La desventura de un publicista. Capítulo 6

Capítulo 6

Carole acababa de salir a la calle por la puerta del
número 14 de la place Dauphine, el edificio donde vivía, catalogado histórico
por la alcaldía de París. Se dirigía a su cita con Katheryn en la galería de
arte que regentaba la hija de ésta, Alberta. Vestía pantalón negro y chaqueta
negra de boa muy ajustados a sus formas, todavía seductoras. Rodeaba su cuello
con un gran fular de seda rojo granate, bajo el que disimulaba unas
imperceptibles cicatrices, testigos odiosos de un segundo lifting que le había producido
una atroz rigidez a su mandíbula inferior. ¿Se considera ambiciosa? Le preguntó
tras saludarla un impaciente paparazzi que la aguardaba desde primeras horas de
la mañana en la terraza del contiguo café La Rose de France. Másh bien  inquieta, creo que la ambición esh
contraproducente. Por ejemplo, ¿dónde se ve dentro de cinco años? Vivo el
momento. ¿Le gusta la aventura? Intento que cada día shea una aventura deshde
que salgo de casa y shubo a mi coche, hoy iré andando, voy aquí al lado.
Estupendo así podremos charlar todo el rato. Shí, no shé cómo acabará el día.
Esho me fashina. Repasando sus declaraciones, usted parece una mujer segura y
llena de contrastes. ¿Se definiría así? Yo creo que lash pershonas she definen
por shus actosh. Mire, shiempre hay tresh pichones encima de Henri IV, ¡hay qué
ver para lo que sirven lash eshtatuas! Sí, cagadero de palomas y meadero de
perros y clochards. Prosigamos, ¿Se considera usted sensual o elegante?, me
pregunta el joven y guapo reportero con su minúscula grabadora. Me paro a
contemplar el turbulento Sena desde el Pont Neuf. Elegante, respondo mirando de
soslayo una carrera en mis medias. ¿De qué colores viste? De negro. ¿Qué más?
Grish marengo. ¿Otro? Amarillo. ¡Shocking!, exclama el periodista. Ya she lo decía
yo. De repente empiezo a parlotear. Me gushta másh shentarme a leer un libro
que acudir a fieshtas. Shí, una por shemana, ¿qué esh mucho?, shi yo le
contara. El tráfico eshtá imposhible. El otro día un taxi cashi me pone perdida
al pasar por encima de un charco, que un barrendero negro había formado con su
eshcoba de baretash, mientrash cruzaba por este carrefour del Pont Neuf con el
quai des Grands Augustins. Shí, aquí mismo. Un cura pasa pedaleando en su
bicicleta. ¿Coger la rue Guénégaud? Es más directa. No, debo ir primero a
comprar floresh para Katheryn al mercado de la rue de Buci, ademásh eshta tarde
inaugura Alain su nueva colección para chuchosh en eshta calle. Shí, rue
Dauphine, la “Taberna de Pepe”, unas paellas horribles. Mucho tráfico de
bajada, aceras estrechas, casi no podemos andar. She lo va a cepillar un coche
shi anda por la calzada. Requena artesanía de aquí y allá. Prefiero losh
diamantesh a lash eshmeraldas. Me vishte Yves Saint Laurent. Deteshto a
Christian Lacroix, esh un paleto du Midi. Morena Livres en gros. Prefiero el
mar a la montaña y no soporto losh perfumesh ashfishiantes de ciertash floresh.
¿Lirios?, pregunta. No, susurro. Prefiero el vino tinto de Borgoña y me
encantan losh retratosh de Reynolds. ¿Una fragancia que me alucine?: elegante,
freshca y sofishticada. Jean Paul Langlois, mi marido, que en paz descanshe,
creó  una fantashía de mí: diamantesh,
vino de Borgoña e Yves Saint Laurent. El perfume esh una promesa, esh una
pashión encerrada en cristal. Lo deshtapash y somosh másh guapash, másh
atractivash, másh ricash. ¿Más todavía? No shea vulgar, o hemosh terminado. No
se enfade. Bueno…La industria llama a eshto anhelo ahspiracional. El perfume
dice másh a nueshtra senshibilidad que a nuestra fuerza. Shi no, vea losh nombresh
de lash fraganciash que adquirimosh: Passhión. Poishon, Tréshor, Eden, Paradis,
Dolce vita, Beautiful, Farniente. Vendemosh amor y shueños. Y facturan euros,
¿cuantos millones al año? No lo shé, esho no esh de mi incumbencia, pregunte a
mi director comercial. Lo mío esh negociar con mitosh. Gorda sanguínea se come
un enorme bocadillo de salchichón rezumando mantequilla. El poder encantador
del perfume esh tan antiguo como la reina de Saba y Cleopatra. Salomón y Marco
Antonio cayeron rendidosh a losh piesh de esash dosh mujeresh no por shu
belleza shino por shush aromash. Nerón she bañaba en agua de rosash. Si no me
aparto, esa obesa me lleva por delante. ¡Cuánta grosería! Para Baudelaire el
perfume she shumerge en losh profundosh pozosh de la memoria y el desheo. No
inshishta, pregunte a mi empleado sobre eshe particular. Memoria y perfume she
abrazan, afirman algunosh químicosh, porque el olfato transhmite su mensaje al
shistema límbico donde reshide la  emoción
en el cerebro. Ningún otro shentido tiene un efecto tan inmediato. Rue
Christine, el peor comedor universitario de París, bazofia pura. Y pensar que
aquí vine de joven a comer tantas veces. Lo único bueno es que ahí conocí a
Katheryn recién llegada de California. Shí, mi madre usaba L’heure verte.
Cuando deshtapo esa eshencia, regreso a mi infancia. Perdone un momento, voy a
comprar en Aquarelle un ramo de rosash para mi amiga. Hoy esh un día muy
importante para ella. Shí, hombre, shí, la millonaria americana, pero no le voy
a decir el porqué. No she ponga pesado. Bonjour, madame Létice. Allez-vous
bien? Un bouquet de
roshes omega, sh’il vous plaît. Sh’est vrai, il ne fait pas beau ce matin.
treize degrés. Au
revoir, madame. Merci et bonne journée à vous de même. Para mí el perfume esh
un capricho. Tengo másh de treinta perfumesh que elijo shegún la eshtación, mi
eshtado de ánimo o mi atuendo. Son un accesorio como lash joyash. Unosh son
dishcretosh, otrosh febrilesh, como abrir una botella de Pommery del 70. Venga
le invito a un café rapidito en La Palette. Yo era feminista, gauchiste, de
izquierdash, Shiempre lo he shido y lo shigo shiendo a pesar de lash
aparienciash. Al fin y al cabo, el dinero ha shido un accidente en mi vida. Yo
no lo bushqué. Shoy rica y famosa consorte, digo riendo, graciash a  Jean Paul, que en paz descanshe. Ya le he
contado demashiado. Puede decirlo, no me avergüenzo: rica y famosa consorte.
Comencé a frecuentar el gran mundo cuando era Shecretaria de Eshtado del
Minishterio de Cultura. Fue entoncesh cuando conocí a Langlois. Un hombre
charmant y bueno. Yo también tengo mi mérito. Luché mucho en mi juventud, pero
la sociedad cambia. El mundo ha cambiado mucho, ¿usted no she ha dado cuenta?
Esh muy joven para darshe cuenta. Ni shiquiera losh adultosh nosh damosh
cuenta. Fui compañera de viaje del Partido Socialishta y creí en la Revolución
con mayúshculash. ¿Que en qué creo ahora?, puesh ahora creo en el dinero, en el
poder del fric y en la amishtad. He encontrado amigosh que me han hecho ver que
la tolerancia esh necesaria. Me he dado cuenta de que no shiempre tienesh
razón. He aprendido a oír y a eshcuchar. A callar también. A transhformarme
lenta y profundamente. En una palabra, a sher inteligente. Ande, vamosh a
shentarnos un momento y sheguiremosh hablando. Graciash. ¿En mi casa, otro día?
No, nunca concedo entrevishtash en mi casa. Shiempre en la calle, en losh
cafésh. Esh como másh vivo y eshpontáneo, ¿no le parece? Huela eshtash floresh.
Relájeshe y dishfrute con losh aromash. ¿Ignora lash propiedadesh de la aromaterapia?
Puesh esh una ciencia antigua que ha shido recientemente deshcubierta por el
mundo de la coshmética. ¿No sabe que eshtá haciendo eshtragosh? Losh
beneficiosh sobre el cuerpo y la mente, fíjeshe, la mente, de losh efluviosh de
losh aromash de ciertash floresh recogidosh en aceitesh de eshencia cuentan
cada día con másh clientesh. Lo que tiene que saber sobre la aromaterapia,
entre otrash bondadesh, esh que tiene propiedadesh antishépticash y
bactericidash. Regula y reeshtablece el equilibrio fishiológico, activa la
circulación, alivia el dolor, rebaja la inflamación y elimina las toxinas. Bonjour, monsieur Dutronc! Quelle agréable shurprishe!
Voilà, je shuis occupée en ce moment, mais, passez un coup de fil à ma
shecrétaire la shemaine prochaine. Au revoir, monsieur Dutronc. ¿No le conoce?, bueno no pierda shu
tiempo. A ushted sólo le interesa la gente muy
muy importante como yo. ¿Qué le contaba yo? Ah, shí. Lo que tiene que
saber de losh aceitesh eshencialesh esh que penetran en el cuerpo por dosh
víash: la nariz y la piel. En el primer caso, lash fosas nasalesh y el nervio
olfativo, conducen mensajesh hashta diversash partesh de nueshtro cerebro,
principalmente hashta el centro de la producción de hormonash. ¿No le eshtaré
fatigando? En absoluto. Sh’est bien. Dichosh mensajesh eshtimulan la liberación
de shubshtanciash neuroquímicash que producen, entre otrosh beneficiosh,
efectosh shedantes, eshtimulantesh y afrodishíacosh. Shí, afrodishíacosh. Ya le
interesa, ¡eh! Y todavía no he terminado. Eshcuche lo que shigue: a travésh de
la piel, losh aromash eshencialesh penetran con mucha facilidad y son un factor
muy eficaz de rejuvenecimiento. Como me oye. Todo esh placer y shenshualidad.
Empieza ushted a caerme shimpático. Graciash por  pagarme el café. He salido a la calle shin un
shou. Acompáñeme y sheguimosh hablando. Lo retendré sólo dosh minutosh másh.
Voy a ordenar a mi oficina que le envíen once frashcosh de Langlois. Shí,
hombre, once, verá como  me lo agradecerá.
Shi hay tantosh frashcosh esh porque exishten maticesh en el perfume como
exishten en la intimidad. Cuando hay que hacer un regalo, conviene saber
dishtinguir entre unosh y otrosh. En primer lugar el extracto. Esh el perfume
en eshtado puro. El que puede ushted ofrecer shin vacilar a una mujer cuando
ella le deshcubre, sonriendo, uno de losh encantosh de shu personalidad al
confesar que prefiere Jeune o Madame Langlois. ¿Que eshtoy haciendo propaganda?
Ya le he dicho que me cae ushted shimpático y quiero demostrárshelo. Verá: el
perfume de toilette contiene todosh losh maticesh del extracto, pero losh
refleja con menosh intenshidad. Con él debe comenzar shi deshea hacer
deshcubrir hábilmente a una mujer un perfume que a ushted le gushta y que ella
no usa todavía. El agua de colonia, shin embargo, she preshta, para cualquier
regalo a mujeres con lash que le une una shencilla amishtad. En cuanto a losh
atomizadoresh, esh muy fácil regalarlosh incluso a alguien que conocemosh muy
poco, porque la alushión íntima al perfume she oculta en ellosh bajo la forma
de un objeto atractivo. Shi a pesar de todo, ushted no sabe qué hacer con losh
once frashcosh, le queda una solución másh: compórteshe como un príncipe.
Regálelosh todosh. Al recibir de ushted toda una sherie de regalosh que llevan
el nombre de un gran perfume como Langlois, ninguna mujer francesa, ninguna, le
reprochará jamásh haber ido demasiado lejosh. Bien, ya hemosh llegado. Ha shido
ushted muy amable. Le enviaré la foto para shu revishta. Adieu et merci.
Appelez-moi un de shes jours. Ciao, Caro!

         Carole
entró en la galería de arte de Katheryn. Alberta la recibió estampándole cuatro
besos en las mejillas.

         -Mamá
no tardará en llegar- le dijo-. Pasa a mi despacho mientras le doy
instrucciones a mi secretaria acerca de un petit ennui de la exposición.

         Por
una vez ella era la primera en acudir a un rendez-vous con su amiga. Carole
dejó el ramo de rosas sobre el bureau de trabajo de Alberta, se instaló en un
extravagante sillón de diseño y encendió el primer cigarrillo del día: un
Dunhill light, su marca favorita en los últimos tiempos. Un verano insinuante y
muy sensual. Los reyes de la temporada estival y del otoño que vienen son, sin
duda alguna, los corpiños sofisticados o insinuantes como las blusas ligeras y
románticas, tops en puntos de seda y pequeñas piezas lisas bordadas o cuajadas
de pedrerías. Son unos valiosos complementos a los que vas a sacar mucho
partido, puesto que los podrás combinar de mil maneras. Cuerpos ultrafemeninos
y coloristas: barrocos, picantes, ingeniosos o delicados, que no van a pasar de
moda y con los cuales puedes ofrecer en todo momento una imagen chic y, además,
imaginativa y con clase. Los escotes que triunfan son: el halter (muy metido de
hombros y ajustado al cuello), el de pico, el bañera, así como el que descubre
sensualmente un pecho o un hombro. Con la blusa de chiffon, gasa o seda no te
vas a equivocar nunca, sobre todo, si la coges con lanzada en el cuello o algún
volante, como las inspiradas en las que Yves Saint Laurent inventó en los años
80. Cuando conocí a  Katheryn yo
abominaba de la moda vistiéndome siempre con vaqueros y jersey negro hasta las
rodillas. Darás en el clavo de la feminidad, palabra que sustituye hoy a
feminismo. Feminidad versus feminismo. ¿Por qué? La puedes combinar con faldas
rectas confeccionadas con tejidos de pana, algodones, cueros o sedas, así como
con todo tipo de pantalones. Si lo que buscas es un look más sofisticado,
entonces apuesta por los corpiños de encaje transparente o los de gasa,
bordados con apliques de lentejuelas, cuentas de cristal, o destellos de metal.
Con estos tops lujosos puedes también lograr, si los combinas con pantalones
vaqueros y faldas de lino, un estilo inconformista y vanguardista. Pero ¿buscas
un estilo más depurado?, pues inclínate por las camisetas estampadas o lisas
con un hombro al aire.  Serán tus mejores
aliados, así como el pequeño jersey de seda hábilmente drapeado, Max Mara,
Valentino o Galliano. ¡Qué horror!

         -Y
mamá sin llegar –entró diciendo Alberta e interrumpiendo la lectura y las
escasas observaciones de Carole-. ¿Sabes que aún duda si seguir adelante contra
Pedro Escobar?

         -¿De
verash? ¡No me lo puedo creer!

         -Sí,
como lo oyes. Esta mañana no quería ni levantarse de la cama. ¡Qué le habrá
dado ese español casposo! –exclamó Alberta.

         -Tu
madre no puede aceptar nunca un fracaso.

         -¿Tú
crees? Yo pienso más bien que es tonta y además debía de estar muy enamorada.

         -Bueno
shí. Según me cuenta, el español esh una máquina de follar.

         -O sea
que estaba encoñada.

-La verdad esh que, shegún ella, claro, el tío tiene
una gran potencia erectiva, pero esh impotente orgáshticamente. Deshpreciaba y
humillaba a tu madre, aunque ella lo desheaba (y creo que lo deshea aún) y
soportaba todash shush putadash e infidelidadesh. Le gushtaba agredirla con la
verga como shi tratara de vengarshe de algo. She la follaba continuamente para
demoshtrarle su energía, tratando de deshgarrarla y deshtrozarla, como para
degradarla.

         -¡Pobre
mamá! –.Con lo romántica que es.

         -Excepté mon Jean-Paul tous le shommes sont des cochons.
Même ton père –dijo muy
enrabiada Carole.

Y recordó los tiempos dichosos en que ella y
Katheryn vivían juntas y cómo la aparición de Albert Mendès puso fin a su
hermosa relación político-sentimental. Querida Katheryn. Te escribo esta carta
para animarte a que os vengáis, Albert y tú, a vivir a nuestra comuna. Ya sabes
que, como hemos hablado muchas veces, la opresión que la mujer sufre a nivel
superestructural tanto económica como jurídica e ideológicamente se sustenta
dentro del modo de producción familiar. Modo que tú comienzas a vivir en estos
momentos. El rôle familiar que te van a imponer, no sólo incluye las tareas
domésticas, sino una explotación ideológica y sexual que en la comuna no podría
darse jamás. Donde sí se reproducen esas relaciones de explotación es en la
unidad del modo de producción familiar. El hombre, “ton Albert”, como jefe de
familia, se apropiará el excedente del producto social realizado por la mujer,
o sea, por ti. Tú, a cambio de tu manutención, reproducirás y mantendrás la
fuerza de trabajo creando valores de uso. “La inserción de la mujer en la
contradicción burguesía/proletariado se ha considerado subordinada y
dependiente de la contradicción principal…De aquí que, utilizando el término
de la dialéctica marxista, consideremos que la mujer es una clase, porque la
clase es el grupo que ocupa un lugar en la producción”. Respecto al tema de
nuestra comuna, nosotras te planteamos modos de convivencia libres. Pueden
darse formas de vida a dos, a cuatro, o, a tres, por ejemplo. Todo ello dentro
de un clima de igualdad y libertad opuesto al que reproducen los esquemas
típicos de la familia. Nosotras proponemos la destrucción de la familia como
estructura económica y como institución social. Actualmente las contradicciones
se agudizan y muchas relaciones se van desmontando. Así, a nivel sexual, no
estamos cuestionando todo aquello que nos parece natural: la familia, la
maternidad, porque nos ha sido impuesto para mantener determinadas formas de
opresión.

-Le shommes, Sh’est comme des cochons –repitió
Carole.

         -Incurablemente romántica –musitó Alberta con voz
apenas audible.

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