Escritos flamencos. Enrique Morente 3 (In memoriam)

En homenaje a Enrique Morente

Para honrar la memoria del amigo y maestro que hoy será enterrado en su (nuestra)queridísima Granada, deseo ofrecer a todos los morentianos auténticos los textos de introducción a la primera edición de 1996 y a la segunda de 2006 del libro “Enrique Morente. La voz libre”

Balbino Gutiérrez

Introducción a la primera edición

Querida lectora, querido lector:

La obra que tienes en tus manos es, ante todo, el resultado de más de tres años de trabajo y desvelo en la búsqueda de materia y materiales, así como en la ordenación de los mismos para su correcta exposición. Pero no creas que pretendo lamentarme por el esfuerzo realizado, con el fin de conseguir tu favor o complicidad; por el contrario, quiero expresar que durante todos estos largos meses, he pasado algunas de las horas más intensas y felices de mi vida.

La tarea que me propuse nació irresistible y voluntaria, como un acto de amor, hacia el cantaor, el artista y el amigo que ha sido y es para mí Enrique Morente. Tuve la enorme suerte de conocerlo allá por los primeros años setenta. Los dos vivíamos en Madrid, fuera de nuestra tierra, Granada; y, tal vez, la nostalgia común de su lejanía y una vaga conciencia de exilio selló entre nosotros un pacto de amistad y fidelidad, que se fue robusteciendo con el paso del tiempo.

Enrique Morente nunca me defraudó. Su cante y su trato pusieron siempre una llama de luz y calor en mi existencia. Así, llegué a convertirme en un aficionado al flamenco y en un constante admirador de su persona y de su obra; y vino un momento en que me dije que tenía que ser el primero, después de él, en conocerla y darla a conocer. No se trataba de un gesto de orgullo o vanidad, sino de estricta justicia; me era preciso devolverle el afecto y el gozo que él me había brindado de manera tan generosa y continua.

Confío en no haber defraudado al maestro, ni a ti, amigo y amiga; porque espero que los errores y omisiones sean infinitamente más perdonables y leves que los aciertos y hallazgos. Mi mérito, si mérito alguno tengo, deseo compartirlo con todas cuantas personas se interesaron por Enrique Morente y su arte y, especialmente, con  cuantos me ayudaron de forma documental y con su aliento. Pido disculpas a muchos más, a quienes no consulté, a aquellas o aquellos que podían haber aportado su valioso granito de arena para que este libro fuera aún más completo.

Caiga sobre mí toda la responsabilidad, y gracias.

Balbino Gutiérrez.

Madrid, 26 de enero de 1996.

Introducción a la segunda edición

Querido lector, querida lectora

Es preciso, en primer lugar, felicitarse por estar vivos de milagro -como suele decir Enrique Morente -después de haber trascurrido diez años desde la publicación de la primera edición del libro que tienes en tus manos. Agradecer a la SGAE y a su Fundación Autor por esta segunda edición, felicitar a los antiguos y nuevos lectores y felicitar al protagonista indiscutible de esta obra, que está tan vivo, afortunadamente, que se nos escapa de estas páginas y continúa haciendo cante y arte por esos mundos de Dios, que más parecen a veces del Diablo.

La aparición de Enrique Morente, La voz libre en 1996 obedecía en mi intención a la necesidad de recoger y difundir la obra de una de las personalidades más singulares del arte flamenco y del arte en general en España, y todo ello en un contexto a veces injusto y hostil con la figura del cantaor biografiado. El carácter declaradamente hagiográfico del libro trataba, en cierto modo, de compensar los agravios y la incomprensión de que era objeto Enrique Morente por parte de ciertos sectores y personas del mundo del flamenco. Y, en parte, esa era la suerte que corrió a su vez esta obra, aunque ahora los sectores y personas fueran otros y no coincidieran siempre con los anteriores. Pero con el paso de estos diez años que han sido felices y también difíciles para Enrique Morente, La voz libre, ésta ha logrado sobrevivir incluso a pesar de sus propias debilidades, que son algunas, y ha logrado ser merecedora de continuidad en otra nueva corregida y aumentada, como es preceptivo.

La actualización que supone esta segunda edición corresponde con el último y largo periodo de la trayectoria vital y profesional de Morente. Periodo de sorprendente y brillante fertilidad, que trato de plasmar, igual que los anteriores, de manera documentada y apasionada, y, consecuentemente, sin abandonar el carácter hagiográfico de la primera; y esto motivado, no por una enfermedad crónica de ceguera parcial, sino impulsado por un afán de hacer justicia a un hombre y un artista que, me atrevo a afirmar, es un lujo para el flamenco y para nuestro tiempo. Enrique Morente y su deslumbrante e interminable obra consiguen que nuestra época sea más soportable y que el flamenco se dignifique y se enriquezca en su presente y en su futuro. A reflejar semejante empresa me he dedicado durante estos últimos años y meses. Casi todo está en este libro.

Balbino Gutiérrez

Granada 26 de enero de 2006

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