿por qué?: porque cantaba de una forma diferente incluso lo tradicionalmente clásico; no ponía ese eco, que todos querían escuchar, por una razón muy sencilla: porque ya lo hacían los demás; yo ejecutaba los cantes dándole el sentimiento que a mí me apetecía.

 

 

3. Opiniones  de diversas personalidades de dentro y ajenas al  flamenco

 

Adolfo Marsillach:

“En Zambra empezó, a mi juicio, la bonita historia de un hombre tímido y luminoso al mismo tiempo, que canta como los ángeles. O mejor, porque no sé yo si los ángeles serían capaces de cantar con tanta filigrana, no fuera a ocurrir que el altísimo se encelara al escucharlos”.

Alfredo Kraus a un auditorio:

“Me atrevo a decir que los flamencos cantan mejor que los cantantes de ópera, porque se entregan más. No es cuestión de chorro de voz, sino de gusto, y eso los flamencos lo hacen como nadie, y Enrique Morente más”.

Agustín Gómez, periodista:

“La interpretación de Morente no tiene la forma clásica del flamenco, es una auténtica renovación de los elementos tradicionales sin derribarlos, audaz, atrevida, que originará el desprecio de los que se las saben todas y el interés de quienes sienten la llamada del flamenco con la mente libre de prejuicios formales”.  “…Solemnidad. Su eco, que parece más desahogado y amplio con la edad, tiene la solemnidad de los rituales de iglesia. Clava las notas con una seguridad sobrecogedora. Elucubra siempre aun en las formas más tradicionales, dejando bien matizada su personalidad y su vocación creadora. Enlaza sobreañadidos en unidad temática tanto de música como de letra. Hasta su pose escénica es sacerdotal, paradójicamente, en su sencillez y naturalidad. Su repertorio coplero es muy cuidado; atina en la sutileza y fina gracia, profundidad y capacidad de síntesis de la letra flamenca; de ello hace la mejor antología. Su expresión tiene la grandeza y solemnidad del barroco, de retorcido y magistral formalismo, que obedece con exactitud a un enrevesado plan para sorprender con intención poética…”.

José G. Ladrón de Guevara.

“Sólo un artista como Enrique Morente, que lo sabe casi todo sobre los cantes clásicos y lo puede decir con una voz antigua de viejo maestro, podía embarcarse en la aventura de buscar y encontrar nuevos caminos para el cante jondo, sin perderse en el bosque de la confusión o en los arenales de la esterilidad. Con el tacto y la delicadeza del cirujano que pretendiera trasplantar el corazón de una mariposa a un grillo real, Enrique Morente tiene entre manos las resonancias de los viejos cantes flamencos para expresarlos, ahora, con una voz y un sentimiento nuevos, renovados, demostrándonos algo evidente: que el cante, como la vida, no pueden sujetarse a la inmovilidad de un momento de piedra”.

“Quizá sea Morente uno de los primeros –y sin duda el más perseverante– artistas flamencos que trabajan en el difícil, pero necesario, empeño de revitalizar y actualizar el cante, procurando situarlo a la altura de nuestro tiempo, sacarlo de museos arqueológicos y echarlo a vivir al aire libre, a la calle, con el pueblo”.

José Blas Vega: “Enrique es un cantaor para artistas”.

“Conozco toda la evolución de Enrique, y han sido muchísimas veces de haberlo escuchado en la intimidad, y es un artista que a mí me ha hecho emocionarme; me gusta su forma de expresión, su sentido del desarrollo de los cantes, aunque pueda no estar de acuerdo en algún matiz de algún momento. Pero veo, sobre todo, en relación con otro tipo de artistas, veo que Enrique ha sido importante precisamente en esta época en que el cante se está perdiendo en que el cante se está anquilosando. Los artistas de generación mediana, digamos, ya han demostrado su arte y no van a desarrollar nada más, mientras que Enrique ha seguido una constante evolución, con una base clásica muy importante”.

“Cuando canta Enrique, los mismos artistas lo escuchan … Enrique está ahora en un momento importante, cumbre de su carrera; que está dando frutos y la prueba es que sus giros se están imponiendo hacia una línea moderna de cante, y la prueba está en que el mismo Camarón estaba constantemente detrás de Enrique, diciéndole que le cantara cosas y cogiéndole muchas cosas que luego a lo mejor las popularizaba Camarón: sí, muchas cosas de tangos, giros de tangos y cosas de esas se las oía a Enrique…”.

Ángel Escobar, profesor universitario:

“Morente o el arte de la sorpresa: …rompe, como Mozart, los pentagramas y, como Picasso, las perspectivas… Crea, efectivamente, notas y cadencias nuevas. Ha renovado desde su esencia el ‘quejido’ –que convierte a veces en un puro grito ‘catártico’–  y no ha dudado en utilizar los recursos técnicos de su tiempo de las más variadas maneras, haciendo de su propia voz una caja de sorpresas, capaz de doblarse a sí misma en un momento determinado, o, de aflorar con autoridad en un estribillo arrebatado al coro usurpando,  o,  mejor, enriqueciendo así su función. Para advertir, en fin, el alcance de la innovación morentina en el ámbito de la forma basta con escuchar tres de sus trabajos más complejos y comprometidos: Misa Flamenca, Alegro-Soleá y Fantasía de Cante Jondo y, últimamente, Omega … La sorpresa, en fin,  puede ser exhibida como una realidad mostrenca, que se agota en sí misma y que no interesa, en el fondo, ni siquiera a sus protagonistas, o, por el contrario, convertirse en un arte, mediante el que el ser humano ejerce una de sus facultades más extraordinarias: la de fascinar enseñado (enseñando, además, lo que todos saben o sabían…)”.

Gerhard Steingress, flamencólogo:

“Morente representa a los que superaron el mairenismo y se independizaron. Es un puente entre la tradición y la vanguardia”.

4.  Declaraciones de Morente a:

F. Gutiérrez Carbajo:

Me aburre lo fácil

Quizás esta falta de complacencia mía se deba a la mala fondinga de Graná… Pero aparte de eso, cada vez que he visto que iba a tener asegurado el aplauso antes de empezar a cantar, cambiaba de cante, de letra y de programa sobre la marcha, porque, si no, es como engañarte a ti mismo, y eso no es ni honesto con los demás ni contigo mismo; y además, me aburre, esa idea me aburre.

Yo me acuerdo cuando empecé a cantar la siguiriya ésta de Manuel Molina, de los tercios estos ligados, difíciles. Claro, como son tercios difíciles, en el momento en que te encontrabas un poquito en forma, de voz de pulmones, cuando terminabas el tercio sin respirar, la gente se entusiasmaba y tenías el aplauso ya ganado de antemano. Eso puede ser útil en algunos momentos, pero no se puede emplear como costumbre. En el escenario, en el cante, hay que salir a jugársela”.

Nacho Sáenz de Tejada:

Me di cuenta de que no valía para cantar siempre igual.

En México empecé a dominar un poco lo que llaman el duende, la inspiración. El sentimiento para comunicar puede dominarse, y uno de los secretos es aprender a estar tú. Estar una gran cantidad de veces al año. Tienes que aprender a entregarte y a canalizar la entrega con sinceridad y sentimiento, para que la expresión sea artística y la gente te dé las gracias.

Siempre he sido muy inquieto, muy travieso. Pero no para ser más interesante y más novedoso, sino por una condición innata, sin mérito o demérito. Mi estilo ha salido andando por la calle, en los trenes, donde he cambiado mucho de cerebro. Me ha gustado viajar solo y no he tenido pereza en pasar por la estación de Atocha, darme por coger el tren e irme a Cádiz o Granada.

Andando por la calle, después de trabajar empezaba a cantar y a veces salían cosas que me gustaban hasta a mí mismo. Eran caminos hacia otras tonalidades, otros sitios que no eran los que acababa de oír la noche anterior. Las cosas más acertadas casi siempre salen solas. No es por una gran reflexión ni por un hallazgo inteligente, porque en el flamenco no existen las grandes armonías ni las complicaciones matemáticas de la música. Lo nuestro es la expresión y es intuitivo. Cuando sale una cosa que te ha gustado, la aprovechas, la metes en tu ordenador interior y vas transformando el estilo, poco a poco, sin darte cuenta.

Me gusta emborracharme con el sonido poco a poco, para irme calentando. No soy un cantaor que salgo y al primer trallazo… No lo sé hacer. Me gusta mucho lo sencillo y lo susurrado, tanto como los grandes quejíos. La preparación y la afinación, el ir lentamente hacia el cante, jugando mucho con los detalles pequeños.

Me di cuenta que no valía para cantar siempre igual y muy bien, que los hay. Cuando hacía tres veces el mismo tercio y la gente me decía olé, en vez de alegrarme me cabreaba. Y a la vez siguiente hacía esa siguiriya de otra manera, buscando casi la hecatombe. Era como una forma de suicidio. Empecé a sacar el cante de Manuel Molina, de tercios largos, que popularizó Vallejo, y que siempre que tengas fuerzas y fuelle, el público responde. Y cuando la gente esperaba que iba a tirar para arriba sin respirar, entonces respiraba, hacía otra cosa, y a tomar por el culo; ya no hay oles donde lo esperas y hay que buscarlos de otra manera. Son formas de ser.

Soy un enfermo mental de la tradición, porque he entregado mi vida a enterarme y a investigar sobre eso. Pero cuando lo sabes, tienes que utilizarlo para expresarte, no para ser más novedoso. Lo que me hubiese gustado es ser un buen banderillero o un buen cantaor de cuadro, y haberme dejado de tanta investigación, de tanta pasión, de tanta locura por este arte…

 

A Jorge F. Pinamonti y Gabriel Vaudagna, (periodistas argentinos):

En el fondo soy un cantaor clásico…

 … Yo llevaba muchos años cantando como profesional. Sí es verdad que la libertad para mí era decisiva, porque me ha decidido en muchas cosas… Y una vez que metes la pata ya tienes que seguir adelante. Pero sí es verdad que cada vez amas más lo antiguo, lo tradicional y recuerdas la memoria de la tradición del cante jondo. Prácticamente ningún trabajo mío ha estado fuera del cante jondo. En el fondo soy un cantaor clásico… No recuerdo ninguna actuación mía, excepto alguna colaboración especial en alguna obra, donde no haya cantado por soleá, siguiriya o por tarantas”

Yo no trato de enriquecer el flamenco, ese no es mi propósito inmediato. Trato de hacer las cosas bien para, al menos, no empobrecerlo…

 

 

 

 

 

 

5. Las  opiniones vertidas a continuación las recogí personalmente de sus      respectivos autores:

Camarón de la Isla:

“¿Además de Camarón…? hay muchos que cantan, que tienen personalidad y cantan muy bien, como Enrique Morente y Panseco. Son gente que tienen un cante muy largo”.

 

Pepe Habichuela:

“Enrique siempre ha tenido mucho carisma”.

“A mí me recuerda en el fuelle, en la manera de aguantar y de respirar y de todo eso, me recuerda mucho a Juan Varea. En un  momento determinado Enrique remeda a Pepe de la  Matrona, y lo hace bien, pero es que el otro, inconsciente, sale el chorro de voz ese, y ¡cómo frena esto (el pecho), cómo saca la voz, cómo la maneja, cómo manda en ella!; que no es que se enreda a chillar, y que manda: de momento, ¡quieto aquí, de momento, saca! Me recuerda a Varea, pero me refiero en la cosa inconsciente, y hasta el eco de voz es de Varea. Ahora, cambia la voz, Enrique cambia cada dos por tres”.

“Enrique siempre ha tenido mucho carisma, mucha personalidad, y ha sabido mucho de cante, por eso ahora se permite el lujo de hacer cosas. Yo le he escuchao por granaínas veinte veces diferentes; y por malagueñas treinta veces, y por soleá lo he escuchao dos horas: ¡ese hombre no tiene fin! Por eso tiene la calidad que tiene hoy. Sabe todo lo de atrás, porque es muy buen aficionao; ha aprendío mucho con los gitanos, con los payos, con todo el que ha sido monstruo se ha juntado. Ha tenío ese rollo, esa cosa bonita e inteligente, y a la vista está que la juventud está con él ahora mismo”.

“Está Enrique en un momento grandioso y cantando mucha gene cosas de él, mismamente Camarón. Unos fandangos hizo de él, unos fandangos, detalles, muchos detalles que yo sé. Fandangos de Enrique, sí, grabó Camarón, y muchos detalles que sabemos los flamencos que vienen de ahí. Y mucha más gente ha cogido cosa de Enrique, lo que pasa es que les da vergüenza ‘cantarlas’; pero mucha gente canta cosas y no lo dicen, pero mucha gente canta cosas de Enrique”.

 Félix de Utrera:

“Yo veo a Enrique con una voz muy singular”.

“Le puede gustar a uno más, le puede gustar a uno menos, pero él tiene una voz que no suena a nadie. Tiene la ventaja sobre casi todos los demás. Unos suenan a Mairena, los que son un poquito mayores; o suenan a Camarón, sobre todo los de 40 años para abajo. Puede gustar más o puede gustar menos, pero lo  importante es tener la personalidad en la voz, y Enrique la tiene: él se distingue de todos”.

Miguel Candela:

“Es un cantaor de cuarto y de escenario”.

“Canta muy espontáneamente, y cuando una persona canta con naturalidad y en el momento adecuado, pues me gusta mucho. Y cuando canta por soleá, canta flamenco; y cuando canta por siguiriyas, lo mismo; e incluso cuando canta otras cosas más innovadores que no son, digamos, el flamenco tradicional, también suena flamenco.

Te voy a decir una cosa, Enrique Morente, aquí y sin comparar es un cantaor de cuarto. Está en un cuarto y te gusta escucharle, por lo menos a mí, ¿no? Y aparte, es un cantaor de escenario, ¡claro, y eso es muy difícil!; es que parece que eso no es nada, porque es que hay muchos que en un cuarto dices: ¡joder, qué bien! y te dejan así, y luego los ves arriba y bajan mucho”.

Juan Habichuela: “No sabe tangarse”

“Enrique es cantaor de cantaores. Canta por siguiriyas muy bien, y hace siete u ocho cantes por siguiriyas perfectos (que esté modulando y esté haciendo un tercio nuevo en la siguiriya, que está aportando pa bien pa el flamenco. Eso es admisible; lo que no es admisible es cuando hay un tono que no va, o un trozo que le ponen a una siguiriya que no tiene nada que ver con la siguiriya, ¿me entiendes lo que te digo?

“Enrique es un cantaor completísimo: canta por siguiriyas extraordinariamente bien, por soleá, hasta ¡por bulerías. Yo he hecho una bulería con él, en el disco último que hemos hecho (Negra, si tú supieras), ¡que cuadra más bien… que si fuera de Jerez, vamos! Y ahí está la bulería, y que la mire el que quiera. ¡Que la mire cómo está hecha musicalmente! ¡A ver cómo cantan en Granada por bulerías! Porque dicen que no sabemos en las bulerías. Bueno, eso me trae sin cuidado, que cada uno es cada uno. ¡Pero que ha hecho una bulería Enrique de ritmo extraordinaria!

“¡Y ahí está, cómo está hecha musicalmente y guitarrísticamente, y cómo canta Enrique ahí! Eso, lo que cree la gente que no sabe hacer Enrique, ¡ahí queda hecha! Enrique hace todos los palos, y que cualquiera venga a decirme a mí que no es verdad. Porque a mí me gusta más el cante que la guitarra, yo sé más de cante que de guitarra… Y ése pasa a la historia, ése tiene que pasar a la historia, forzosos porque es un creador, un músico extraordinario; y, además, toca la guitarra, y él sabe. No digo que sea… pero le gusta y hace los tonos y los descubre. Enrique descubre al guitarrista, como no sea un guitarrista un poco listillo y que le guste el cante, lo descubre rápidamente y lo deja en ridículo.

“Enrique no sabe, como decimos nosotros los flamencos, tangarse. No sabe darle al público cosas fáciles, los cantes más facilones, ¿me entiendes? Porque hay una segunda parte detrás que hizo conmigo siete cantes. En los espectáculos que vamos, hace seis o siete, y en la segunda parte otros seis o siete: o sea, que es una barbaridad. Entonces, Enrique que canta a viva voz, con la boca abierta, ¡es muy difícil! Porque si tuviera falsetillo Enrique, que cantara como no sé qué, podía cantar 40 cantes.

“Enrique canta con toda la fuerza del mundo, y cuando sale en la primera parte se entrega de una forma que se toca. Que es que yo le digo muchas veces: ‘¡Enrique, no sabes tangarte, hijo! No sabes hacer cosas que te cuesten menos trabajo’. Es que hay que ver las siguiriyas que tú las escuchaste en el San  Juan el año pasado. Es que lo coge todo, lo echa todo. Todo lo que tiene dentro lo echa ahí”.

José María Velázquez: “Enrique no se ha aburguesado”

“Es una persona que no se ha aburguesado en el cante, y a pesar de que tiene sus 50 y pocos años, ha continuado avanzando y ha continuado evolucionando y buscando su propia música y sus propios sonidos, sus propias tonalidades, y su propio camino en el flamenco; y eso es muy importante, porque tú sabes que hay algunos cantaores que encontraron su tono, ¿no?, y, bueno, con eso se sintieron satisfechos y no continuaron la búsqueda”.

“Enrique es un hombre que, a pesar de todo, continúa, y, además, es un hombre que arriesga siempre, es un torero que expone, que no se echa pa atrás, sino que es un hombre que torea con mucho valor. Y, claro, esa es un arma de doble filo, siempre se está en la cuerda floja, porque esa actitud lleva a errores, errores garrafales en muchos momentos. Pero, bueno, es el precio que se paga por tener un talante de persona progresista y progresiva dentro de la música: o sea, que yo lo definiría como un hombre consecuente consigo mismo, y que no se ha estancao, no se ha quedao aburguesao, sino que ha continuado buscando, y eso a mí me parece una virtud de Enrique, que deberían aprender muchos flamencos”.

Armín Janssen-Robledo:

“El registro tonal de Enrique es muy amplio y según que cantes, amplísimo; en la Fantasía canta divinamente. Siempre trata de improvisar. No hacer ningún concierto igual al anterior. Su intuición musical es genial y en Obsesión estuvo divino”.

Antonio Benamargo: “Enrique es grande por bulerías”.

“Teniendo en cuenta, además, que Enrique es una persona que si canta por bulerías no es como el cantaor que hace… que habla, que simplemente habla: ¡él canta por bulerías! Él canta, por lo tanto es mucho más difícil meterse en el lío, meterse en la vía del tren, es mucho más difícil cantando. Es una persona que no solamente cumple con lo mínimo que necesita para el flamenco, sino que canta, o sea, que es una voz, una voz flamenca, no es alguien que canta flamenquito, sino que es flamenco, y al mismo tiempo es una voz que está por encima del flamenco, de esto y de lo otro: es la voz. Es una voz absolutamente afinada, y que se la juega muchísimo más que alguien que simplemente canturrea”.

Manzanita (José ortega Heredia) (fallecido en 2004)

“Morente es un artista y muy profesional, él nunca falta a sus recitales, y si no se encuentra bien los suspende, pero nunca deja mala impresión”

“Enrique es una fuente de creación y de él han aprendido muchos, aunque no quieran  reconocerlo. El propio Camarón le cogió algunos detalles”.

6. Opiniones de músicos y artistas flamencos en diversos medios

Aurelio de Cádiz o Sellés:

“Eso, la siguiriya ‘En contra, en contra’, lo hace mejor este muchacho, cómo se llama, Morente, Morente eso lo hace como que quita el sentío. Eso lo hace Enrique muy bien, tiene mucha afición, tiene muy buena edad…”.

Manolo Sanlúcar

“…Enrique es una catedral, consciente de lo que hace y del género que representa, no se limita a leer lo que otros han escrito. Es un creador y pedirle que se limite a ejercer de mensajero es pedirle que se niegue a sí mismo. No es esclavo de su condición de cantaor. En él están mis viejos; en él está Andalucía”.

Carmen Linares:

“Pienso que Morente, Camarón y Paco de Lucía han significado la libertad para el flamenco”.

Juan Peña El Lebrijano:

“Yo creo que en esta época, en la época mía, ha habido tres revolucionarios: Camarón, Morente y yo…Nosotros somos de la antigua generación, aunque yo, quizás por mis innovaciones continuas, como en el caso de Morente, que hace los cantes a su forma, y eso no quiere decir que no esté basado en los cánones, hace lo que le sale. Le sale y lo hace. A mí me pasa algo parecido. Morente lo hace de una forma y yo lo hago de otra. Pero somos de la misma generación, de la antigua, y creo que seguimos siendo actuales”.

José Mercé: 

“…Todo evoluciona en la vida, ¿Por qué no va a evolucionar el flamenco? Pregunto. Ahora, si estos señores que creen que el flamenco es sota, caballo y rey, y de ahí no salirse y que sigamos pasando hambre y miseria y que ellos con su plumita vivan a costa de nosotros, pues vale. Yo creo que las innovaciones como hace Enrique Morente y el arriesgar está muy bien, a mí, me parece enorme, ¿no? …”

Rafael Amargo:

“Yo escucho a Morente de arriba abajo. Omega con Lagartija Nick me parece una obra maestra. Morente es un maestro de maestros, me parece al cantaor más contemporáneo y más actual. Eso sí que es innovar, él sí ha hecho cosas que no se habían hecho antes con una raíz innovadora…”

 Antonio Mairena a Alfredo Grimaldos:

“Todos esos  artistas que tú acabas de nombrar (Chiquetete, Turronero, Lole y Manuel), poco se ocupan de buscar el flamenco puro, parten del flamenco, pero intentan crear o encontrar las condiciones para que ellos puedan estar en primera línea. Luego, lo que dure ha durado. Y vendrá otra moda que les quite el puesto.

Un caso diferente es el de Enrique Morente, que hace un cante futurista, intentando marcar la línea de lo que puede ser el flamenco de mañana. Puede ser así y no ser, pero al menos trabaja con honestidad”.

Y deseo cerrar esta comunicación con la escueta, objetiva e inspirada opinión de Estrella Morente no cegada por su amor de hija y en la senda genial del padre.

Estrella Morente:

“Como cantaor es el más sensible que conozco. Representa la transición del flamenco a otro nivel donde empieza a ser más que un estilo musical, una manifestación más completa y profunda”…Quiero agradecerte como aficionada y como admiradora todo lo que has hecho por la música y por el arte. Gracias por ser tan grande, papa.”

En Internet están apareciendo chats y blogs sobre Enrique Morente, centenas de comentarios admirativos en su inmensa mayoría. He aquí algunos:

David Sorroche

“Es un fenómeno como artista y como persona. Sabéis lo que me dijo cuando yo le dije que estaba estudiando flamenco…Me dijo que todos somos alumnos y que todos estamos estudiando; ole, ole y ole!!!!. Morente es un crack y con él se puede estudiar. Hay muy pocos que conozcan los cantes de Chacón como él. Cuídate, fenómeno!!!!”)

Miguel:

“Único e incomparable. D. Enrique Morente, si segnor, auténtico genio de los genios, dominador e innovador de todo. Inigualable con sus tonos morentinianos que nadie es capaz de imitar. Es amigo de los grandes poetas y cantantes como Lorca y Leonard Cohen. Rey en su tierra, y en Madrid, y finalmente en Sevilla (ya se sabe lo que cuesta entrar ahí…) Enrique, siempre admirándote”

Sergio:

“Admirador y admirado. Maestro de los maestros, D. Enrique Morente ha sabido avivar la chispa de nuestro flamenco; sin miedo a experimentar, fiel a sus creencias, supo compartir su arte con otras generaciones (dígase Lagartija Nick). Siempre admirador y admirado por sus amigos y por su cante, y consigue que sintamos el flamenco. Gracias por hacer ver al mundo las raíces de este arte. Tu fiel admirador”.

 

Alejandro:

“Referencia. Desde que murió Manolo Caracol hay que tener a Enrique Morente como referencia artística del flamenco. Su forma de entender la plasticidad del cante me sobrecoge… Es un testimonio vivo de la vigencia del flamenco, de su supervivencia sobre las formas desvirtuadoras de las modas y el mercado. Es la vanguardia dentro de la jondura, la libertad en el cante y en la vida… Me quito el sombrero ante el desgarrador legado que nos deja del flamenco vivo, del flamenco que viene.”.

Y con esta última y lúcida opinión pongo punto final a mi charla.

Muchas Gracias

 

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