La desventura de un publicista. Capítulo 11

Capítulo 11

 

 

A Pedro vino a
llevárselo del locutorio el mismo celador, alto y cuadrado que lo había
acompañado anteriormente. Le hizo entrar en una dependencia contigua,
rectangular y completamente vacía de muebles, donde registraban a los internos
que habían estado en el parloir o
habían tenido relaciones íntimas con sus compañeras o esposas. A estos últimos
les introducían un dedo enguantado en el ano para verificar que no se habían
escondido droga. A Pedro Escobar le evitaron semejante humillación, pero no
pudo librarse del cacheo reglamentario con la obligatoriedad de despojarse de
toda su ropa que fue examinada con detalle hasta en el interior de cada
bolsillo, costuras, forros y pliegues. Era mejor vivir arruinado y libre que
rico y preso, pero él estaba preso y arruinado y no tenía horizonte ni futuro.
Ya casi no le quedaba dinero para cantinar
y no podía tampoco comprar los favores de los matones de la prisión que
imponían sus leyes en la Tensa. Con el fin de no derrumbarse del todo volvió a
la biblioteca para seguir contando al ordenador la historia de Pesc. ¡Quién
sabe si no la puedo vender luego a una editorial y se convierte en un
best-seller que me hará rico y famoso y me ayudará a reducir mi pena en el caso
de que Katheryn no retire su denuncia y me condenen!

Confortado por esa idea
repentina encendió el ordenador y se dispuso a introducir datos en su programa
CLT, que se había desbloqueado mientras tanto, cuando fue interrumpido por el
padre Didier, joven capellán de la Tensa:

Bonjour, hermano –dijo Didier jovialmente, y añadió su eslogan
pastoral-.  Es cierto: Cristo te ama como
eres.

-Buenos días, mon frère –respondió Pedro, y añadió con
confianza-. No me vengas otra vez con esas, que hoy no estoy para monsergas. A
Pedro Escobar le resultaba simpático el curita. Limpio, vestido con traje y
camisa gris y cuello blanco duro, rostro redondo de tez blanquísima y tersa
como la de un bebé: todo él parecía siempre como recién levantado y oliendo a
lavandería. Cuando comenzó su labor apostólica en la prisión iba celda por
celda a visitar a los internos saludándolos con su famoso eslogan: Es cierto: Cristo te ama como eres. Algunos se lo tomaron al pie de la letra y
quisieron devolverle el “amor” tratando de violarlo. A partir de varias y
bochornosas experiencias, el director de la Tensa le prohibió sus rondas pastorales y le redujo su campo
de acción, salvo en los casos de fallecimiento o suicidio de internos, al
ámbito de la capilla y de la biblioteca. Allí estaba siempre vigilante, como un

médico de campaña, para lanzarse sobre algún alma herida o en pena que
necesitara de su buena palabra y aliento. Se había olido que Pedro no andaba
bien nada más verlo aparecer por la puerta de la biblioteca.

-Hoy no podemos soportar
la cruz. ¿No es cierto, mi hermano?

-Mira, padre Didier,
reconozco tu eficacia profesional, pero yo no necesito tus palabras ni tu
compasión, ni tu Dios. Tú personalmente, me caes bien, pero la iglesia a la que
representas, no.

Pedro sentía un fuerte
cabreo después de la visita de Félix Gonzáles y necesitaba descargarlo contra
alguien.

-Tu iglesia es el
partido más oportunista que ha existido. Ha estado durante siglos humillando a
la gente y gritando: “Arrepiéntete, miserable”.Y ahora que ya no tiene el
enorme poder de antes, utiliza las tácticas de la publicidad, de lo cual yo sé
un rato, para halagar al ciudadano y ganárselo. Es cierto: Dios te ama como
eres
, que es lo mismo que decirle: “Nuestras lavadoras son las mejores, tú
te mereces lo mejor”. ¡Cómo va amarnos Dios tal como somos, si no podemos aguantarnos
ni a nosotros mismos!

-Dios es un padre
misericordioso que quiere a todos sus hijos a pesar de sus defectillos –dijo
Didier conciliador.

-Esa sí que es buena.
Habláis de Dios como si fuerais Darue o tuvierais línea directa con el cielo.
¡Quién sabe lo que quiere vuestro Dios y si existe!

-¡Qué Darue ni qué ocho
cuartos! Tú problema es que no crees en Él –dijo el cura en tono bondadoso, que
no hizo sino exasperar más a Pedro Escobar.

-Claro que no creo en
él, porque aunque exista, de lo único que se ocupa es de las galaxias, del
cosmos, de los grandes asuntos del universo. Pero los hombres, le importamos
tanto como a nosotros las hormigas: cuando podemos aplastamos sus
hormigueros.

-No sé en que te basas
para hablar así –dijo Didier, ahora visiblemente nervioso.

-¿Que en qué me baso?
Pues en la fisura de toda lógica y en lo ondulatorio de las alianzas, como dice
Darue. ¿Acaso acude alguna vez cuando se le necesita? ¿No te das cuenta de que
el mundo, la sociedad, es un circo romano y que solo triunfan y mandan los
fuertes, los poderosos, y que los pobres y los débiles son siempre las
víctimas?

-Dios ama a los humildes
–dijo el cura entrando en contradicción con su eslogan, lo que fue aprovechado
por Pedro para preguntar triunfante.

– ¡Ah, sí! ¿En qué
quedamos?, ¿nos ama a todos tal como somos, o ama sólo a los humildes?

Va de retro, curica
de mierda! –gritó Vito, que disfrutaba asustando al capellán y siempre lo
imprecaba de ese modo.

-Reza por mí, por favor,
reza mucho por…-dijo Didier saliendo a escape.

-¡Qué!, ¿convirtiéndote?
–preguntó el tahúr.

-Lo intenta, lo intenta
–respondió Pedro-. Se ha dado cuenta de que venía depre del locutorio, y ha
debido pensar que era la suya.

-¡Este cura…siempre
aumentando el nivel valórico de sus ovejas! –dijo despectivamente Vito-. ¿Has
visto cómo ha salido disparado en cuanto me vio acercarme?

-Sí, como si fueras el
diablo –dijo Pedro, comenzando a introducir datos en su programa CLT.

-Bueno, te dejo con tu
royo. A ver cuándo me escribes el mío. Estoy dispuesto a hacerte algún favor a
cambio –dijo Vito alejándose y yendo al encuentro de un celador que lo
reclamaba.

-Pesc escribe crónicas
para Planeta Obrero acerca de los
sucesos que conmueven Madrid en los años setenta: “La madrileña calle de la Libertad (también existen en Madrid
nombres de ese tipo: la de la Amnistía),
hay, había una serie de locales que variaban desde el elegante Libertad 8, envuelto siempre en música
clásica y decorado con tallas antiguas de santos, hasta el más asequible de
perritos calientes con cebollita y música de
juke-box a duro (5 pesetas),
hasta desembocar en el más insólito, entrañable y peculiar de La Vaquería. Si algunos periódicos han
comentado lo extraño del público (gente joven y progre, según dicen), olvidan
que los precios de las consumiciones de La
Vaquería
eran de los más asequibles de Madrid, y que alrededor  de una exposición de pintura, de unos
carteles murales espontáneos, de una música gratuita y bien escogida, se
reunían todos aquellos que no tienen dinero para elegir lugares exquisitos
donde a lo mejor se discute y se paga la preparación de las bombas que luego
van a poner donde les venga en gana. Estudiantes, trashumantes ociosos,
trabajadores de lugares cercanos (cerca está la redacción de Planeta Obrero y una academia de baile y
arte dramático con chicas y chicos modernísimos), encontraban en La Vaquería, por el ambiente diario que
determinan unos precios legales, una familiaridad democrática que, de verdad,
hacía pensar en lo que podía ser Europa…Y esto, claro, ha cabreado a los
desconocidos habituales que colocaron a las cuatro de la madrugada una bomba
eficacísima que destrozó absolutamente La
Vaquería
, con tal exactitud que ninguna de las viviendas vecinas (se trata
de un barrio antiguo) quedó afectada por la onda expansiva. Sus dueños eran
doce amigos que habían reunido sus escasos ahorros y no pueden volver a abrir
ningún bar y su Vaquería
desaparecerá. La policía dice buscar pistas pero por el momento carece de
resultados así como de sospechosos, aunque “no descartamos que se trate de un
ajuste de cuentas”, afirmó el cutrísimo portavoz de la social.

El ex director de
gendarmes volvió a ocupar su sitio de esta mañana y no paraba de hablar por su
móvil. ¡Qué maravilla que pudiera disponer de teléfono privado en la cárcel un
tipo que había robado varios cientos de millones al Estado! Con su móvil se
ocupaba de dar órdenes a sus agentes y abogados repartidos en el exterior que
gestionaban su dinero a través de las múltiples operaciones que la libertad de
movimientos del capital permitía a todos los grandes genios especuladores del
mundo global.

-¿Conoce usted a la
viuda Hurtig? –gritó a Pedro por encima de su aparato.

Pedro se quedó helado
¿Me está hablando a mí? Miró detrás de él y a ambos lados de su mesa. Sí me
está hablando a mí

-No estoy seguro
–respondió intimidado y complaciente-, es probable que la haya conocido, aunque
no puedo decir cuándo ni cómo.

No tenía puñetera idea
de quién podía ser la viuda Hurtig, pero era la primera vez que el Director de
la Gendarmería se dirigía a él, y no quería pasar por un pobre tipo.
Posiblemente la mencionada señora era alguien muy importante en la sociedad
parisina y tenía que ser conocida por cualquiera que se preciara de
frecuentarla.

-Algún día se la presentaré
–gritó el gran timador a Pedro, antes de seguir con sus interminables
conversaciones a distancia.

-A su entera
disposición, señor –respondió en tono servil aunque contrariado, viendo cómo el
director se olvidaba de él, quién sabía si ya para siempre, y Pedro Escobar
buscó consuelo en las ocupaciones (inconfesadas) periodísticas, esta vez
radiofónicas, de su alter ego que, creía, habría de sobrevivirle y redimirle.

-Era 1966 y el niño de
Linares, Raphael, tras triunfar cuatro años antes en el Festival de Benidorm,
provincia de Alicante, se apresta a conquistar el Festival de Eurovisión con un
tema –quintaesencia de la canción melódica- que se convierte en enseña personal
y le acompañará hasta hoy, cuando varias generaciones de españoles continúan
aplaudiéndole y manifestando que sigue siendo aquél… El fútbol se perdió un
portero mediocre, pero la canción ganó un lábaro de españolidad, glamour, rayos
uva y fama internacional. La leyenda comenzó en en 1968 cuando un chico
introvertido y tímido de voz corderitil y muy trémula ganaba el Festival de
Benidorm con una pieza La vida sigue
igual,
que suponía un canto a la continuidad de la España imperial y
franquista, frente a lo que estaba sucediendo en París, donde miles y miles de
jóvenes, entre ellos Pesc (protagonista de estas historias), se batían el cobre
con la policía… Otro hito de aquellos años fue el La, la, la de la M’ssiel que sirvió para ganar Eurovisión, dejando
en la cuneta nada menos que a Cliff Richards y sus muchachos. El asunto La, la, la pudo constituirse en un
problema de orden público, ya que el primer intérprete propuesto para cantar
este tema compuesto por el Dúo Dinámico era Joan Manuel Serrat el de La tieta, al que quitaron de en medio
cuando quiso interpretarla en catalán… Al cantante valenciano de protesta
Raimón le parten una ceja los grises en un recital en la ciudad universitaria
de Madrid, y Manolillo, del grupo Los
Bravos
, se suicida por amor, al no poder superar la muerte de su joven y
bella esposa…Al cantaor Manuel Gerena le suspenden recital tras recital.

-¡Oiga! –volvió a gritar
el gran estafador a Pedro-. ¿Qué es más sabio, vivir como si nos fuésemos a
quedar siempre, o como si nos fuésemos a ir en cualquier momento?

-Perdone, no le he oído
bien. ¿Puede usted repetirme la pregunta? –gritó Pedro, que sí la había oído
perfectamente, pero que trataba de ganar tiempo al no saber qué responder.

-¡Déjelo!, no tiene
importancia alguna –dijo el truhán haciendo una mueca de burla con los labios y
poniéndose unas enormes gafa negras que le ocultaron su cara.

Tenía que pensar en la
pregunta del gran jefe y hallar una respuesta inteligente para
proporcionársela. De ese modo podría establecer con él el inicio de una buena
relación. Lo primero era determinar el ámbito al que se refería el enigma y no
errar en ello porque entonces quedaría como un estúpido, y sería la segunda vez
en pocos minutos, pues aún no había respondido satisfactoriamente a la pregunta
de si conocía o no a la viuda Hurtig. “¿Cómo si nos fuéramos a quedar
siempre…o a ir en cualquier momento?”. Dónde, a dónde?, ¿ la Tensa, el mundo?
Seguro que se refería a la cárcel. Entonces, la respuesta era…

-Señor –gritó Pedro
mientras levantaba tímidamente su mano derecha para llamar la atención del gran
estafador-. Es más sabio vivir como si nos fuéramos a ir en cualquier momento.

-¡Usted cree eso! –dijo
con displicencia el ex director y continuó hablando a su móvil.

Pedro Escobar notó la
absoluta indiferencia que su precipitada respuesta dejó en su admirado granuja.
Agachó su cabecita y continuó dando datos frívolos (él también lo había sido
durante un tiempo) sobre algunas de las tareas
ocultas del joven Pesc

-Anduriña supone el
inicio de la problemática aventura en dúo de dos miembros de Los Brincos: Juan Pardo y Antonio Morales
(Junior). El tema cuya portada iba ilustrada con una golondrina pintada por
Picasso, hablaba de una joven gallega
que decidía irse de casa, una conducta que comenzaba a imponerse en los
hogares españoles: las jóvenes se iban de los pueblos a la capital buscando
ampliar horizontes o porque no estaban de acuerdo con sus mayores que preferían
escuchar a Mari Trini cantando Cuando me
acaricias,
que supuso para su intérprete la antesala triunfal de su
apoteósico éxito posterior, Amores.
Mari Trini, que se había educado musicalmente a la sombra de la Tour Eiffel,
aportó su especial voz y personalidad a un tema diferente, lento, lleno de
tonos grises y acentos poéticos: Cuando
la lluvia cae, se funde el cielo
, que le venía de perlas a la nueva década.
En la que Miguel (Mike) Ríos con sus deseos de paz y felicidad irrumpió
atreviéndose nada menos que con el Himno a la Alegría de la novena sinfonía de
Beethoven para encandilar a los oyentes con esta versión en castellano que data
de 1970. El resultado fue millones de ventas y la llegada de los primeros
puestos en las listas extranjeras aparte de la creación de un clásico. Opuesto
a esto será El Garrotín,  único éxito de  Smash,
una banda informal sevillana…

-¡Ajá! ¡Qué sorpresa! El
señor Pesc hablando de mis colegas –saltó Vito que estaba leyendo sigilosamente
por la espalda (como era su costumbre) los últimos párrafos que Pedro
introducía en su programa CLT-. Conque también sabemos de música enrollada, ¿no
quedamos en que no te iba la música?

-Bueno, en realidad
presenté durante unos meses bajo seudónimo el programa musical de una radio
pirata o semi pirata de Vallecas, –dijo Pedro muy
orgulloso.

-Claro, tronco. Ya me
parecía a mí que tú habías sido un tío muy puesto. Pero seguro que no sabes
tanto de los Smash como yo, que fui
como su manager y también de los Triana. Así que te dicto –ordenó a
Pedro que se vio obligado a añadir en su CLT.

-En esta banda informal
sevillana se dieron cita algunos de los mayores talentos de la contracultura
musical andaluza (entre los que me incluyo yo, Álvaro González-Cid, Vito). Smash comenzó ya en 1971 a anunciar, con
esta psicodélica visión de El Garrotín,
que era posible tocar rock progresivo con arte flamenco. Gracias a esta canción
nos asomamos dos veces a la televisión, aunque siempre trataban de disimularnos
las melenas con coletas, y el olor a canutos con ambientadores Ambipur . Pero Smash no fue nada en comparación con la que montamos con los Triana, tal vez porque los Smash se adelantaron demasiado a su
tiempo. Sin embargo los Triana, hijos del agobio y del dolor, llegaron
justo en el momento adecuado, ¡y la que formamos! Miles de discos, giras interminables,
públicos  líricos y oliendo a maría. Pero, el destino, macho, se
mosqueó de tanta alegría y cortó nuestra triunfal carrera de fantasía,
llevándose de golpe y porrazo al mejor cantante y teclista, el mejor tío del
mundo, Jesús de la Rosa. ¡Qué pena, joder, qué pena!

-Sí, Vito, llevas razón:
¡qué pena! –dijo Pedro interrumpiendo su escritura y a punto de nuevo de
echarse a llorar.

-No, tío, lloros no
–dijo bruscamente Vito viendo la patética expresión de Pedro Escobar-. ¡Venga,
sigue con tu rollo y alégrate!

-En 1973, fallece el
cantador Caracol en un accidente de tráfico –prosiguió Pedro solo y tras haber
borrado el párrafo de Vito-. Fue, con la llamada faraona, Lola Flores, uno de
los amantes más bravíos de España, y mito, y leyenda inmortal para las gentes
del flamenco…De apellido Ferris, también se llamaba Manuel: Nino Bravo
aportaba toda la sabiduría musical de su tierra, Valencia, y además, un cañón
de voz atiplada y afinadísima que entró profundamente en el oído de los
españoles. Un beso y una flor fue uno
de sus mayores éxitos. La carretera se cobró igualmente su cadáver. Siempre se
van los mejores…Pero ¿Qué hace una
chica como tú en un sitio como este
? ¡Menudo título!, ¿quién conoce el
contenido?: Johnny, Pepe, Risi y Toño, los tres músicos
inadaptados de La Elipa (barrio semiperiférico de Madrid y allende la M.30),
daban en 1978 con uno de esos temas que valen millones de duros. Grabada de
noche, con el grupo tirado por los suelos y tocando en directo y con ambiente
musical a lo Lou Reed, esta canción acabó dando nombre a una película dirigida
por Fernando Colomo y que fue precursora de la movida que tendría lugar poco
después en Madrid, y en la que yo participé de forma gloriosa, y que a
continuación trataré de …

Pedro Escobar tuvo que
interrumpir su narración al oír un tremendo alboroto de gritos y carreras
procedente de la entrada de la biblioteca que él no podía ver desde su
posición. Se levantó de su pupitre y fue a comprobar qué ocurría. Darue había
tratado de entrar a la fuerza en la biblioteca, y fue expulsado por Vito y un
celador, cumpliendo órdenes terminantes del director de la Tensa que había
prohibido el acceso y uso del lugar al viejo periodista. El escritor detenido
por abandono del domicilio conyugal había dejado su lectura, y había salido de
la sala para intentar convencer a Darue de que desistiera de su empeño. Pedro
levantó los hombros en un gesto de indiferencia y regresó a su mesa y
ordenador.

 

 

 

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