Escritos flamencos en El Sol

Enrique Morente: “Dicen que cantaba antes de tener memoria

Balbino Gutiérrez

(entrevista publicada el 24-6-1990)

El cantaor presentará en Madrid una versión musical de Fedra

Sus tangos con versos de San Juan de la Cruz se enseñan en los Institutos, y los gitanos los cantan y bailan en sus fiestas. Es la máxima cima del cante payo, pero su personalidad artística le ha hecho emerger de las aguas más puras del cante a las agitadas orillas de la búsqueda y la innovación.

                Enrique Morente Cotelo, nacido en Granada en 1942, ha puesto su sabiduría al servicio de otras artes: música sinfónica, cine y teatro. Ahora acaba de terminar la parte musical para una obra escénica de Miguel Narros, basada en el mito de Fedra, que se presenta en el Festival de Mérida de este año.

-¿Qué la mueve a adaptar textos de autores clásicos o modernos al flamenco?

-Pues lo que me movió fue Miguel Hernández. Entonces me dije que no me podía quedar ahí, y que si me gusta la poesía de un poeta, tenía que gustarme la poesía en general, la buena poesía de todos los grandes poetas. Y así fue como puse en mi cante letras de Federico García Lorca, de San Juan de la Cruz, Lope de Vega, Juan del Encina, Al’Mutamid, los hermanos Machado y Pedro Garfias.

-¿Le satisface la etiqueta que algunos le ponen de cantaor intelectual?

-No, porque las etiquetas se quedan siempre cortas y nunca dicen todo lo que uno es realmente.

-¿Hay diferencias entre el cante payo y el gitano?

-Claro que las hay. Son dos modos de expresión de un mismo sentimiento. Existen diferencias de forma, sin embargo, se da la paradoja de que hay artistas gitanos que cantan como payos, y payos como gitanos. Lo que no se puede decir es que el cante gitano sea superior al payo o viceversa.  

-¿Por qué un payo decide cantar?

-Yo he cantado siempre. Desde que era más chico que mi niño José Enrique. Dicen que cantaba antes de que tuviera memoria.

-¿Cómo era aquella Granada de su infancia?

-Tenía otro sonido, otro sabor que ya se ha perdido. Pero no todo era maravilloso. También, más tarde, cuando yo era un chaval me agobiaba a veces, porque había muchas tensiones con la familia y con otras historias que veía a mi alrededor.

– ¿Hubo algún artista flamenco en su familia, le influyó la proximidad del Camino el Monte?

-No tuve ningún familiar que se dedicara al cante. Yo soy del Albaicín y no del Realejo como se ha dicho algunas veces. Yo vivía cerca de San José y de San Miguel Bajo. Y a mí me influyó todo el barrio: las calles, las plazas, la Plaza de San Nicolás, la Plaza Larga. También El Camino el Monte, yo iba a ver las cuevas y las zambras, pero nunca canté allí de manera profesional.

-¿Quién hay en el cante además de Morente?

-Pues además de mí está el de La Isla, y otros muchos. Hay muy buenos artistas.

-¿Y como cantaoras?

-Hay una cantaora extraordinaria que es Carmen Linares, Juana la del Revuelo, La Negra de Sevilla y la de Badajoz.

-¿Se consideró alguna vez un cantaor-protesta en la línea de Gerena o Pepe Menese?

-Bueno, nuestros estilos eran distintos, pero es verdad que yo tomé entonces conciencia política y que di recitales en la Universidad , y en muchos sitios más, como una forma de contribuir a la lucha política. Y esto no era la primera vez que lo hacían los artistas flamencos. Manuel Vallejo, por ejemplo, también fue un cantaor que tomó partido durante la guerra, y por eso tuvo muchos problemas y lo apalearon los fascistas.

-¿Quién ha sido su maestro en el flamenco?

-Yo no he tenido uno sino muchos maestros de antes, pero no me he influenciado de ninguno en particular. Yo siempre trato de aprender de aquellos que admiro y me gustan.

-¿Por qué se terminó la pareja artística entre usted y Pepe Habichuela?

-No se acabó definitivamente, hemos trabajado después en algunas ocasiones. Lo que sucede es que me gusta cambiar de tocaor, porque creo que eso es bueno para mí y para el guitarrista. Fíjate lo que te digo: ‘las parejas que siempre están juntas no progresan, siempre hacen lo mismo. De todas maneras, es posible que Pepe y yo volvamos a colaborar en el futuro’.

-Ahora que se habla de una nueva generación de jóvenes cantaores. ¿Cuál sería su consejo?

-Que tengan más afición y que estudien más. Que no vayan buscando dar el pelotazo urgente con un disco, sino que tengan paciencia y aprendan. Y luego, que estudien las coplas, los textos, porque es una pena que haya gente joven que esté cantando algo de manera apasionada y no diga más que tonterías con las letras.

-¿Cree que en España subsisten todavía prejuicios contra el flamenco?

– Nunca ha dejado de haberlos. Las casas discográficas no saben vender el flamenco ni fuera ni dentro de España, porque ni lo entienden ni lo sienten. Y muchos intelectuales, me refiero a gente culta entre comillas no acaban de enterarse y sienten como vergüenza del flamenco. Claro, que como últimamente está de moda y se acercan al cante por esnobismo, pues peor aún. Ahora no saben si tienen vergüenza de que les guste  o de que no les guste.

-¿Si tuviera que elegir tres de sus discos, con cuáles se quedaría?

-Los fusilaría a todos. Bueno esto es una broma. La verdad es que en los discos es difícil dar todo lo que uno lleva dentro. Pero, en realidad, los perdono a todos, y que sea el tiempo quien los ponga en su sitio.

(Esta entrevista fue publicada con un texto de apoyo de Félix Grande titulado: “Un grito como una herida incurable”

 

 

 

 

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